Quito (AFP) - El jefe de la Asamblea Constituyente ecuatoriana, Alberto Acosta, estrecho aliado del gobierno, renunció ayer intempestivamente al cargo, molesto con la presión del presidente Rafael Correa para que la nueva Constitución esté lista el 26 de julio pese al retraso en su votación.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Acosta anunció su dimisión a través de un correo electrónico, cuando restan cinco semanas para que expire el plazo para la entrega del texto de la nueva Constitución con la que Correa busca habilitarse para la reelección inmediata y reforzar el poder estatal en la economía.
«Estamos confundidos por esta renuncia de Alberto. Nos cae de sorpresa», afirmó Fernando Cordero, vicepresidente de la Constituyente, de mayoría oficialista.
Desde su instalación a fines de noviembre, el órgano ha aprobado 58 de al menos 323 artículos que prevé incluir en la Carta Política, lo que ha generado duros cuestionamientos de la oposición, que culpa al gobierno del lento avance por el envío de varios mandatos para su aprobación.
Dejá tu comentario