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Estos hechos, más la recaptura temporaria de la ciudad de Tulkarem y el ataque armado en un salón de fiestas en la ciudad israelí de Hedera, la semana pasada, en el que murieron 6 personas, dan por tierra con toda posibilidad de un arreglo pacífico entre israelíes y palestinos a corto plazo. Las fuerzas israelíes que ocuparon durante casi dos días Tulkarem la abandonaron ayer por la mañana, pero tomaron posiciones en los alrededores. Esta fue la primera reconquista masiva de una ciudad autónoma palestina desde su entrega en 1996, en el marco de los acuerdos de Oslo.
Mientras continúan las acciones israelíes destinadas a afectar los símbolos de la soberanía palestina, como la destrucción del edificio desde el que transmitía la radio La Voz de Palestina y el estado de sitio impuesto en torno del edificio de gobierno en Ramallah, donde se encuentra Arafat en una virtual prisión domiciliaria, aumenta el apoyo popular palestino a las acciones armadas de Hamas y los Tanzim.
El primer ministro israelí, Ariel Sharon, dijo que no permitirá la salida de Arafat hasta que el líder palestino no detenga a los asesinos del ministro israelí de Turismo y a los responsables del intento de contrabandear armas por medio de un buque, que fue capturado por Israel a principios de mes.
• Amenaza
No muy lejos del despacho de Arafat, el líder de Al Fatah en Cisjordania, Marwan Bargoutti, amenazó con un incendio total en la región.
Sharon declara y actúa como si Arafat hubiera dejado de ser relevante para el hallazgo de una solución política al conflicto palestino-israelí. Durante los últimos dos días visitó Israel el ex presidente estadounidense Bill Clinton, quien recibió un título de Doctor Honoris Causa de la Universidad de Tel Aviv. Clinton, que al final de su presidencia trató de llevar a una solución definitiva, dijo que Arafat es aún una personalidad relevante entre los palestinos.
La administración de George W. Bush no está muy segura de que eso sea así, y de hecho ayer condenó el atentado de Jerusalén y exigió a Arafat que ponga fin a la violencia.
Arafat, por su parte, salió a acusar a Sharon de «llevar al desastre» con sus políticas. La advertencia estuvo contenida en un comunicado oficial que señaló que «el gobierno de Sharon arrastra al pueblo israelí a un desastre, en lugar de llevarlo hacia la paz y el reconocimiento mutuo».
Según la Autoridad Palestina, «las invasiones a ciudades palestinas forman parte de un plan que busca destruir el proceso de paz».




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