15 de abril 2005 - 00:00

Votan censura en la ONU contra Castro

Fidel Castro
Fidel Castro
Ginebra (EFE, Reuters, ANSA, AFP) - La Comisión de Derechos Humanos de la ONU respaldó ayer a EE.UU. que, junto a la Unión Europea (UE), presentó un moderado y breve texto contra la violación de los derechos humanos en Cuba. Se trata de la primera vez que una resolución de este tipo es presentada por la Casa Blanca.

«El gobierno de Cuba ha fracasado en garantizar a su pueblo el acceso a los derechos humanos», afirmó -ante la Comisión- Lino Piedra, el representante de la delegación de Estados Unidos que explicó la posición de su país y dijo que el texto aprobado apelaba a las resoluciones aprobadas desde 1988.

La resolución propuesta por Washington y sus aliados de la UE -que desde hace unos meses intenta mejorar sus relaciones con La Habana- logró 21 votos a favor, 17 en contra y 15 abstenciones.

• Consenso

«Hemos presentado esta resolución porque Cuba no coopera, no ha permitido la visita del relator especial de la Comisión de Derechos Humanos y porque la situación allí no ha mejorado», indicó el delegado estadounidense. En el texto aprobado, que consta de dos párrafos, se pide al Alto Comisionado para los Derechos Humanos (ACDH) que presente un informe sobre la situación de las libertades fundamentales en la isla. Su tenor más moderado le permitió concitar un mayor consenso, dijeron analistas.

También renueva el mandato a la relatora especial para Cuba, la jurista francesa Christine Chanet, a quien las autoridades cubanas impidieron el acceso a la isla para que elaborase su informe.

Además de EE.UU. y los países de la UE presentes en la Comisión, votaron a favor de la resolución
Australia, Canadá, Japón, Corea del Sur y varios países latinoamericanos como Guatemala, Honduras, México y Costa Rica, mientras que se abstuvieron la Argentina, Brasil, República Dominicana, Ecuador, Paraguay y Perú, entre otros.

Los representantes de
Rusia, Sudán, China, Congo, Eritrea, Etiopía, India, Indonesia y Sudáfrica, entre otros, votaron en contra de la propuesta de Washington.

El delegado de EE.UU. agregó que «pese a los esfuerzos de la comunidad internacional para que Cuba se comprometa con los derechos humanos, el gobierno cubano ha fracasado en adoptar las medidas que garanticen a su propio pueblo los derechos humanos básicos».

Piedra acusó a La Habana de «persistir en imponer un estado represivo y totalitario que priva a los cubanos del derecho a expresar su disensión bajo el riesgo de largos años de prisión».

Además acusó al régimen de
Fidel Castro de hacer que los cubanos tengan una de las rentas per cápita más bajas del mundo, 15 dólares por persona al mes, mientras que en 1959, Cuba tenía una de las más altas de Latinoamérica.

A la intervención de Estados Unidos contestó
Juan Antonio Fernández, director de organismos multilaterales de la Cancillería cubana, quien calificó la resolución de «ridículo papel».

«En la farsa de Ginebra todo es posible. El imperio ha tenido que quitarse la máscara, y este año no encontró al lacayo de turno que le hiciera el trabajo sucio», dijo Fernández, que acusó a la UE de ser «cómplice» de Washington.

Fernández consideró que «el gobierno de Estados Unidos no tiene la más mínima consideración moral para hablar de Cuba o de ningún otro país en esta sala», y lo tildó de «camarilla
fascista que aterroriza al mundo».

La UE, por su parte, defendió que la resolución no era «ni dogmática ni polémica» y afirmó que está dispuesta a mantener «un diálogo constructivo» con Cuba para lograr « resultados tangibles en derechos humanos y cooperación».

El diplomático que habló por la UE pidió a Castro la liberación inmediata de los prisioneros políticos y que «se abstenga de practicar nuevas detenciones» de ese tipo,
además de subrayar que «hay informaciones inquietantes sobre malos tratos y problemas de salud» entre los prisioneros disidentes.

En defensa de La Habana salieron los delegados de
China, Rusia y Sudán, que acusaron a Washington y a sus aliados europeos de utilizar «dobles raseros» para medir los derechos humanos.

Tras el voto, el embajador de Washington ante la ONU en Ginebra,
Kevin Moley, expresó su satisfacción por el resultado de esta votación y resaltó que delegaciones que tradicionalmente votaban de manera distinta a EE.UU., «han variado su actitud».

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