Mar del Plata: cómo es la vuelta a la actividad en gimnasios, cervecerías y natatorios

Nacional

El municipio habilitó el regreso para algunos sectores cuyos ingresos se habían desplomado. Tres historias que exponen una situación que se muestra alentadora.

Para mí hoy abrir significa volver a ser parte del sistema”, asegura Carlos García, dueño de cuatro de gimnasios Flex, la firma que cuenta con cuatro locales propios en Mar del Plata y que tras la habilitación del municipio este lunes volverá a abrir sus puertas luego de casi cinco meses en suspenso.

Con 36 años en el rubro, García acaba de vender uno de los gimnasios que poseía y en la actualidad se encuentra ultimando detalles para poner en funciones los comercios con los que cuenta en el marco de un protocolo poco alentador en relación a la capacidad de generar ganancias, pero con la ilusión de poder incorporar distintas actividades internas en los próximos meses.

Luego del visto bueno de la Comisión de Reactivación local, el intendente Guillermo Montenegro habilitó en los últimos días la vuelta de los gimnasios, los natatorios y las ferias. Todo en el marco de una prueba piloto que obliga a los dueños de los comercios a realizar modificaciones ya que cada cliente necesita de un espacio de 25 metros cuadrados.

En un local de 200 metros, vacío y sin vestuario, entran 8 personas por turno. Hay que pensar que antes en horario pico podrían entrar 30 ó 40”, le asegura a Ámbito, García, de 53 años. “Me salió más caro sacar todas las maquinarias y trasladarlas a un galón que tener el espacio sin utilizar. Pero es día a día. Económica y financieramente estamos muy mal. Los números que necesitamos no los vamos a tener. Ya sabemos que vamos a quedar abajo. Pero prefiero quedar abajo ahora y ver hasta dónde llego”, agrega.

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Los gimnasios Flex reacomodarán sus instalaciones para poder disponer de mayor espacio.

Los gimnasios Flex reacomodarán sus instalaciones para poder disponer de mayor espacio.

La situación es compleja. Debido a la reestructuración, los gimnasios debieron dejar de lado todas las actividades extra de contacto o las clases grupales. En la actualidad solo se podrán utilizar las máquinas dispuestas durante 45 minutos durante los diferentes turnos que puedan brindar entre las 6 y las 23. Esto quiero decir que un local de 150 metros cuadrados podrá contar con 6 personas por turno durante 17 horas. En el mejor de los casos: 102 personas en un día.

Claro, en la actividad, por cuestiones laborales, siempre hubo horarios pico. Y los establecimientos deben acomodarse. Para colmo, a diferencia de lo que muchos creían, son varios los locales que dejaron de cobrar los pases anuales y que les respetarán a sus clientes los meses que no pudieron hacer uso de las instalaciones. Ese es el caso de García. “Es una cuestión de respeto a la sociedad. Así me educaron. Incluso más allá de la cuota que antes de la pandemia era de 1400 pesos hoy se fue a 2200. No cobro la diferencia”.

La cámara local que agrupa a los gimnasios cuenta con 80 actores y todos acordaron un piso de 2 mil pesos de valor inicial y 3 mil pesos para aquellos que piden el pase diario.

El protocolo obliga a que cada cliente se lleve su toalla, que se use el tapaboca incluso durante la actividad física y que cada uno lleve su alcohol. “Es cuidarse mutuamente en un marco que se cambiaron los paradigmas del entrenamiento. Lo que tiene de malo es que hoy deja de ser un lugar de actividad social. Eso al momento no existe más. Para colmo en mi caso no puedo abrir de 6 a 23 porque en Güemes hoy no queda ni el trapito y por cuestiones de seguridad me tengo que acortar 7 a 19”.

En relación a la situación que está atravesando, García asegura que “lo único parecido fue la gripe A y el 2001, pero nunca algo tan fuerte como esto. Acá ahora hay miedo. Esto nos afectó a todos económica, física y psicológicamente”.

Otra actividad que recuperó su funcionamiento es la natación. La noticia fue bien recibida por los clubes, uno de los principales perjudicados por la pandemia ya que aquellos que no cuentan con gimnasios hoy solo tienen la posibilidad de estar abiertos por los natatorios y para la venta de comida aquellos que cuentan con cocina. “Extrañaba mucho el deporte. Estuve yendo a pileta durante cuatro años y con la pandemia tuvimos que parar en marzo. Cuando me enteré que se podía retomar, me acerqué al club Once Unidos (cercano a Constitución) y a pesar de algún resquemor me pudieron las ganas y me anoté”, le cuenta a este medio Cristóbal Cortés, contador y profesor universitario nacido en Balcarce y creador del Show Gastronómico más importante de la región con la paella gigante que organiza todos los años en ciudades como Villa Gesell, La Plata, Piriápolis (Uruguay), Neuquén y Córdoba, entre otras.

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El natatorio del club Once Unidos funciona con estrictos protocolos.

El natatorio del club Once Unidos funciona con estrictos protocolos.

“El sistema funciona muy bien. Hay un protocolo que se respeta y que cuenta con un vestuario especial donde te sacás la ropa que traés de la calle y la ponés en una bolsa de residuos que luego dejás en una silla en el natatorio”, cuenta. Y agrega que “una vez en el agua hay tres personas por andarivel. Las clases se redujeron a 45 minutos para que podamos entrar todos”. Para cerrar, explica que “nos cambiamos en otro vestuario distinto al de ingreso para no cruzarse con los que vienen en el turno siguiente. Se extraña poder conversar, lo social. Pero es un paso”.

Luego de la apertura piloto de los cafés, la semana pasada le llegó el turno a los restaurantes, bares y cervecerías. Pese a que muchos lograron sobrevivir gracias al delivery y al take away otros que no estaban preparados para esto no lo lograron. La cervecería Borneo, que también tiene fábrica (con clientes de Rada Tilly, en Chubut, hasta Santiago del Estero), abrió en diciembre y en marzo tuvo que cerrar las puertas al público por la pandemia. En la actualidad, el local trabaja al 40 por ciento de su capacidad. Con todos los protocolos necesarios.

Las repercusiones en el sector gastronómico se desplomaron, pero gracias al delivery fue subsistiendo día a día. La reapertura es positiva y se va dando de manera paulatina. No alcanza porque tenemos una estructura preparada para otra rotación de gente, pero soy de la idea que es mejor estar abierto que cerrado”, explica su dueño, Lucas Baragiola, de 35 años.

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La cervecería Borneo abrió en diciembre y debió cerrar sus puertas al público para trabajar con delivery. Hoy, de a poco, recupera clientes.

La cervecería Borneo abrió en diciembre y debió cerrar sus puertas al público para trabajar con delivery. Hoy, de a poco, recupera clientes.

Las cervecerías hoy trabajan con un horario reducido y en algunos casos con dos turnos para no contar con gente a la espera. “Lo que se ve es que la gente tiene ganas de salir. Se siente segura cuando un local cumple con el protocolo gastronómico: toma de temperatura, alcohol en gel y distanciamiento. Lo que notamos es que la mayoría de los clientes son jóvenes”, agrega Baragiola.

Pese a todavía no contar con el aval de la Provincia, Mar del Plata habilitó ciertas actividades en prueba piloto no sólo con la intención de poder darle un alivio a los empresarios sino también poniendo el ojo en lo que será la próxima temporada de verano.

Los números epidemiológicos actuales no son los mejores. De los 29 casos activos con los que contaba hace exactamente un mes hoy tiene 440, un aumento del 1517 por ciento. En lo económico, la Unión del Comercio, la Industria y la Producción (UCIP) presentó ayer un informe que asegura que la caída en los comercios durante julio fue del 37 por ciento. Lo que representa un leve repunte en relación a la baja de junio (42%) y mucho más lejos de las de mayo (76) y abril (85). Sin embargo, nueve de cada diez comerciantes consultados aseguró que su situación no mejorará en el próximo trimestre.

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