Bagdad (ANSA) - El secuestro en Irak de la directora de la ONG Care Internacional, la británica Margaret Hassan, dividió a los grupos fundamentalistas de Irak, algunos de los cuales exigieron su liberación inmediata.
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Hassan, de 59 años, casada con un iraquí y quien vive en Irak desde hace 30 años, fue secuestrada el martes pasado en Bagdad cuando se dirigía a su trabajo.
«Liberen a esta secuestrada. Ella es una mujer que ha dedicado toda su vida a ayudar a Irak y su pueblo. ¿Es piadoso que sea recompensada con su asesinato?», escribió en un sitio islámico fundamentalista un líder iraquí bajo el seudónimo de Hadeeth al-Za man. Otro líder político extremista, escribiendo bajo el nombre de Nour Mohammed, declaró que todos «se lamentaron cuando vieron a esa pobre mujer» en televisión. «Espero que la liberen por respeto a su debilidad», añadió.
Hassan, quien se opuso a las sanciones de la ONU en Irak luego de que Saddam Hussein invadió Kuwait en 1990, es vista por muchos musulmanes como una figura positiva para el país. «Es muy difícil justificar su asesinato utilizando algún argumento islámico, al menos que salgan con algo como 'ella es una agente o una espía que trabaja para la ocupación'», declaró ayer el egipcio Mohammed Salah, experto en grupos militantes islamistas.
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