14 de febrero 2024 - 17:42

Inflación de enero: ¿un triunfo o un fracaso?

Hasta para los monetaristas más “pur sang” las expectativas juegan un rol clave en la evolución futura de la inflación, lo que explica la exuberancia del Gobierno tratando de convencernos a los argentinos que con el 20,6% de enero ha logrado domar el potro de la inflación. La verdad es que una golondrina no hace verano.

Desde 1975 los argentinos sobrevivimos el 4% de nuestro tiempo con una inflación mensual mayor al 25% como la de diciembre pasado.

Desde 1975 los argentinos sobrevivimos el 4% de nuestro tiempo con una inflación mensual mayor al 25% como la de diciembre pasado.

Desde 1975 los argentinos sobrevivimos el 4% de nuestro tiempo con una inflación mensual mayor al 25% como la de diciembre pasado. Pero esto no fue todo de un tirón ni se dio una vez cada 25 meses, sino que se concentró en ocho eventos entre julio de 1975 y febrero de 1991, bajo las administraciones de María Estela Martínez de Perón, Jorge Rafael Videla, Raúl Alfonsín y Carlos Menem. En cuatro oportunidades, tras trepar a más del 25%, la inflación se redujo al mes siguiente y otras cuatro permaneció por arriba de este valor unos meses más, antes de descender.

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Los argentinos estamos acostumbrados a vivir con una inflación alta

Los argentinos estamos acostumbrados a vivir con una inflación alta

Lo interesante es que, al revisar el listado de los responsables de estas bajas, no parecen responder a ninguna orientación económica predeterminada. En 1975 fue Antonio Cafiero quien logro bajar la inflación del 34,6% de julio a 9% en noviembre, en 1976 fue José Alfredo Martínez de Hoz quien lo hizo del 37,6% de marzo a 2,7% en junio, en 1984 fue Bernardo Grinspun a quien se le había disparado a 27,5% en septiembre el que logro reducirla a 15% en noviembre.

Ya en enero de 1985 Juan Vital Sourrouille fue quien achicó el 25,1% de su predecesor a 20,7% en febrero, ese mismo año fue también Sourrouille la redujo del 30,5% de junio, al 1,9% en octubre. En 1989 fue el turno de Néstor Rapanelli, que del 196,6% mensual que le había regalado Jesús Rodríguez logró llevarla a 5,6% en octubre.

En 1990, Antonio Erman González consiguió bajar el IPC de marzo de 95,5% (Rapanelli se la había dejado en 40,1% al irse) a 10,8%, y en 1991, Domingo Felipe Cavallo fue responsable del milagro de derribar la suba de los precios del 27,7% de febrero a 2,8% en mayo.

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Cuando la inflación superó el 25% mensual un solo mes, al mes siguiente caía una media de 10 puntos porcentuales

Cuando la inflación superó el 25% mensual un solo mes, al mes siguiente caía una media de 10 puntos porcentuales

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Cuando la inflación estuvo más de un mes arriba del 25% mensual, en el primer mes por debajo de este valor caía una media de 24 puntos porcentuales

Cuando la inflación estuvo más de un mes arriba del 25% mensual, en el primer mes por debajo de este valor caía una media de 24 puntos porcentuales

Como se ve, una golondrina no hace verano y muchos de los que lograron contener las disparadas inflacionarias en su momento fueron responsables de fogonearlas. De hecho, para los 21 meses en que la inflación superó el 25% desde 1975 (entre 1959 y 1974 no se dio), en el 67% de los casos vemos que ocho meses más tarde -y tras ceder de manera persistente durante los cuatro primeros- los precios volvían a trepar una media de más de dos dígitos.

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Los procesos de baja de la inflación a posteriori de meses con inflaciones mayores al 25%, ha tendido a durar 4 meses, superando nuevamente los dígitos al octavo mes

Los procesos de baja de la inflación a posteriori de meses con inflaciones mayores al 25%, ha tendido a durar 4 meses, superando nuevamente los dígitos al octavo mes

El IPC de enero, ¿éxito o fracaso?

Hacia mediados de enero, algunas de las consultoras más reconocidas hablaban de una inflación en torno del 18%, mientras en el informe REM que elabora el Banco Central la estimación media era de 21,9%. A medida que pasaban los días y los precios seguían subiendo también lo hicieron las proyecciones de los economistas y veíamos dos grupos bien diferenciados, los que hablaban de algo entre 19% y 20%, y los que apuntaban a 20%-22%. Lamentablemente estuvieron más cerca estos últimos.

Dejemos el lado el disparate de pensar que, si la inflación es más alta o más baja de lo que esperaba “la inteligencia económica”, es la prueba de que se está en el mal o en el buen camino. Lo que ninguno de los economistas se atreve a decir es el 20,6% de enero es mucho o poco (ya se, para el bolsillo de todos es demasiado) o, dicho de otra manera, si el plan de contención inflacionaria del gobierno estaría funcionando o no

Es evidente que para poder afirmar esto con alguna certeza deberá pasar un tiempo, en realidad varios meses como vimos más arriba. Pero esto no significa que mientras tanto no podamos juzgar como marchan las cosas, o al menos evaluarlas frente a los otros procesos de rebajas inflacionarias desde un nivel mayor al 25% mensual, como el de ahora.

En el cuadro que sigue tenemos la caída promedio/media, la máxima y mínima, en puntos porcentuales y como porcentaje que experimentó la inflación en el primer mes en que comenzó a retroceder para los ocho procesos que venimos viendo.

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Estadísticas básicas del primer mes de baja tras una inflación mayor al 25% mensual de uno o más meses

Estadísticas básicas del primer mes de baja tras una inflación mayor al 25% mensual de uno o más meses

Es cierto que “las comparaciones son odiosas” y muchas veces erróneas. Por ejemplo, es posible que el plan de lucha antiinflacionaria del gobierno sea más gradual que los que lo precedieron. Así que el análisis y la comparación contra los datos de este enero, o, dicho de otra manera, en qué medida el esquema del gobierno estaría entre los que inicialmente parecieron más o menos exitosos… se lo dejo al lector.

Si lo sucedido tras los 21 eventos en que en el pasado la inflación superó el 25% sirviese de parámetro para el presente, lo esperable era que la inflación del mes enero cayese en torno a 20,8%. Cualquier cosa por encima de 28,5% la colocaba dentro del tercio superior de los casos (el tercio “menso exitoso”), cualquier cosa debajo de 16,7% entre los eventos menores (el tercio “más exitoso”) y cualquier cosa entre estos valores bien podría ser el resultado de una moneda volando por el aire.

Así que, con la inflación de enero dentro de los parámetros esperables/normales, cualquier adjetivación no es nada más que una exageración, que tiene más que ver con estrategias de marketing que buscan sesgar la percepción de la gente, que con la realidad económica.

El dato de enero puede alegrarnos/entristecernos, pero sepamos que no significa nada y que nada nos dice sobre lo que está por venir.

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