22 de octubre 2004 - 00:00

Un día de conjeturas tras caída de Castro

Un día de conjeturas tras caída de Castro
La Habana y Miami (AFP, EFE, ANSA) - El tropezón sufrido el miércoles a la noche por Fidel Castro, de 78 años, por el cual se fracturó una rodilla y se fisuró un brazo (fotos), relanzó ayer las especulaciones sobre la fragilidad de un régimen que gira exclusivamente en torno a su figura.

«Son lesiones bastante importantes para un hombre de 78 años, pero es también un recordatorio más de que, aquí, el asunto de la sucesión es una asignatura pendiente: la muerte, a esa edad, ya no es una abstracción», consideró un diplomático occidental al comentar las heridas sufridas por Castro.

Pidiendo «tranquilidad» a sus simpatizantes, que se sintieron conmocionados al saber del accidente, el régimen cubano dijo ayer a través de un comunicado oficial que Castro está condiciones de atender las «cuestiones fundamentales. Su estado general de salud es bueno, y su estado de ánimo, excelente».

El dictador tropezó con el cordón de la acera tras concluir su discurso, durante un acto multitudinario en el Memorial Ernesto Che Guevara, en Santa Clara, unos 275 kilómetros al este de La Habana. Tras el episodio, pidió la palabra para llevar calma a los asistentes.

La pierna afectada por el golpe ya le había dado problemas en 2002, un año después de su desvanecimiento durante una tribuna abierta (reunión asamblearia) en La Habana. En diciembre de ese año se justificó la ausencia de Castro de la ceremonia de apertura del Parlamento -la primera a la que faltaba en 25 años- por una «linfangitis» en la pierna izquierda provocada por la picadura de un insecto.

Mientras, Miami, la «capital del exilio cubano», y donde viven cientos de miles de emigrantes, muchos de ellos soñando hace 45 años con la caída del dictador, especulaba ayer sobre la importancia de su tropezón.
Los medios de comunicación locales desplegaron de inmediato sus equipos en la Pequeña Habana de Miami, recogiendo numerosas reacciones.

Esas reacciones «son típicas de la ansiedad que tiene el pueblo cubano de salir de esta pesadilla», dijo Ninoska Pérez-Castellón, una periodista que dirige el Consejo por la Libertad de Cuba, con sede en Miami. Otro líder del exilio, José Basulto, de Hermanos al Rescate, criticó, sin embargo, la cobertura dada al incidente. «El activismo que debía haber, enfocado en propiciar la caída política de Castro, le ha dado paso a que las personas se pasen el tiempo alegrándose con simplezas como ésta.»

En tanto,
analistas recordaban que la dictadura castrista se ha apoyado siempre íntegramente en la persona del presidente, lo que señala un rasgo de debilidad del régimen.

Castro pareció no dejar mayor espacio a su hermano menor y sucesor oficial, Raúl. Con 74 años, heredero designado y segundo secretario del Partido Comunista Cubano, éste dirige el poderoso Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, cada vez más influyente en la economía de la isla, luego de que este año realizó una verdadera «toma de control» del turismo, su único sector eficiente.

Más hedonista que su hermano mayor, comunista desde antes que él, guerrillero a su lado y cofundador del régimen en 1959, Raúl Castro genera escepticismo entre la mayoría de los diplomáticos y observadores, que dudan de su capacidad para asumir una herencia tan pesada, pese a su reconocida habilidad política.

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