Uruguay extraditará a tres militares a Chile

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Montevideo (ANSA) - En un hecho que podría crear un nuevo roce entre el gobierno de Tabaré Vázquez y las fuerzas armadas, el subsecretario del Ministerio de Defensa del Uruguay, José Bayardi, afirmó que se cumplirá con las extradiciones de militares que disponga la Justicia, algo que había sido rechazado tajantemente por el jefe del ejército, Angel Bertolotti.

La Justicia uruguaya ratificó en junio la extradición a Chile de los militares Tomás Casella, Eduardo Radaelli y Wellington Sarli, sospechosos de haber protegido a militares chilenos que tenían secuestrado a su compatriota Eugenio Berríos, un químico y espía que apareció asesinado en 1995 en un balneario del Uruguay.

Sin embargo, el lunes, el general Bertolotti, presionado por una ola de descontento en el ejército debido a la política oficial para lidiar con las denuncias de violaciones a los derechos humanos, había desechado la posibilidad de que militares uruguayos sean extraditados.

• Cumplimiento

«No necesitamos que nos vengan a enseñar cuáles son las líneas de conducta. No aceptamos ningún tipo de imposición extranjera», dijo entonces el jefe del ejército en una rueda de prensa.

El subsecretario Bayardi, en declaraciones al diario «El Observador», aclaró que el Poder Ejecutivo cumplirá con las extradiciones de militares que la Justicia disponga.

El canciller, Reinaldo Gargano, había afirmado también el martes que el Ejecutivo no pondrá obstáculos si la Justicia decide la extradición de los oficiales involucrados en el asesinato de Berríos
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Ex agente de la policía secreta (DINA) de
Augusto Pinochet, Berríos trabajó en el desarrollo del letal gas sarín y estudió diversos métodos para asesinar a opositores políticos. Fue sacado de su país en 1991 por militares chilenos para evitar que declarara en un juicio por el homicidio del ex canciller de Salvador Allende, Orlando Letelier, ocurrido en Washington en 1976.

• Devolución

Al llegar al Uruguay, permaneció oculto primero en un departamento en Montevideo y luego fue trasladado a una casa en el balneario de Parque del Plata, 44 kilómetros al este de la capital. Tiempo después se escapó, burlando a los militares uruguayos que lo retenían, y fue visto por última vez en noviembre de 1992, cuando denunció ante un puesto policial de Parque del Plata que estaba secuestrado y temía por su vida.

La policía, empero, devolvió al químico a sus captores, quienes lo llevaron con rumbo desconocido. Su cadáver fue descubierto en abril de 1995 semienterrado en una playa de El Pinar, 28 kilómetros al este de la capital, maniatado y con dos balazos en el cráneo.

Durante un proceso judicial en Chile, seis militares chilenos fueron imputados en octubre de 2002 por el secuestro y asesinato del bioquímico, incluidos los generales retirados
Hernán Ramírez Rurange y Eugenio Covarrubias y el capitán en actividad Pablo Rodríguez Márquez. En diciembre de 2003, el juez chileno Alejandro Madrid también sometió a proceso a los tres militares uruguayos, involucrados en el crimen de Berríos, y dispuso pedir su extradición a las autoridades de Montevideo.

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