23 de enero 2002 - 00:00

Un palestino abrió fuego en pleno Jerusalén: murió y dejó 39 heridos

Médicos israelíes examinan el cadáver del atacante palestino
Médicos israelíes examinan el cadáver del atacante palestino
Jerusalén - En un hecho que vuelve a amenazar con un desborde definitivo del conflicto de Medio Oriente, al menos 39 personas resultaron heridas, algunas de ellas de gravedad, cuando un palestino armado con un fusil automático abrió fuego ayer contra transeúntes en el centro de Jerusalén. El atacante disparó un cargador completo y fue abatido por la policía cuando interrumpió el fuego para cargar el arma.

La agrupación Tanzim, afiliada con la organización Al Fatah del líder palestino Yasser Arafat, se adjudicó la autoría del serio ataque. Los Tanzim habían prometido vengar la muerte de Faiz Karmi, uno de sus comandantes aniquilado por los israelíes pocos días atrás en Tulkarem.

Inmediatamente el gobierno israelí culpó por el atentado a la Autoridad Palestina. Según el portavoz oficial Avi Pazner, las autoridades consideran «que son responsables las organizaciones terroristas Yihad, Hamas y los Tanzim, que perpetran esas atrocidades, así como la Autoridad Palestina que no hace nada para evitarlas».

El ataque en Jerusalén se produjo en el cruce de las calles King George y Jaffa, a pocos metros del reconstruido restorán Sbarro, destruido hasta los cimientos pocos meses atrás por un terrorista-suicida que mató a 15 personas.

En otro incidente cerca de Ramallah, palestinos abrieron fuego contra un ómnibus de colonos judíos, sin causar heridos. En la madrugada de ayer, además, un comando especial del ejército israelí ingresó en un barrio de la ciudad de Naplusa bajo el lema de «hacemos lo que no hace Arafat», destruyendo un laboratorio para la construcción de explosivos, matando a los cuatro activistas que lo manejaban y deteniendo a otros nueve supuestos sospechosos, todos miembros de la orgnización Hamas. En Gaza, este movimiento fundamentalista prometió vengar sus muertes (ver vinculada).

• Desocupación

Estos hechos, más la recaptura temporaria de la ciudad de Tulkarem y el ataque armado en un salón de fiestas en la ciudad israelí de Hedera, la semana pasada, en el que murieron 6 personas, dan por tierra con toda posibilidad de un arreglo pacífico entre israelíes y palestinos a corto plazo. Las fuerzas israelíes que ocuparon durante casi dos días Tulkarem la abandonaron ayer por la mañana, pero tomaron posiciones en los alrededores. Esta fue la primera reconquista masiva de una ciudad autónoma palestina desde su entrega en 1996, en el marco de los acuerdos de Oslo.

Mientras continúan las acciones israelíes destinadas a afectar los símbolos de la soberanía palestina, como la destrucción del edificio desde el que transmitía la radio La Voz de Palestina y el estado de sitio impuesto en torno del edificio de gobierno en Ramallah, donde se encuentra
Arafat en una virtual prisión domiciliaria, aumenta el apoyo popular palestino a las acciones armadas de Hamas y los Tanzim.

El primer ministro israelí,
Ariel Sharon, dijo que no permitirá la salida de Arafat hasta que el líder palestino no detenga a los asesinos del ministro israelí de Turismo y a los responsables del intento de contrabandear armas por medio de un buque, que fue capturado por Israel a principios de mes.

• Amenaza

No muy lejos del despacho de Arafat, el líder de Al Fatah en Cisjordania, Marwan Bargoutti, amenazó con un incendio total en la región.

Sharon declara y actúa como si Arafat hubiera dejado de ser relevante para el hallazgo de una solución política al conflicto palestino-israelí. Durante los últimos dos días visitó Israel el ex presidente estadounidense
Bill Clinton, quien recibió un título de Doctor Honoris Causa de la Universidad de Tel Aviv. Clinton, que al final de su presidencia trató de llevar a una solución definitiva, dijo que Arafat es aún una personalidad relevante entre los palestinos.

La administración de
George W. Bush no está muy segura de que eso sea así, y de hecho ayer condenó el atentado de Jerusalén y exigió a Arafat que ponga fin a la violencia.

Arafat, por su parte, salió a acusar a Sharon de «llevar al desastre» con sus políticas. La advertencia estuvo contenida en un comunicado oficial que señaló que «el gobierno de Sharon arrastra al pueblo israelí a un desastre, en lugar de llevarlo hacia la paz y el reconocimiento mutuo».

Según la Autoridad Palestina, «las invasiones a ciudades palestinas forman parte de un plan que busca destruir el proceso de paz».

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