En la medianoche del 20 de marzo de 2020, tras el anuncio realizado por el presidente Alberto Fernández, comenzaba a regir el “aislamiento social, preventivo y obligatorio” en todo el país, una medida destinada mitigar la expansión del coronavirus (covid-19). Un mes más tarde, la provincia de Buenos Aires dictaba la obligatoriedad del uso del tapabocas “para espacios públicos, privados de acceso público, transporte público y autos particulares”. Casi dos años después, el tapaboca se convirtió en un elemento que ensancha todavía un poco más la grieta entre el oficialismo y la oposición.
La grieta del barbijo
Los intendentes opositores presionan al gobernador Axel Kicillof para decretar el fin de la obligatoriedad en el uso del tapaboca.
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Como ya pasó en otras oportunidades, la Ciudad de Buenos Aires decidió cortarse sola y tomó la decisión de, a partir del lunes pasado, interrumpir el uso obligatorio de barbijo en las aulas.
La medida, como era de esperar, no cayó bien en el Ejecutivo bonaerense. Sucede que, como es habitual, desde la Provincia marcan que el territorio del AMBA es un continuo urbano en el que no se pueden tomar decisiones que no sean en conjunto debido a que inmediatamente las consecuencias impactan en todo el Area Metropolitana.
El director general de Cultura y Educación de la provincia de Buenos Aires, Alberto Sileoni, señaló que en territorio bonaerense “siguen los lineamientos del Consejo Federal de Salud (COFESA)” sobre los cuidados sanitarios en el aula y afirmó que hasta ahora “no hay ninguna novedad con el uso del barbijo”. “No me meto en las decisiones de otras jurisdicciones, nosotros seguimos con los lineamientos del COFESA”, sostuvo.
Sin embargo, desde Juntos buscan poner el tema en discusión y presionar a la Provincia para que, en definitiva, siga la línea de CABA. Es por esto que desde el bloque de opositor en la Cámara alta bonaerense presentaron un proyecto que busca terminar con el uso del tapaboca.
En la misma línea el intendente de La Plata, Julio Garro, determinó que a partir de hoy el barbijo sea optativo y de esa manera arrinconó más al gobernador Axel Kicillof. El ministro de Salud bonaerense, Nicolás Kreplak, tildó la movida del jefe comunal del PRO como “irresponsable” y aseguró que es una decisión que se tomó “sin ningún tipo de conocimiento científico y sanitario”.
“Nosotros tenemos potestad sobre lo que es territorio municipal, pero le pedimos a la Provincia que evalúe la posibilidad de implementar esta medida en los lugares que les compete a ellos. Todo lo que tenga incumbencia el Municipio tiene la opción, si uno quiere usar el tapabocas lo puede usar o sino no”, dijo el secretario de Salud de la Municipalidad de La Plata, Enrique Rifourcat.
No fue el único. En Bahía Blanca, el jefe comunal Héctor Gay, siguió sus pasos y desde el pasado martes también decretó que el uso del barbijo sea optativo.
La medida fue anunciada por el secretario de Gobierno, Marcos Streitenberger, quien aprovechó la situación para poner en discusión el uso del tapaboca en las escuelas que, al ser dependencias bonaerenses, todavía tienen que aplicar las normativas provinciales.
UN DISCURSO JUSTO
“Las clases presenciales no representan un riesgo mayor que el resto de las actividades. El discurso tiene que ser justo y equitativo: no podemos obligar a los chicos a usarlos cuando en distintos actos políticos, institucionales y eventos masivos no se utilizan”, dijo.
Claro, no todos siguieron el mismo camino en la oposición. En Junín, el jefe comunal del PRO, Pablo Petrecca, aclaró a través de la subsecretaría de Salud municipal, Gabriela Franchi, que seguirán respetando la medida que dispuso Provincia.
“Algunos distritos decidieron que sea optativo no obligar a la gente a usar barbijo en ciertos lugares. En la provincia de Buenos Aires seguimos con el mismo criterio de que sea obligatorio, y al menos un tiempo más Junín seguirá manteniendo esa postura”, cerró.
Ahora, lo que resta saber es de qué manera se pronunciarán el resto de los jefes comunales de la oposición frente a lo que parece ser un claro ejercicio de presión sobre el gobernador bonaerense, Axel Kicillof.
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