Washington (AFP, Reuters, ANSA) - Estados Unidos planea una invasión terrestre a Irak para derrocar a Saddam Hussein, según reveló el jefe del Pentágono, Donald Rumsfeld, ante una comisión de la Cámara de Representantes. Precisamente en el Congreso es donde el presidente George W. Bush busca en estos días robustecer el frente interno, ante el renuente consenso externo para una operación militar contra Bagdad.
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«Será necesario tratar el problema en tierra», dijo el secretario de Defensa ante la comisión de las fuerzas armadas de la Cámara baja. El funcionario dijo que «a qué se parecerá (la operación militar) o cuánto tiempo se prolongará, nadie puede saberlo». Rumsfeld advirtió que los ataques aéreos serán insuficientes para neutralizar la capacidad de las armas de destrucción masiva que supuestamente posee Hussein.
Según Rumsfeld, Irak dispone hoy de 40 por ciento de la fuerza militar que disponía en ocasión de la Guerra del Golfo Pérsico, en 1991, tras invadir Kuwait. por lo que la resistencia será sustancialmente distinta a la precariedad exhibida por los talibanes de Afganistán.
«Quien piense que es fácil, limpio, e higiénico (atacar) se equivoca. Es un asunto terriblemente difícil y peligroso», señaló. Su intervención fue interrumpida por las protestas de dos pacifistas, quienes desplegaron pancartas y gritaron: «Inspecciones, sí; guerra, no». Luego fueron desalojados.
En tanto, el presidente Bush, que hoy podría enviar sus «ideas» al Congreso, según fuentes de la Casa Blanca, afirmó que la oferta iraquí de admitir de nuevo a los inspectores de armas de Naciones Unidas es una «nueva treta» y pidió a la comunidad internacional que no se deje engañar por Saddam Hussein.
«Esta declaración acerca de 'inspecciones incondicionales' es algo que ya ha hecho en el pasado. Estados Unidos -y estoy convencido de que tampoco la comunidad internacional- va a dejarse engañar otra vez por esa retórica», afirmó Bush al reunirse con los líderes de ambas cámaras del Congreso. Los jefes legislativos republicanos apoyaron firmemente la petición del gobierno, mientras que los demócratas se manifestaron más cautos, aunque sin dejar de mostrar desconfianza hacia Saddam Hussein. El líder de la mayoría demócrata del Senado, Tom Daschle, insistió en su convencimiento de que EE.UU. debe trabajar juntamente con Naciones Unidas. «Creo que, al final, Naciones Unidas estará donde tiene que estar: manifestando una oposición firme a la treta iraquí y reconociendo que sólo es eso», afirmó Daschle.
En tanto, el jefe de la diplomacia iraquí, Naji Sabri, se apoyó ayer nuevamente en Rusia. «Irak desea ver que Rusia, así como otros países, intervenga para privar a EE.UU. del amparo internacional (la ONU) que busca para lanzar su agresión». El ministro de Relaciones Exteriores ruso, Igor Ivanov, y su par de Defensa, Serguei Ivanov, que ya anticiparon una postura acorde con lo solicitado por Bagdad, viajaron a Washington para entrevistarse con sus pares estadounidenses y «estudiar en detalle» los pasos de la denominada lucha antiterrorista.
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