En el mundo corporativo, declararse en quiebra no siempre significa “bajar la persiana”: en Estados Unidos existe el Capítulo 11, que permite reorganizar deudas y seguir operando con apoyo judicial. Con ese esquema, una firma puede conseguir millones extra para sostener la caja mientras redefine su plan.
Una reconocida empresa se declaró en quiebra tras recibir un préstamo de mil millones de dólares
La noticia reactivó el debate sobre reestructuraciones: cuando hay millones en juego, el camino elegido puede redefinir el rumbo de una compañía.
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El movimiento de una empresa grande puede sacudir al mercado: detrás de cada anuncio, suelen aparecer cambios internos y nuevas etapas por delante.
En enero, esa lógica volvió al centro de la escena con una cadena de retail de lujo que decidió activar ese paraguas legal luego de asegurar financiamiento por una cifra impactante. La jugada busca mantener el negocio en marcha, evitar un freno abrupto y ganar tiempo para reordenar su estructura.
Por qué Saks Global se declaró en quiebra
Saks Global inició un proceso de quiebra voluntaria bajo el Capítulo 11 para encarar una transformación financiera y operativa sin interrumpir su actividad. La empresa presentó la medida como una forma de reorganizarse y apuntar a un crecimiento más sostenible en el largo plazo.
El dato que llamó la atención fue el respaldo conseguido para atravesar esta etapa: un paquete crediticio que ronda los 1.750 millones de dólares, compuesto por aportes de tenedores de bonos garantizados y liquidez adicional de sus prestamistas. Ese dinero, sujeto a aprobación judicial, se orienta a sostener gastos cotidianos y a impulsar la reestructuración.
La decisión también se entiende en el contexto de la compra de Neiman Marcus, que la compañía concretó aproximadamente un año antes. Con esa integración como telón de fondo, el grupo apunta a “ordenar la casa”: revisar qué unidades tienen más potencial, cómo se asignan recursos y qué cambios hacen falta para competir en el retail de lujo.
Mientras avanza el proceso, la firma aseguró continuidad operativa. Según el plan comunicado, las tiendas físicas y el comercio electrónico siguen funcionando, con marcas y plataformas como Saks Fifth Avenue, Neiman Marcus, Bergdorf Goodman y Saks OFF 5TH, entre otras, atendiendo normalmente durante la reorganización.
La reestructuración, el futuro de la empresa
Como parte del reordenamiento, el grupo confirmó un cambio en la conducción: Geoffroy van Raemdonck asumió como consejero delegado tras la salida de Marc Metrick, y tomó un rol clave para liderar la etapa de revisión estratégica. El objetivo declarado es enfocar el negocio en los segmentos con mejores perspectivas de crecimiento y rentabilidad.
En lo inmediato, el Capítulo 11 le da margen para negociar con acreedores, sostener liquidez y ajustar la estructura interna sin frenar operaciones. La apuesta es que el financiamiento, sumado al nuevo liderazgo, permita estabilizar la compañía y reposicionarla dentro del mercado minorista de lujo en Estados Unidos.
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