Más de 30 empresas taiwanesas desembarcaron este martes en Buenos Aires para participar de una ronda con compañías argentinas, en busca de importadores, distribuidores y socios locales. La avanzada puso el foco en sectores industriales y tecnológicos, pero también abrió la puerta a una mayor vinculación con actividades en expansión en la Argentina, como minería, energía y agroindustria.
Taiwán pone la mira en Argentina: 30 empresas buscan negocios en tecnología, energía y minería
Una misión empresaria llegó a Buenos Aires y concretó 200 reuniones con cerca de un centenar de firmas y compradores locales. La apertura económica alienta la búsqueda de nuevos negocios. Tecnología y maquinaria taiwanesa, y agro, energía y minerales argentinos, aparecen en el centro de una relación que busca ganar volumen.
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Las empresas taiwanesas concretaron una ronda de negocios en Buenos Aires.
La Misión Comercial de Taiwán a América Latina 2026 llegó al país como parte de una gira regional que incluye Brasil y Chile. La jornada, realizada en el Hotel Marriott de Buenos Aires, reunió a cerca de un centenar de empresas y compradores argentinos y permitió concretar 200 reuniones de negocios con representantes de compañías taiwanesas.
La delegación incluyó representantes de sectores de autopartes, bicicletas y artículos deportivos, materiales para la construcción, herramientas y ferretería, productos para el hogar, electrónica, tecnologías de la información, maquinaria y equipamiento industrial.
“Esperamos resultados más concretos”, dijo a Ámbito la directora general de la Oficina Comercial y Cultural de Taipéi en Argentina, Florencia Miao-hung Hsie, aunque aclaró que la apuesta excede lo que pueda cerrarse durante una jornada. El objetivo, explicó, es que los contactos puedan convertirse en "relaciones comerciales de largo plazo". Hsie sostuvo que existe una fuerte complementariedad: Argentina cuenta con recursos naturales, un mercado con potencial y capital humano, mientras Taiwán aporta experiencia industrial y tecnología.
La misión llega, además, en medio del proceso de apertura económica impulsado por el Gobierno de Javier Milei. Para Hsie, el nuevo escenario puede funcionar como un incentivo para las compañías de su país.
“Es un excelente momento para mirar a la Argentina con una perspectiva de largo plazo", señaló. Según explicó, para las empresas internacionales son particularmente relevantes reglas más claras y un ambiente de negocios más libre. En la representación taiwanesa entienden además que profundizar la relación no obliga a la Argentina a optar entre Taiwán y China, sino que puede significar una ampliación de mercados y proveedores disponibles para las compañías locales.
De la exportación a la inversión
Una característica de la economía taiwanesa resulta central para entender la estrategia. Según Hsie, alrededor del 90% de las compañías de Taiwán son PyMEs y su desembarco internacional suele producirse por etapas. Primero exportan y conocen el mercado. Luego buscan un socio local y construyen una relación de confianza. Si el negocio prospera, pueden avanzar hacia joint ventures y, eventualmente, inversiones.
Ese esquema explica también la mirada sobre Vaca Muerta y la minería argentina. La delegación que llegó a Buenos Aires está compuesta mayoritariamente por PyMEs y no por los gigantes tecnológicos taiwaneses, por lo que las oportunidades aparecen inicialmente alrededor de las grandes inversiones.
“Taiwán puede aportar tecnología, componentes, soluciones tecnológicas, maquinaria y equipamiento para estos proyectos”, explicó Hsie, quien señaló las posibilidades que ofrece la extensa red de proveedores que requieren los desarrollos energéticos y mineros.
El senador nacional por Misiones Martín Goerling Lara (PRO), quien visitó recientemente Taiwán, coincidió en que existe una oportunidad para combinar los recursos argentinos con el desarrollo tecnológico de la isla. “Encontré un país que está trabajando sobre el presente y el futuro. Argentina puede aprender mucho y económicamente somos muy complementarios”, dijo a Ámbito.
Goerling puso especialmente el foco en el agtech. Durante su viaje conoció granjas verticales y desarrollos que combinan producción agrícola, tecnología e inteligencia artificial. “Taiwán tiene un desarrollo tecnológico aplicado al agro. Tiene muy poco territorio y prácticamente todo lo hace con alta tecnología. Ahí tenemos mucho para aprender”, sostuvo.
Del otro lado aparecen los productos argentinos. Taiwán compra ajo, maíz, soja y derivados, cuero, alimentos, pescados y vinos, entre otros bienes. Goerling mencionó además el maní cordobés y puso la mirada sobre un recurso que resulta estratégico para la industria tecnológica taiwanesa: los minerales críticos.
“También les interesan los minerales críticos, por toda su industria y los semiconductores”, afirmó.
Calidad, precios y el peso de China
Para Sergio Angiuli, referente del sector ferretero, la oportunidad para Taiwán está también en encontrar un lugar propio dentro de un mercado argentino en el que China tiene una presencia dominante entre los proveedores externos.
“Taiwán ofrece calidad”, sostuvo Angiuli. Según explicó, los fabricantes taiwaneses pueden ofrecer productos con estándares elevados, pero a precios inferiores a los provenientes de mercados como Alemania o Estados Unidos. Angiuli, titular de la cámara del sector, puso como ejemplo la incorporación de nuevas tecnologías incluso en productos tradicionales. En sus contactos con fabricantes taiwaneses conoció sistemas de tornillería que no se comercializan habitualmente en Argentina y que, según afirmó, permiten realizar determinados trabajos de construcción en la mitad del tiempo.
Sin embargo, advirtió que la introducción de productos novedosos enfrenta una barrera adicional: los hábitos del propio mercado argentino. Por eso consideró que los resultados deben medirse a largo plazo. “Hoy siembran quizás algo que van a cosechar dentro de algunos años. No es inmediato”, afirmó.
También relativizó uno de los obstáculos señalados habitualmente para el intercambio: la distancia. “Si pueden llegar los productos de China continental, con mucha razón pueden llegar los productos de Taiwán”, señaló.
Goerling tiene una mirada algo diferente. Para el senador, existe un enorme potencial, pero “lo único que hay que romper es la barrera de la distancia”.
Una nueva generación busca socios argentinos
La misión estuvo encabezada por George Wu, gerente de Ventas Internacionales de Fanda Hygiene Co. Ltd., una empresa familiar fundada hace casi tres décadas, especializada en equipamiento y accesorios de higiene para espacios comerciales y públicos, con mercados en Europa, Medio Oriente y Australia.
Wu, graduado en Arquitectura en la Universidad de Sídney, se incorporó en 2018 a la compañía familiar y pasó por diferentes áreas antes de quedar a cargo de la expansión internacional. Este viaje representa su primera visita a Sudamérica.
“Antes que nada, hacer amigos. Y, por supuesto, entender el mercado”, resumió a Ámbito sobre el objetivo de la misión. El empresario destacó que dentro de la delegación hay compañías que ya hicieron negocios con Argentina hace una o dos décadas y que varios de los visitantes pertenecen a una segunda o tercera generación de empresarios taiwaneses interesados ahora en recuperar y ampliar aquellos vínculos.
Wu tampoco considera que la distancia sea un impedimento. Recordó que empresarios de ambos mercados ya comerciaban hace 50 o 60 años, cuando las comunicaciones y el transporte eran considerablemente más complejos.
La búsqueda de continuidad tuvo además un capítulo institucional. Durante la apertura, la Federación de Comercio e Industria de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (FECOBA) y la Asociación de Importadores y Exportadores de Taipéi (IEAT) firmaron un Memorándum de Entendimiento (MOU) para facilitar el intercambio de información, las visitas empresarias y nuevos contactos entre compañías.
El acuerdo busca crear un canal permanente entre los sectores empresarios de ambos mercados. “Taiwán no busca solamente vender productos. Queremos construir relaciones comerciales estables, confiables y de largo plazo”, resumió Hsie durante el encuentro.
La apuesta, en definitiva, es que las 200 reuniones concretadas en Buenos Aires sean apenas un punto de partida. Para la representante taiwanesa, el éxito de la misión no se medirá únicamente por los contratos que puedan surgir de la ronda, sino por cuántos de esos contactos terminan convertidos en negocios duraderos.
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