Política tributaria, finanzas públicas y progresividad en tiempos de catástrofe

Novedades Fiscales

Analizando algunas experiencias mundiales en anteriores catástrofes humanitarias se pueden extraer similitudes, diferencias, ideas y acciones pragmáticas, en pos de encontrar sostén al principio de progresividad que aplican los Estados en las actuales circunstancias.

Desde el inicio del COVID 19 o pandemia del Coronavirus,

hemos escuchado principalmente a expertos sanitaristas y infectólogos, explicando que el mundo se enfrenta ante la lucha o “guerra” contra de un enemigo silencioso, despiadado y que aun sin estrategia ni armas se despliega fácilmente, y que usa a la gente como efectivos medios de penetración, desgaste y aniquilación.

Esta pandemia mundial lleva a que desde distintas ciencias se expresen reflexiones, análisis y opiniones. Nuestra propuesta para este trabajo es analizar algunas experiencias mundiales en anteriores catástrofes humanitarias, y de ello extraer similitudes, diferencias, ideas y acciones pragmáticas, en pos de encontrar sostén al principio de progresividad que aplican los Estados en las actuales circunstancias, a través de las finanzas públicas.

1| Aplicación de los principios

En el mismo momento que los individuos decidieron que la mejor forma de desarrollar su vida era formando parte de una sociedad, y aceptaron la existencia de un Estado, invistiéndolo como un sujeto omnipotente para que organizara las relaciones entre los sujetos dentro de aquella, vieron su formal nacimiento las finanzas públicas.

No es menester de este trabajo analizar los distintas ideas y escuelas sobre finanzas públicas que han aparecido y desarrollado en el devenir de la historia, pero si remarcar que todas tuvieron como eje la función o papel del Estado, y en relación a esto último, la explicación de la función de las finanzas públicas en cada momento.

Fue el maestro Dino Jarach(1) quien planteó que las finanzas públicas son un resultado de la relación entre la evolución histórica de las ideas sobre aquellas y los hechos. De aquí que ante la Pandemia del Coronavirus, las ideas que los administradores de los estados tienen sobre el papel de las finanzas públicas, deberían adaptarse a los hechos y actuar en consecuencia, como ha ocurrido en otras situaciones de catástrofes naturales o guerras. Veamos entonces algunas experiencias anteriores.

Históricamente ninguna acción de gobierno requirió de mayores recursos para financiarla que participar en una guerra, siendo que los impuestos emergen como los más aceptados en esos tiempos, ante el contexto creado por tales situaciónes donde privan los sentimientos de solidaridad y empatía. Sin embargo el consenso social de la acción coercitiva que obliga a aportar a la causa mediante impuestos, se lograría cuando la misma fue llevada a cabo principalmente bajo el principio de equidad y capacidad contributiva entre los distintos grupos sociales, lo cual sería completamente aplicable a la lucha o “guerra” actual contra el enemigo llamado COVI-19.

Estos estados de movilización masiva, ya sea en forma activa como las guerras convencionales, o en forma pasiva, como la actual lucha contra la pandemia, lleva a que sociólogos y economistas estudien algunos fenómenos relacionados con las finanzas públicas y sus aplicaciones fácticas.

Autores como Scheve & Stasavage(2) sontuvieron que “… fue la detonación de guerras de movilización masiva -y no el surgimiento de la democracia- lo que provocó aumentos en la progresividad del impuesto a la herencia, confirmando que las guerras incrementaron la tasa marginal superior de este impuesto…”. Por su lado Piketty(3) argumentó que “…los impuestos progresivos sobre la herencia, el patrimonio y la renta se crearon en medio del caos y la improvisación de la Primera y Segunda Guerra Mundial… ”.

Ejemplo de estas teorías fue el caso de los Estados Unidos, que iniciado su participación en la Primera Guerra Mundial, y luego de una reforma constitucional, creo su primer impuesto federal a la renta, bajo el argumento de ser el más progresivo, marcando de tal forma un hito en el sistema tributario de aquel país.

Este fenómeno fue sostenido y reivindicado por incesantes pedidos sociales para que aquellos con mayor capacidad contributiva, fueran quienes más contribuyeran a las arcas públicas.

2| Sacrificios financieros

Una prueba de ello la dio el diario Los Ángeles Times cuando publicó un cuestionamiento sobre si los sacrificios financieros para cumplir con sus obligaciones fiscales que hacían los Rockefeller o los Ford, podrían relacionarse a un “… hombre que desnuda su pecho ante las balas de las bayonetas del enemigo y arriesga su vida por su país” (Los Ángeles Times, 4 de junio de 1917).

De hecho podríamos aplicar o transpolar tal comparativa a la situación del virus actual, analizando el aporte a las arcas públicas de ciertos sectores en el mundo, versus el trabajo y dedicación de todo el personal médico para su atención, como también lo hacemos cada uno de nosotros respetando el aislamiento social.

En aquellos tiempos fue la voz de un congresista de aquel país que sostuvo “… Es uno de los axiomas implacables de la guerra que, a pesar de nuestros mayores esfuerzos, es imposible distribuir sus cargas, su sufrimiento y sus sacrificios por igual entre las personas. Los pobres crecerán más pobres y, a menudo los ricos se hacen más ricos, incluso bajo las leyes más equitativas y justas que se pueden pasar. La mayor parte de los combates es realizada por personas humildes o menos afortunadas… Ellos hacen el sacrificio supremo… Si además de todo esto les gravamos incluso con un impuesto leve, aunque pueda parecernos poco, recae con un efecto pesado y aplastante sobre ellos… Debemos tener en cuenta que ésta es nuestra guerra; que el ciudadano debe enfrentar la situación de acuerdo a su capacidad…”(4).

Nótese como claramente desde la política también se propendía a que las cargas públicas fueran más pesadas para aquellos que denotaban mayor capacidad contributiva, en pos de proteger a las clases más pobres, que además eran las que aportaban más hombres a las filas de las tropas combatientes. Sin embargo y como distinción a lo comentado en este último aspecto, la pandemia no hace distinción y está afectando a todas las clases sociales, provocando que aquellos que más capacidad contributiva tengan, también necesiten de asistencia pública. Si bien es cierto que la progresividad y su relación con la capacidad contributiva podría aplicarse a la pandemia actual, lo cierto es que este tipo de fenómenos que repercute no solo en algunos países sino en la gran mayoría de los reconocidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS), tiene consecuencias económicas para todos, sin distinción de clases, como bien sostuvo el actual secretario general de dicha organización al decir que “… la pandemia de coronavirus es una crisis de salud pública sin precedentes en nuestra historia reciente, que también ha desencadenado una crisis económica de primera magnitud. Parece cada vez más probable que veamos descensos secuenciales del PIB mundial o los PIB regionales en el trimestre actual y en los próximos trimestres de 2020. Debemos actuar ahora para evitar una recesión prolongada”(5).

3| Esfuerzo y gasto coordinado

El mismo secretario propuso algunas medidas para mitigar sus efectos económicos, en estrecha relación con las finanzas públicas, al sostener que “… los gobiernos deben amortiguar los impactos negativos inmediatos con un gasto coordinado en sectores como sanidad…personas…empresas .

Agregó luego que “…Esta es la tercera y la mayor crisis económica, financiera y social del siglo XXI, exige un esfuerzo moderno y global similar al del Plan Marshall y al del New Deal combinados… Ese esfuerzo debe centrarse especialmente en aquellos que ya estaban en situaciones de precariedad física, económica y social, y debe fortalecer los cimientos de nuestro futuro común…, lo cual parecería nuevamente un llamado a la progresividad.

La experiencia actual del Estado argentino y otros

Las medidas de emergencia sugeridas por la OMS a lo gobiernos para su adopción, provocan evidentemente una reconsideración de las finanzas públicas, tanto sea desde el ángulo del recurso, en situación de una caída sustancial de la actividad económica, como de la aplicación del gasto, en circunstancia de mayores demandas financieras para atender las necesidades emergentes.

Para el caso argentino la actual pandemia del Coronavirus se encamina a ser la peor o una de las peores que ha sufrido nuestro país a lo largo de su existencia. En consecuencia, y atento a la magnitud y alcance del problema que provoca en la salud pública, también influye significativamente en la economía. El Poder Ejecutivo Nacional, acompañado por los poderes provinciales y municipales, ha comenzado a aplicar medidas que atienden a cuestiones de orden social, laboral, financiera, algunas tributarias, identificándose claramente con los principios de la OMS enunciados anteriormente.

En línea con lo explicado, desde el oficialismo se propiciaría la imposición de un impuesto nacional extraordinario a las “grandes fortunas” o patrimonios, sobre la idea básica que justamente en estos momentos de atención a catástrofe o pandemia, es necesario el mayor esfuerzo de los que más tienen para contribuir a atender las necesidades de los que menos tienen.

Seguramente esto último, (sin el respectivo análisis de efectos económicos, constitucionales, u otros aspectos del posible gravamen en el caso argentino), se emparenta con las experiencias expuestas anteriormente en tiempos de guerra.

Sin embargo debemos tener en claro, tal cual lo sostuvo en su exposición el Dr. Carlos E. Celdeiro (CPCECABA, Abril 2020), que la imposición de cargas tributarias debería receptar tres cuestiones: a) la ética, b) la solidaridad, c) la capacidad contributiva. La ética repara en que la contribución de cada sujeto se debería ajustarse a su capacidad económica para cumplir. En tanto, la solidaridad es inminentemente subjetiva, y estará condicionada a su capacidad personal para contribuir, conforme a sus posibilidades. Por último, la capacidad contributiva, establece el límite que dicha imposición debería repetar, relacionado a la capacidad económica de cada individuo para soportar la carga, siendo además este punto, uno de los límites constitucionales implícito de la tributación.

Recabando datos sobre políticas públicas llevadas cabo por otros Estados, encontramos que Estados Unidos aplicó un plan de rescate sin precedentes de dos billones de dólares, para asistir a trabajadores, empresas y al sistema de salud, afectados por la creciente pandemia de coronavirus. Dicha medida incluyó pagos directos a la mayoría de los estadounidenses, ampliación de las prestaciones por desempleo y habilitación de un programa de trescientos sesenta y siete mil millones de dólares, para que los pequeños negocios sigan pagando los salarios mientras los trabajadores se ven obligados a quedarse en casa. También propuso reducir las cotizaciones sociales temporalmente para que la renta neta de los trabajadores, después de impuestos y retenciones, sea mayor.

4| Otras medidas fiscales

España estableció una moratoria de seis meses para el pago de impuestos a pequeñas y medianas empresas (pymes) y trabajadores autónomos, con bonificación en los intereses.

En el caso de Italia, anunció una paralización en el pago de impuestos por parte de las pymes (incluyendo, por ejemplo, la suspensión a las cuotas a la Seguridad Social), así como una moratoria fiscal y de cotización para los empleados autónomos. Además definió entregar estableció la entrega de ayudas en forma de permisos laborales para los trabajadores con hijos a cargo, así como un bono cercano a los u$s660 para las personas que no puedan trabajar desde la casa y deban contratar a una persona que cuide a los niños.

Por su lado Alemania, aprobó un plan de apoyo a las empresas que tengan que reducir el número de horas trabajadas, ampliando la financiación normal establecida por la agencia de empleo estatal, de hasta el 60% de la pérdida neta de salario causada por la reducción de horas trabajadas.

Es evidente que con toda lógica y fuera del rigor doctrinario, las Estados del todo el mundo privilegian la aplicación del gasto efectivo fiscal a sectores más vulnerables social y económicamente, recayendo una mayor carga de sustento en los sectores productivos con mejores condiciones sociales y económicas.

Las medidas de emergencia sugeridas por la OMS a las administraciones estatales, que fueron paulatinamente adoptadas por los Estados, y que como se explico para el caso argentino, provocan evidentemente una reconsideración de las finanzas públicas, ya sea desde el ángulo de los recursos en momentos de una caída sustancial de la actividad económica, como de la aplicación del gasto en circunstancia de mayores demandas financieras para atender las necesidades emergentes. Todo ello demuestra que, en lo que hace al aspecto tributario en particular, y tal lo expuesto en el primer acápite para otras catástrofes históricas, predomina la progresividad como concepto y principio para la adopción de las medidas citadas.

5| Comentario final

Seguramente en estos momentos difíciles serán muchos los reclamos de los ciudadanos al Estado para que adopte distintas medidas respecto a comportamientos sociales, de índole económicas, financieras y tributarias, pero lo cierto es que como quedo demostrado a lo largo del trabajo, históricamente la progresividad marca el rumbo para que el aporte mayor o extraordinario al erario público, recaiga en sujetos que detenten mayor capacidad contributiva, cumpliendo con uno de los principios fundamentales de la tributación.

(*) Titular del Estudio Carlos Roca Consultores y Auditores SA

1) Dina Jarach - Finanzas Públicas y Derecho Tributaria - Ed. Aveledo Perrot

2) Scheve, K., & Stasavage, D. 2010. The Conscription of Wealth: Mass warfare and the Demand for Progressive Taxation. Industrial Organization, 64, 529-561.

3) Piketty, T. 2014. Capital in the XXIst century. Harvard University Press.

4) William Borah Congressional Records, 1917, pp. 6281-6283.

5) Ángel Gurría - Secretario General de la OMS - Marzo 2020.

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