Atraer a altos ejecutivos es siempre una tarea difícil, ya que hay que buscar el equilibrio justo entre experiencia, talento, expectativas y adecuación a la cultura de una determinada organización. Pero, contrario a lo que se piensa, el proceso no termina una vez que la persona seleccionada acepta integrarse a la empresa.
Para usar una analogía futbolera, esto sería como creer que el desafío del manager de un club grande se acaba cuando se contrata a un refuerzo en el mercado de pases. Todos los seguidores de fútbol saben que luego hay un período de adaptación del jugador a un nuevo entorno: compañeros, director técnico, estilo de juego, e incluso a veces lugar de vida.
Todo eso genera un estrés e incertidumbre que en algunas ocasiones hace que la persona, por más que haya sido bien seleccionada, no pueda rendir como se esperaba. Dos casos del fútbol, para seguir la línea de pensamiento: Antoine Griezmann en Barcelona y Eden Hazard en Real Madrid.
En el management de Recursos Humanos se hace mucho énfasis en lo que llamamos el onboarding de los altos ejecutivos. Este es un proceso que suele tomar entre dos semanas y tres meses, en el que el alto ejecutivo conoce las políticas de la compañía, sus miembros, su cultura y recibe las capacitaciones específicas que necesite. Es muy relevante porque, cuando está bien planificado, aumenta la tasa de éxito en la incorporación de altos ejecutivos. Cabe aclarar que esta tasa es baja: según el consultor de alta dirección Dan Ciampa, distintas estimaciones plantean que entre un tercio y la mitad de los nuevos CEOs fracasan dentro de sus primeros 18 meses de gestión. Un ejemplo notorio: Gil Amelio duró menos de 500 días al frente de Apple antes de la vuelta de Steve Jobs al liderazgo de la empresa.
¿Qué implicaría un onboarding exitoso? Una forma de evaluarlo es si se cumplen adecuadamente los siguientes objetivos:
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Adaptación Rápida: El ejecutivo se adapta rápidamente a la cultura, estructura y procesos de la empresa para comenzar a contribuir con su efectividad.
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Claridad de Expectativas: el ejecutivo comprende con claridad y desde el principio sus responsabilidades, metas y expectativas.
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Integración en el Equipo: el ejecutivo queda integrado a su equipo y al resto de los líderes de la organización.
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Acceso a Información Crítica: El ejecutivo accede a toda la información necesaria sobre la empresa, sus operaciones y su estrategia.
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Establecimiento de Relaciones Clave: el nuevo ejecutivo establece relaciones con los stakeholders internos y externos clave.
La preparación previa a la incorporación es un paso fundamental. Definir claramente el rol y las expectativas desde el inicio permite que el ejecutivo comprenda sus responsabilidades y los objetivos estratégicos que deberá alcanzar. Según el experto en onboarding George Bradt, es muy importante darle a los nuevos ejecutivos definiciones claras de los objetivos claros y una inmersión profunda en la cultura organizacional de la empresa. Proporcionar información detallada sobre la misión, visión y valores de la compañía, así como facilitar reuniones con miembros clave del equipo antes del inicio, puede hacer una gran diferencia.
Las primeras semanas también son cruciales. Un plan de bienvenida bien estructurado, que incluya presentaciones formales y un paquete de bienvenida con recursos clave facilita la adaptación inicial. Robert Half recomienda asignar un mentor que acompañe al nuevo ejecutivo, para que pueda resolver dudas y obtener feedback de manera regular. Este acompañamiento brinda contención en estos momentos, que son los de mayor incertidumbre.
Esta etapa también proporciona el networking o contactos clave dentro de la organización. Facilitar reuniones con equipos interdepartamentales es vital para que el ejecutivo entienda las interacciones y dependencias dentro de la empresa, promoviendo una integración holística.
La evaluación y el feedback continuo son componentes esenciales de un onboarding efectivo. Además de la interacción con el mentor, organizar sesiones de feedback quincenales o mensuales permite evaluar el progreso y ajustar estrategias según sea necesario. Otra cuestión que no hay que desatender es el plan de desarrollo profesional. A veces se piensa erróneamente que, como el alto ejecutivo “ya llegó”, no es necesario generar incentivos de carrera. Pero en los altos mandos también hay que incluir oportunidades de formación y crecimiento, así como identificar habilidades clave a desarrollar. Facilitar oportunidades de networking, tanto interno como externo, también es una forma de crecimiento personal del alto ejecutivo.
Un onboarding efectivo para altos ejecutivos es fundamental para su éxito y para el beneficio a largo plazo de la organización. Desde la preparación previa hasta la evaluación continua y el desarrollo profesional, cada etapa del proceso debe ser planificada y evaluada. Implementar estas prácticas aumenta la productividad del ejecutivo y de su área, reduce la probabilidad de rotación, mejora el desempeño del equipo, optimiza los recursos y alinea al ejecutivo y su área con la estrategia organizacional. En resumen, un onboarding ejecutivo exitoso no es solo una formalidad, sino una inversión estratégica que puede determinar el éxito a largo plazo del nuevo líder y de la organización en su conjunto.
Director Asociado de Glue Executive Search
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