Mientras las negociaciones entre EEUU e Irán no avanzan y el estrecho de Ormuz sigue cerrado, la semana arranca con el precio del petróleo, otra vez, por encima de los 110 dólares el barril. De modo que la insoslayable fragilidad del alto el fuego en Medio Oriente, evidenciada por ataques con drones en los Emiratos Árabes Unidos y un nuevo cambio en la retórica del presidente Donald Trump, que insta a que Irán se mueva rápido, vuelven a tensionar el tablero geopolítico. A esto se le suman las advertencias de la semana pasada de la Agencia Internacional de la Energía sobre los riesgos a un desabastecimiento de crudo si el estrecho de Ormuz continúa bloqueado. Con este telón de fondo, y como si fuera poco, se endurecen las condiciones financieras globales.
Medio Oriente, tasas y Nvidia: los tres focos que dominan la agenda global de los mercados
Donald Trump retornó de su visita por China, dejando varios interrogantes. Pero la resolución del conflicto en Medio Oriente sigue sin zanjarse. Encima, aparecieron tensiones en el mercado de deuda que inquieta a los inversores. ¿A qué prestarle atención?
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Los mercados inquietos ante la retórica de Donald Trump en torno a la economía doméstica y su política exterior.
Ocurre que los mercados no ocultan su preocupación por la inflación mientras, a la par, los niveles de la deuda pública han provocado una fuerte caída en los precios de los bonos soberanos a nivel mundial y el promedio de las tasas de interés a 10 años de los países del G-7 alcanzan su nivel más alto de las últimas dos décadas. Claro que, en este contexto, trepan con mayor velocidad las rentabilidades exigidas a la deuda de largo plazo, llevando a que la tasa a 30 años del bono del Tesoro estadounidense se acerque al 5,15% (máximos desde 2007), los de Alemania al 3,69% (máximo desde 2011) y de manera similar, los bonos japoneses han saltado a niveles no vistos desde 1996.
Esto ya se está viendo reflejado también en las expectativas de política monetaria, que han llevado a que el mercado, en apenas dos meses, haya pasado de descontar dos recortes de la tasa de la Reserva Federal (Fed) a considerar ahora una suba de la tasa antes de fin de año. Sin embargo, este agresivo giro no hace otra cosa que poner mayor presión sobre el bloqueo al paso de buques por Ormuz, dado que la mayor tensión en las condiciones financieras va claramente en contra de los intereses de Trump, que siempre defendió la necesidad de rebajar los costos de financiación a los hogares de su país.
Atentos a la temporada de reportes empresariales
Si bien la caída de los precios de los bonos contagia a las bolsas, la renta variable sigue apuntalada por una favorable temporada de publicación de resultados empresariales, de la que esta semana se tendrá un nuevo y fundamental capítulo: el próximo miércoles se conocerán las cifras trimestrales de Nvidia, la principal protagonista del actual auge de la inversión en inteligencia artificial (IA). Según los analistas, las expectativas de la compañía apuntan a un crecimiento de los ingresos del 78% hasta superar los 78.000 millones de dólares, lo que debería permitir alcanzar un beneficio por acción de 1,77 dólares.
Pero la atención del mercado estará también centrada en la evolución de los márgenes donde se espera confirmar que la transición desde la arquitectura de sus chips de Blackwell a Vera Rubin no esté suponiendo una compresión de los márgenes de la empresa, así como el impacto del incremento en los costos de fabricación, explican los expertos de March. Asimismo, consideran que los comentarios de Jensen Huang (CEO) sobre la inversión en capital (capex) de los hiperescaladores será otro de los puntos de atención principal: el gasto en IA de Amazon, Microsoft, Meta, Alphabet y Oracle (713.000 millones para este año) sigue siendo el motor fundamental de la tesis de crecimiento de Nvidia para la segunda mitad de 2026.
O sea, una vez más, los resultados de la mayor empresa por capitalización del S&P 500 serán una prueba de fuego para la demanda de chips y la inversión en la construcción de infraestructura relacionada con la IA.
Cabe recordar que se trata de cifras que llegan tras el fuerte avance de las bolsas, donde las acciones de Nvidia se han anotado una suba del 36% desde los mínimos de marzo pasado, mientras que el índice de semiconductores de Filadelfia (el conocido como SOX) se anota una suba de más del 60% en el mismo periodo. Por otro lado, en esta ocasión la publicación de estas cifras coincidirá con la realización de la principal conferencia de desarrolladores de Google, un evento que ofrece las últimas novedades de la empresa en IA y herramientas de programación.
Más allá de la tecnología, también saldrán a escena empresas minoristas estadounidenses que permitirán a los analistas e inversores medir la verdadera temperatura del consumo: se destacan el próximo jueves los resultados de Walmart, que brindará detalles sobre cómo están afrontando los consumidores los altos precios de la energía. Claro que antes vendrán las cifras de Home Depot y de Target, empresas que ya han recortado sus perspectivas de beneficios debido a la débil demanda de mejoras para el hogar y una menor afluencia en las tiendas. Los resultados que publicarán esta semana mostrarán si la tendencia continúa o comienza a estabilizarse.
El G7 y la macroeconomía
Mientras que, por el lado de los datos macroeconómicos, esta semana también estará cargada de referencias: lunes y martes se reúnen los ministros de finanzas del G7, en un momento en el cual la tensión de las tasas de interés y la crisis energética por el conflicto con Irán centrarán los debates. Por otro lado, la Fed publicará las actas de su última reunión (realizada el mes pasado), una referencia que pierde algo de relevancia dado el reciente cambio de presidente (Kevin Warsh tomará ahora las riendas en mano de Jerome Powell). En este marco, el jueves será el día más cargado de referencias macroeconómicas, dado que se conocerán los indicadores de confianza de los empresarios a ambos lados del Atlántico: más allá del dato general para el que se espera ligeros descensos de la confianza, será muy relevante analizar tendencias subyacentes, como las expectativas de los gestores de compras en las partidas de precios y de nuevos pedidos, lo que dará información adelantada sobre las perspectivas de inflación y de actividad económica de los empresarios. Además, se destacan también los datos de confianza de los consumidores de la eurozona (jueves) y de EEUU (el viernes, el dato final del índice realizado por la Universidad de Michigan y que en mayo cayó a mínimos históricos.



