Washington - El atentado suicida cometido ayer contra el cuartel general estadounidense en Bagdad ocurre en un momento particularmente delicado para Estados Unidos, la víspera de una importante reunión en la ONU y a dos días del «discurso sobre el estado de la Unión» del presidente George W. Bush.
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El ataque pone una vez más en evidencia la extrema precariedad en materia de seguridad en ese país, diez meses después del derrocamiento del régimen de Saddam Hussein, y a diez meses de las elecciones presidenciales de noviembre en Estados Unidos.
«Eso demuestra que las fuerzas opuestas a la coalición son más fuertes y están mejor organizadas de lo que hemos creído», reveló Charles Butterworth, especialista en Medio Oriente de la Universidad de Maryland.
El administrador estadounidense para Irak, Paul Bremer, estará hoy en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York para intentar convencer a la organización de que vuelva a Irak. La ONU retiró a su personal después del atentado en agosto pasado contra su sede en Bagdad, que le costó la vida, entre otros, a su representante, el brasileño Sergio Vieira de Mello.
El secretario general de la ONU, Kofi Annan, sigue condicionando el regreso del personal del organismo internacional al mejoramiento de las condiciones de seguridad.
Washington desea obtener un apoyo de Naciones Unidas para facilitar la puesta en marcha de su plan de transición política, al que se opone fuertemente la comunidad religiosa chiíta, mayoritaria en Irak, que amenaza los planes elaborados por Estados Unidos en vista de la recuperación de una soberanía iraquí a finales de junio.
La reunión tomó carácter de urgencia tras el llamado del ayatollah Ali Sistani, el dignatario chiíta iraquí más prestigioso, a celebrar elecciones generales para designar a los miembros de la asamblea nacional transitoria que se encargarán de elegir el gobierno interino que asumirá el 30 de junio. Su posición amenaza los planes estadounidenses, que prevén que dicha asamblea provisoria sea establecida a través de un complejo proceso de asambleas locales.
En vísperas del discurso sobre el estado de la Unión, este atentado perjudica el balance iraquí, justo cuando Bush se había beneficiado en los últimas días con el efecto positivo que provocó el arresto de Saddam Hussein en diciembre último. El Partido Demócrata no dejó ayer de reforzar sus acusaciones contra la política sobre Irak de la administración Bush, a la que critican por su incapacidad de obtener un apoyo internacional a la altura de las necesidades.
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