Violencia empañó actos por rebelión de Hungría
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Opositores
pertrechados
en un
viejo tanque
soviético
robado
durante los
actos por el
levantamiento
de 1956
enfrentaron
ayer en
Budapest a
los blindados
de la
policía.
Además, una oficina del partido socialista húngaro (MSZP) situada en Szombathely fue incendiada con un cóctel molotov, indicaron las autoridades. Pese al incendio, nadie resultó herido.
«Hemos participado en las conmemoraciones durante todo el día; no comprendo por qué han hecho esto», dijo Andras Nemeny, vicepresidente de los socialistas de la ciudad, citado por la agencia nacional «MTI». La policía inició una investigación para detener a los revoltosos.
Las ceremonias oficiales comenzaron ayer a la mañana cuando se izó la bandera nacional ante el Parlamento de la capital, mientras se escuchaba el himno de Hungría democrática.
Luego los invitados de honor, encabezados por el presidente Laszlo Solyom y el premier Gyurcsany, colocaron uno tras otro una rosa blanca ante el monumento de mármol negro dedicado al levantamiento.
Más tarde se izaron las banderas de las 53 delegaciones presentes, y los delegados, entre los cuales había unos 20 jefes de Estado europeos, entraron al Parlamento para la adopción solemne de una «Declaración de la Libertad».
«Los héroes de 1956 combatieron por todos los que en Europa y en el mundo vivían en una dictadura», declaró el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso.
La insurrección de 1956 comenzó el 23 de octubre con una manifestación estudiantil, y finalmente fue aplastada de forma sangrienta por los tanques soviéticos el 4 de noviembre. La represión dejó 2.800 muertos y 12.000 heridos entre los húngaros, y provocó un éxodo a los países occidentales de 200.000 personas.



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