Once ensayos prometedores encaran la recta final

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París - De las 48 vacunas experimentales contra el covid-19 que se encuentran en fase de ensayos clínicos en humanos, once ya entraron en la fase 3, la última antes de la homologación por las autoridades sanitarias, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Esta es un repaso de las primeras vacunas susceptibles de llegar al mercado.

Las vacunas que parecen ser las más avanzadas utilizan una tecnología ultra innovadora. Esta consiste en inyectar en las células humanas fragmentos de instrucciones genéticas llamadas ARN mensajero, para que fabriquen proteínas o antígenos específicos de coronavirus. Estas proteínas serán entregadas al sistema inmunitario, que producirá entonces anticuerpos.

Entre estas se cuenta la del gigante estadounidense Pfizer y su socio alemán BioNTech (ver nota aparte). También la de la sociedad de biotecnología estadounidense Moderna, que anunció el lunes que su vacuna es eficaz en un 94,5% y que planea producir 20 millones de dosis antes de fin de año.

Por otra parte, varios desarrollos apuestan por otra tecnología: los agentes infecciosos del SARS-CoV-2 son tratados químicamente, o por calor, para hacerles perder nocividad, a la vez que conservan su capacidad de provocar una respuesta inmunitaria. Es la forma más tradicional de vacunación.

En esta línea trabaja la empresa de biotecnología china Sinovac, que lleva adelante un ensayo de fase 3 para su CoronaVac con miles de voluntarios, principalmente en Brasil. También Sinopharm, otro laboratorio de China, que lanzó dos proyectos de vacunas con institutos de investigación de ese país. China prevé poder producir antes de final de año 610 millones de dosis por año de varias vacunas contra el covid-19 y ya autorizó el uso urgente de algunas de ellas.

En tanto, siempre en es segunda línea de trabajo, la empresa india Bharat Biotech empezó a reclutar en noviembre a cerca de 26.000 personas para su COVAXIN, desarrollada con el apoyo del Gobierno, y apuesta por una vacuna para el primer semestre del año próximo.

En tercer lugar, las vacunas de “vector viral” usan como soporte otro virus más agresivo, transformado para añadir una parte del virus responsable del covid-19. El modificado penetra en las células de las personas vacunadas, que fabrican una proteína típica del SARS-CoV-2, educando a su sistema inmunitario a reconocerlo.

En esta línea trabajan el grupo anglo-sueco AstraZeneca con apoyo de la Universidad de Oxford. Los resultados del ensayo se esperan para antes de fin de año. Asimismo, el laboratorio estadounidense Johnson & Johnson lanzó dos ensayos clínicos de su candidata compuesta de un adenovirus modificado, una de una sola dosis y la otra de dos. En todo el mundo, participarán 90.000 voluntarios. Los resultados se esperan para el primer trimestre de 2021.

También CanSino Biological, empresa china que desarrolló la Ad5-nCoV, una vacuna basada en adenovirus, en conjunto con el Ejército de su país. Los ensayos de fase 3 se han lanzado en México, Rusia y Pakistán.

Otro trabajo de este tipo es la Sputnik V, desarrollada por el Centro de Investigaciones en Epidemiología Gamaleya y el ministerio ruso de Defensa. Esta vacuna se basa en la utilización de dos vectores virales, dos adenovirus. Los rusos anunciaron hace unos días una eficacia del 92%. Varios altos responsables rusos anunciaron que ya han sido vacunados con la Sputnik V.

Hay que sumar a Novavax, empresa de biotecnología estadounidense trabaja en una vacuna llamada “subunitaria recombinante”. El nuevo coronavirus posee en su superficie unas puntas (proteínas virales) que provocan una infección al entrar en contacto con las células. Estas proteínas pueden ser reproducidas y presentadas después al sistema inmunitario para hacerlo reaccionar. Novavax lanzó en septiembre su ensayo clínico de fase 3 en el Reino Unido y a finales de noviembre debe comenzar un ensayo en Estados Unidos. Se esperan datos preliminares para el primer trimestre de 2021.

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