Caracas (AFP, ANSA, DPA) - Con cambios en el gabinete, en el alto mando castrense y promesas de más allanamientos militares a empresas privadas que, por lo visto el fin de semana darán lugar a violentos enfrentamientos, el presidente venezolano Hugo Chávez busca doblegar el paro opositor que hoy llega a 50 días. A su vez, el gobierno vetó al ex presidente español Felipe González como otro probable mediador, ya que le endilgó su amistad con sectores que apoyaron el golpe de abril.
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Chávez designó al general Jorge García Carneiro como comandante general del ejército, el cuerpo armado más poderoso del país, y como ministro del Interior al ex general Lucas Rincón, ex inspector general de las fuerzas armadas en el momento del golpe de abril de 2002, durante el cual tuvo una actuación errática. Rincón reemplazará a Diosdado Cabello, quien pasó a Infraestructura.
El anuncio en abril de la renuncia -no producida- de Chávez por parte de Lucas Rincón, ante la televisión, dio paso al golpe que instaló en la presidencia al empresario Pedro Carmona, pero al mismo tiempo Rincón se negó a ser cabeza del alto mando militar de ese gobierno de facto. Chávez recuperó la presidencia 47 horas después y calificó más tarde de patriota a Rincón, nombrándolo ministro de Defensa, cargo que ocupó por un breve período. García Carneiro, jefe de la guarnición de Caracas y muy próximo al mandatario, reemplazará al general José Luis García Montoya. Estos cambios se suman a las advertencias del presidente de que seguirán los allanamientos a locales donde se tenga información de que se acaparan alimentos, en el marco del paro opositor que entra en su octava semana hoy. A su vez, Chávez anunció para fin de mes una producción de dos millones de barriles diarios de petróleo, 60 por ciento de la capacidad de producción del país.
• Acusación
El fin de semana se pudieron ver enfrentamientos entre militares y opositores en la embotelladora de Coca-Cola y la productora de cerveza Polar de Valencia, propiedad del grupo Cisneros, también propietario de los medios radiotelevisivos más importantes. La concesión de esos medios, que no emiten publicidad desde que comenzó el paro, también fue amenazada por el presidente, bajo la acusación de que promueven la violación de la Constitución. En tanto, el presidente cubano Fidel Castro cuestionó la composición del «grupo de amigos de Venezuela», porque Estados Unidos va «a utilizar en eso un instrumento» contra el presidente Chávez, y dijo que «varios de esos países que están ahí apoyaron el golpe» de Estado en abril. De su lado, el vicepresidente venezolano José Vicente Rangel calificó como «insólito» que surgiera la posibilidad de que Felipe González sea facilitador de la ONU para respaldar la mesa de negociación, por su amistad con el ex presidente socialdemócrata Carlos Andrés Pérez, activo impulsor del golpe de abril. EE.UU. se apresuró en esa oportunidad en reconocer al gobierno que derrocó a Chávez, aunque en los meses posteriores moderó su apoyo a nuevas insurrecciones. Una sospecha similar pesa en medios chavistas sobre el gobierno español de José María Aznar.
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