El Frigorífico General Pico, uno de los nombres emblemáticos de la industria cárnica argentina, quedó al borde del colapso financiero. La empresa controlada por la familia Lowenstein, ligada históricamente a la creación de la marca Paty, suspendió a unos 450 trabajadores y paralizó casi por completo sus plantas de General Pico y Trenel, en La Pampa. Aunque en la localidad crecen los temores por un cierre definitivo, fuentes del sector aseguran que hay negociaciones en curso y que los dueños buscan una salida que preserve el activo industrial.
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Frigorífico Pico, ahogado por deudas, suspende 450 trabajadores y explora una venta para sobrevivir
Con pasivos por más de $34.000 millones, la histórica planta ligada al origen de Paty frenó la actividad y abrió negociaciones para evitar el cierre definitivo
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Hasta hace dos años, el frigorífico faenaba 600 cabezas diarias, con planes de escalar a 800.
Hasta hace dos años, el frigorífico faenaba 600 cabezas diarias, con planes de escalar a 800. El año pasado todavía procesó más de 96.000 animales, pero la falta de liquidez terminó por frenar la operatoria. Hoy, la actividad se redujo a una guardia mínima de mantenimiento y se retiraron incluso los equipos de faena kosher, clave para la exportación a Israel.
El deterioro se explica por una deuda bancaria de $22.771 millones, encabezada por el Banco de La Pampa (más de $9.100 millones), seguida por Banco Nación y Banco de Córdoba. A ese pasivo se suman más de 1.000 cheques rechazados por casi $11.700 millones y pagarés emitidos en el Mercado Argentino de Valores por otros $1.770 millones, con vencimientos concentrados en el segundo trimestre. En total, el rojo supera los $34.000 millones, mientras el BCRA mantiene a la firma bajo seguimiento especial (situación 2).
La crisis también alcanzó a los trabajadores: el frigorífico acumula aportes previsionales y de obra social impagos desde octubre del año pasado Para contener el impacto social, según explicaron fuentes gremiales, la empresa comunicó que abonará una suma fija mensual y mantendrá la entrega de carne.
Lo cierto es que la paralización no solo afecta al empleo directo, sino que golpea a productores ganaderos, transportistas y comercios de la zona. De hecho, el intendente local advirtió por deudas acumuladas con productores de Trenel, Eduardo Castex y General Pico, lo que profundizó el efecto dominó sobre la economía regional.
Negociaciones abiertas y una posible salida
En el sector cárnico coinciden en que el combo de consumo interno en mínimos históricos, caída de exportaciones, con fuerte retroceso en China, y hacienda cara terminó de asfixiar a una estructura altamente endeudada. La faena se desplomó hasta niveles cercanos a 50 animales diarios, un volumen incompatible con los costos fijos de una planta de ese tamaño.
Sin embargo, lejos de una liquidación inmediata, los Lowenstein iniciaron contactos con distintos actores para reordenar las finanzas. Sobre la mesa aparecen alternativas que van desde acuerdos con acreedores hasta una posible venta del frigorífico, en un contexto donde varias plantas del país atraviesan procesos similares y algunas lograron continuidad tras un cambio de manos.
La planta de Trenel sigue siendo un activo atractivo en un mercado con capacidad instalada ociosa y necesidad de escala. La apuesta es evitar despidos definitivos y sostener la actividad bajo otro esquema.
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