El nuevo alcalde conservador de Londres, Boris Johnson, anunció hoy un plan para prohibir a partir del mes próximo el consumo de alcohol en el subte y los autobuses de la ciudad.
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La iniciativa para impedir que la gente beba en el transporte público forma parte de un esquema más amplio para frenar comportamientos antisociales, según Johnson.
La prohibición también regirá en la línea de tren ligero Docklands Light Railway (DLR), usada por los ciudadanos para llegar a Greenwich, el predio O2 Arena y el nuevo distrito bancario en la zona de los Docklands en el este de Londres.
El alcalde tiene el control sobre la empresa Transport for London (TfL), pero no sobre los ferrocarrilles, operados por diversas compañías privadas. Se colocarán carteles para informar a los usuarios de la nueva política.
Johnson ha anunciado "cero tolerancia" ante el crimen y el comportamiento antisocial, siguiendo el ejemplo de Nueva York. "Creo firmemente que si acabamos con los llamados delitos menores, entonces seremos capaces de llegar a controlar delitos más serios", declaró.
El alcalde informó asimismo que enviará a policías a los autobuses de dos pisos para controlar comportamientos antisociales.
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