3 de julio 2008 - 00:00

Un símbolo del drama colombiano

Bogotá (EFE, Reuters, ANSA) - La ex candidata presidencial Ingrid Betancourt, liberada después de un secuestro de más de seis años a manos de la mayor guerrilla izquierdista, pasó de ser una popular política a convertirse en una víctima y un símbolo mundial del conflicto interno que azota a Colombia.

De 46 años de edad, Betancourt permaneció como rehén de las FARC, soportando enfermedades tropicales y las dificultades de la selva.

El reconocimiento que consiguió a nivel mundial y la solidaridad que despertó en Francia y otros países de Europa también la convirtieron en una especie de «trofeo» de guerra para la mayor fuerza rebelde del país, que era consciente de que mantener como rehén a Betancourt le garantizaba interlocución y protagonismo ante la comunidad internacional.

Betancourt nació el 25 de diciembre de 1961 en Bogotá. Miembro de una familia de tradición política, es hija del que fuera ministro de Educación y durante muchos años consultor de la UNESCO, Gabriel Betancourt Mejía, y de la ex congresista y ex embajadora en Guatemala Yolanda Pulecio, conocida también por su trabajo en favor de la infancia.

Tras culminar sus estudios de Ciencias Políticas en Francia regresó en 1990 Colombia, donde trabajó como asesora del Ministerio de Hacienda y Crédito Público, y después del Ministerio de Comercio Exterior.

Su carrera política comenzó en 1994, al ser elegida representante en el Concejo de Bogotá por el Partido Liberal. Sin embargo, emprendió varias acciones de denuncia de corrupción y se distinguió por su férrea oposición al presidente Ernesto Samper, de su mismo partido.

Ese mismo año formó con los parlamentarios María Paulina Espinosa, Carlos Alonso Lucio y Guillermo Martinezguerra el llamado grupo de «Los Mosqueteros», que denunció presuntas irregularidades en la compra de fusiles Galil al gobierno de Israel.

En 1996, emprendió un plan de denuncias contra la supuesta financiación de la campaña electoral del presidente Samper con dinero procedente del narcotráfico. Así, en febrero realizó una huelga de hambre durante dos semanas en la Cámara de Representantes y al mes siguiente pidió al Partido Liberal que expulsara a Samper de sus filas. Sobre este asunto publicó en 1996 el libro «Sí sabía».

  • Candidata

    En 1998, abandonó el Partido Liberal y en las elecciones del 8 de marzo de ese año fue elegida senadora por la formación Oxígeno Verde, con la que consiguió ser la candidata más votada con 150.000 sufragios.

    La situación la obligó a sacar del país a sus dos hijos, Lorenzo y Mélanie,quienes después del secuestro de su madre se convirtieron en los abanderados de la campaña por su liberación en Francia, donde Betancourt es una especie de heroína y su caso despertó gran solidaridad.

    En marzo de 2001 publicó en Francia el libro «La rage au coeur» («La rabia en el corazón»), que desató una fuerte polémica en Colombia, al calificar al Congreso de este país como «nido de narcotraficantes» y a los políticos como corruptos.

    En mayo de 2001, renunció a su escaño en el Senado, al que describió como un «nido de ratas», para presentar su candidatura a las elecciones presidenciales de mayo de 2002 por el movimiento político Nueva Colombia.

    El 23 de febrero de ese año viajó, juntocon su compañera de candidatura, Clara Rojas, a la región del Caquetá, donde fueron secuestradas por guerrilleros. Desde que comenzó su calvario, la ex candidata fue nombrada ciudadana de honor de un millar de localidades de Francia, Italia y otros países. En 2004 fue postulada por intelectuales al Premio Nobel de la Paz; en 2004 y 2006 fue finalista al Premio Sajarov que concede el Parlamento Europeo; y en 2007 fue propuesta como candidata al Premio Príncipe de Asturias de la Concordia.
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