Washington desaira a Brown y no entrega a presos de Guantánamo
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Gordon Brown
Hodgkinson subrayó al diario que los presos en cuestión guardan relación con dirigentesde Al-Qaeda, por lo que su liberación «podría implicar un riesgo» para el Reino Unido, a menos que las autoridades los mantengan bajo una estrecha vigilancia.
Según la subsecretaria, Aamer, de 38 años, vivió en Afganistán con un « estipendio» del líder de Al-Qaeda, Osama bin Laden, para quien trabajó como traductor.
Además, la responsable de la administración norteamericana aseguró que Aamer tiene «lazos» con el egipcio Ayman al-Zawahiri, número dos de Al-Qaeda.
Otro de los detenidos, el jordano Jamil el-Banna, de 44 años, llegó a mantener «una larga relación» con su compatriota Al-Zarqawi, ex líder de la citada red terrorista en Irak.
«Debido a los extensos vínculos de estos individuos con Al-Qaeda, nos preocupa que intenten restablecer contactos con algunos de sus colegas y retornen a la lucha mediante la comisión de atentados, sean en Inglaterra o en otro sitio», dijo la subsecretaria.
Sin embargo, el abogado Clive Stafford Smith, representante legal de los cinco reclusos, indicó que las imputaciones de Estados Unidos no son más que un «descarado intento de difamar» a sus clientes.
Fuentes de la Cancillería del Reino Unido señalaron que el gobierno de Brown está preparado para «unas largas y complejas negociaciones con EE.UU. sobre la situación de esas cinco personas».
Sumando un nuevo elemento a la polémica, la familia del libio Omar Deghayes, de 37 años, denunció las torturas y
los malos tratos regulares que éste sufrió desde su arresto en Pakistán, informó el sábado «The Guardian».
Deghayes, que se instaló en 1980 en Brighton, en Inglaterra, fue detenido en Pakistán entre finales de 2001 y comienzos de 2002, y luego enviado a Bagram (Afganistán), antes de ser mandado a Guantánamo, según resume el diario británico.
Su familia publicó un dossier en el que detalla los abusos sexuales y la violencia de que ha sido víctima, y que él mismo ha contado a un abogado que lo visitó en Guantánamo, señaló «The Guardian».
Según el diario, Omar Deghayes dice haber recibido descargas eléctricas en la prisión de Kabul y haber sido privado de alimento 45 días durante su envío de Bagram a Guantánamo, en donde habría sido golpeado en numerosas ocasiones.
Casi 800 prisioneros, capturados en su mayoría en Afganistán y Pakistán en el marco de la lucha de Estados Unidos contra el terrorismo, han pasado por la prisión de Guantánamo desde su apertura en los meses posteriores a los atentados del 11 de setiembre.




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