Invertir en un inmueble siempre es una buena decisión. Ya sea para venderlo, rentarlo o habitarlo, es una opción que además de resguardar el capital, permite recuperar lo invertido, y muchas veces también ganar.
En comparación a la bolsa, los bonos, títulos que pueden generar una pérdida de capital en muchísimos inversores, las propiedades son un recurso que siempre permanece fuerte y valorizado. Esto hace que sean un vehículo seguro para convertir los pesos en dólares.
Esta fórmula funciona siempre y cuando aquella propiedad, o proyecto en el que se vaya a comprar, sea elegido teniendo en cuenta tres pasos o características fundamentales, que forman parte de la estrategia de inversión en el mercado inmobiliario y determinan la categoría del producto.
Estas características son:
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Location: que el inmueble se encuentre en una buena ubicación, con terminaciones e infraestructura de calidad, ya que estos factores impactan en el valor de renta y de reventa. En este sentido es importante que tenga buenos accesos, rápidos y seguros. También que esté cerca de centros de salud, colegios, espacios verdes y centros comerciales que cubran todas las necesidades e intereses de los residentes. Además, asegurarse que el producto -inmueble- sea consecuente con el segmento al que pertenece. Los detalles en las terminaciones y en el equipamiento marcan una contundente diferencia entre una propiedad estándar y una premium.
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Factor diferencial: el proyecto debe tener un concepto y contenido diferencial. Esto quiere decir que ya no alcanza con un SUM y una pileta. Si bien los típicos amenities siguen siendo importantes en el momento hacer una inversión, los desarrolladores entendieron que el cliente hoy busca “algo más” y para satisfacer un mercado cada vez más exigente hay que crear emprendimientos que tengan identidad, que se construyan bajo un concepto que represente un estilo de vida, con contenido y servicios acordes a la propuesta.
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Seguridad del respaldo de la desarrolladora: para que al momento querer recuperar la inversión, se convierta en un buen negocio. No es lo mismo comprar un departamento a un grupo de inversores que se unieron para hacer un edificio, que apostar por una desarrolladora que tiene un nombre y experiencia en el mercado, con proyectos ya terminados que avalen su trayectoria.
(*) Presidenta de VIZORA.
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