Ya hablan de juicio político a Lula. Afecta más a mercados
Mucho se había especulado sobre el grado de conocimiento que tenía el presidente brasileño del escándalo de corrupción que desde hace tres meses sobresalta a su país. Pero esas conjeturas dejaron ayer lugar a sospechas más concretas cuando el publicista Duda Mendonça, el arquitecto de su triunfo electoral en 2002, confirmó que recibió en negro más de 4 millones de dólares en cuentas del exterior. Esto fue suficiente para que los principales referentes opositores, más que cautos hasta el momento en lo que respecta a la figura presidencial, comenzaran a hablar abiertamente de juicio político. En general, los mercados no habían creído hasta ahora que el caso pasara a mayores, pero ayer las cosas cambiaron: la Bolsa cayó al cierre 1,78%. (En la Argentina también cayeron bonos y acciones.) Lula paga así su mayor error de los últimos días: haber desafiado a la oposición hablando de su reelección.
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El publicista Duda Mendonça, responsable de la campaña de Lula da Silva en 2002, ayer
en el Congreso, donde formuló explosivas declaraciones.
Siguiendo con su relato, Mendonça explicó que abrió entonces una cuenta en las Bahamas, en la que se hicieron depósitos girados desde varios bancos internacionales. Su empresa y una mujer asociada a él figuran entre los mayores beneficiarios (15,5 millones de reales o 6,73 millones de dólares) de las cuentas de Valério, según listas de extractos bancarios entregados a la CPI.
Valério y el ex tesorero del PT Delúbio Soares, quien reconoció que fue el artífice de la millonaria contabilidad ilegal del partido ahora investigada, afirman que ese dinero -proveniente de créditos sospechosos al PT avalados por el publicista- no se dirigió a sobornar diputados, sino que servía para pagar campañas electorales, un delito que difícilmente es penalizado. Alegan, además, que la campaña de Lula no requirió financiación ilegal.
Mendonça, sin embargo, admitió la posibilidad de que los recursos que él recibió hubiesen servido para pagar la campaña de Lula, aunque dijo creer que no había sido así y que, en todo caso, eso puede averiguarse cotejando las facturas de los pagos efectuados por el PT.
«Si hubo un error (de Lula), no lo sé; no puedo emitir juicios de valor», pero el presidente «va a tener oportunidad de probarlo», dijo.
Mendonça, de 60 años y que ya condujo campañas de Eduardo Duhalde en la Argentina y del ex presidente brasileño Fernando Collor de Mello al gobierno de Alagoas, no era esperado ayer en el Congreso, donde compareció por propia voluntad. La sesión, con sus revelaciones, adquirió un tono dramático en algunos momentos. «¿Tu te arrepientes de haber hecho que Lula resultase electo?», le preguntó un parlamentario opositor. «No. yo también estoy muy triste con lo que está ocurriendo y creo que Lula es un hombre de bien... Si se prueba que este presidente no es el presidente de mis sueños, nunca más hago campaña política», afirmó.
Ante las revelaciones, importantes dirigentes de la oposición, que hasta ahora se habían cuidado de implicar al mandatario en el escándalo, consideraron que el inicio de un juicio político a Lula es ahora «inevitable».
«Todas las alternativas tienen que ser discutidas, incluso la del juicio político», dijo el senador Alvaro Dias, del partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB). «La crisis se agudizó de tal forma que es posible que el juicio político sea la mejor alternativa, aunque yo no la desee», agregó.
El líder del PSDB en el Senado, Arthur Virgílio, conjeturó, por su parte, que «el gobierno de Lula acabó formalmente hoy. Hoy el presidenteno tiene ninguna gobernabilidad». «Ya no es sólo una caja dos, es evasión fiscal, lavado de dinero, apertura ilegal de cuentas en el exterior, evasión de divisas. Ya no hay forma de que este gobierno haga algo por este país ahora», afirmó Virgílio.
«La sensación es que hay un clima de juicio político», dijo otro senador socialdemócrata, Tasso Jereissati.




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