14 de junio 2004 - 00:00

Un rechazo que va más allá de Irak

Sin grandes ganadores, aunque con claros perdedores, el dato que sobresale de las elecciones para el Parlamento Europeo (PE) de este fin de semana es el de la abstención, cerca de 55 por ciento en el promedio de los 25 países del bloque, porcentaje que al menos cuestiona la magnitud del pregonado sentimiento europeísta entre la población. Si bien es innegable que una abrumadora mayoría de los europeos rechaza casi visceralmente la invasión a Irak, la derrota de los candidatos oficialistas en Francia y en Alemania demuestra que sería simplista reducir el sentido del voto a lo ocurrido en el país árabe.

Los resultados evidencian la indiferencia de muchos europeos hacia una institución que se supone básica para el funcionamiento del bloque. La abstención superó 50 por ciento pese a que en países como Bélgica, Italia, Lituania, Irlanda y Reino Unido también se jugaban cargos locales. Más aún, en los países del Este recientemente incorporados a la UE, el porcentaje de participación electoral se ubicó por debajo de 30 por ciento, un dato que contradice crudamente el fervor europeísta al que hizo mención la prensa continental cuando se amplió el bloque el 1 de mayo pasado.

• Cuestionamiento

En todo caso, lo que vale cuestionar es la efectividad que alcanzó la institucionalidad europea. Europa avanzó en su conjunto hacia el bienestar económico durante las últimas décadas, con diversas medidas de compensación que disfrutaron países como España, Portugal, Irlanda y Grecia. Sin embargo, su peso específico es apenas algo más que marginal a la hora de las grandes decisiones de política internacional.

Un Parlamento gigante de 732 miembros, alberga no sólo la diversidad ideológica de sus miembros, sino también las diferentes magnitudes de los países allí representados. Por caso, Alemania (82 millones de habitantes) y Malta (375.000 habitantes).

Pero ni siquiera la vieja Europa, en términos de Donald Rumsfeld, pudo demostrar mayor efectividad a la hora de intervenir en desastres humanitarios que ocurrieron a dos horas de las principales capitales, cuando se desmembró la ex Yugoslavia en los '90, por citar un caso en el que la UE brilló por su inacción. ¿Cuánto más podrá hacer el Parlamento Europeo con 10 nuevos países-miembro, que suman 20 por ciento de población al bloque y apenas 5 por ciento de Producto Bruto?

El PE no es lo único a lo que hay que llenar de contenido en Europa. La Comisión Europea (Poder Ejecutivo) procura hace años el nombramiento de un canciller continental, quien deberá expresar no sólo intereses tan contrapuestos como los de
Jacques Chirac y Tony Blair, sino también el de los campesinos polacos y sus pares franceses, propensos a la agitación cuando alguien toca las subvenciones que gozan.

Dejá tu comentario

Te puede interesar