Washington (EFE, AFP, ANSA) - Irak no tenía armas de destrucción masiva ni forma de producirlas cuando EE.UU. invadió ese país el año pasado, según el informe final presentado ayer ante el Senado por el jefe de los inspectores estadounidenses de desarme. Estas conclusiones darán nuevos argumentos a los demócratas en el último tramo de la campaña electoral para las elecciones presidenciales del 2 de noviembre.
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El jefe del Grupo de Búsqueda en Irak, Charles Duelfer, presentó ayer su informe, de más de mil páginas, en el que contradice las afirmaciones de la Casa Blanca en el sentido de que el depuesto presidente iraquí, Saddam Hussein, poseía y ocultaba armas de destrucción masiva.
«Sigo sin esperar que encontremos un número significativo de armas de destrucción masiva en Irak», afirmó Duelfer, quien lideró un grupo de 1.400 expertos estadounidenses y británicos, durante la audiencia en el Comité de Defensa del Senado. Según explicó, las posibilidades de encontrar esos armamentos son menos de 5%.
Duelfer dijo que la investigación del Grupo de Búsqueda (ISG, según su sigla en inglés) deja claro que la prioridad principal de Saddam era escapar de la asfixia económica que suponían las sanciones de Naciones Unidas por la invasión iraquí de Kuwait en 1990. Las sanciones e inspecciones se prolongaban más de lo que el régimen iraquí había anticipado, y el dictador tomó la decisión de no adquirir ni producir armamentos prohibidos, porque eso «pondría en peligro su objetivo más inmediato de escapar de las sanciones», dijo Duelfer. En lo que el informe de Duelfer sí coincide con el gobierno de George W. Bush es en que Saddam tenía la intención de volver a producir las armas prohibidas una vez que se levantaran las sanciones de la ONU.
Duelfer recalcó, además, que la capacidad iraquí de producir armas nucleares se había deteriorado de forma progresiva desde 1991, aunque «Saddam no abandonó sus ambiciones nucleares».
Durante la audiencia, los senadores demócratas Edward Kennedy y Carl Levin insistieron en que Bush pidió al Congreso autorización para la guerra no por las «intenciones» de Saddam, sino porque éste poseía las armas y podía dárselas a Al-Qaeda.
La divulgación del documento se produce a menos de cuatro semanas de las elecciones presidenciales, en las que la guerra contra Irak y la forma en que se justificó ocupan un papel predominante. Mike McCurry, un asesor del candidato presidencial demócrata, John Kerry, destacó que el informe es «muy problemático» porque demuestra que el gobierno «se equivocó en algo tan fundamental como ir a la guerra». Kerry se enfrentará mañana a Bush en un segundo debate televisivo.
Algunas armas químicas que se han encontrado en cantidades reducidas son anteriores a la guerra del Golfo Pérsico.
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