Alberto Fernández, monárquico
El principal aporte que hizo Alberto Fernández a la teoría monárquica lo dio en un diálogo con Gerardo Rozín por el «Canal 5» de CableVisión. Argumentó que Cristina de Kirchner es candidata a presidenta porque se lleva muy bien con su esposo Néstor, porque son un matrimonio perfecto y porque si fuera presidenta estaría en una función ideal para ella. Ni Luis XIV hubiera soñado con tamaño aporte doctrinario.
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P.: Pero se mezcló...
A.F.: Se mezcló y terminó todo mal.
P.: No quiero pensar lo que va a ser cuando le pase eso a un señor que además elige poner a su esposa...
A.F.: Es algo muy difícil de explicar, porque hay que ver cómo funcionan Néstor y Cristina cotidianamente. Yo tengo el privilegio de verlo. El otro día un periodista amigo me decía: «¿Cómo dijiste que es un matrimonio perfecto?» Y sí, son un matrimonio perfecto en ese sentido. O sea, saben muy bien el rol que le toca a cada uno, y saben muy bien acompañar al otro. No tienen problemas de protagonismo ni de divismo, y los dos entienden que son protagonistas de un tiempo de la historia que los tiene a ellos como actores centrales. El mismo día cuando asumió Kirchner todos decían: «¿Y qué va a hacer Cristina?», porque Cristina parecía diez veces más que él. Sin embargo Cristina acompañó, acompañó, dejó el protagonismo y acompañó, acompañó durante cuatro, estos cuatro años, con una presencia muy activa dentro del gobierno, no estuvo ausente. En ninguna de las decisiones importantes ella estuvo ausente, en realidad estuvo, en la presencia mediática por decirlode algún modo. No estuvo compitiendo. Ella creía que eso era lo mejor, con mucha razón, para que su marido pueda gobernar el país en orden, y pueda sacar el país adelante. Y yo creo que lo mismo va a pasar con Néstor. O sea, el Presidente sabe que va a dejar de ser presidente, y va a tener que ayudar a que este proceso que se inició el 25 de mayo de 2003 siga ahora con la figura de Cristina al frente.
P.: Ahá.
A.F.: Creo que ella encontró el lugar, porque difícilmente él deje de ser el actor central de la política. El va a seguir siéndolo, es el presidente que en la emergencia nos sacó del pozo y nos puso en un lugar digno como país.
P.: ¿Qué critica Cristina de la gestión de ustedes?
A.F.: Por ejemplo, tuvo mucho que ver en la decisión de cómo hacer la resolución final del tema de la salida del default. Es crítica en algunos procesos eleccionarios, donde el gobierno ha acompañado y entendía que no había que haber acompañado.
P.: ¿Cómo la ve, por ejemplo, en la relación con Chávez?
A.F.: Todos nosotros estamos muy agradecidos a lo que Chávez hizo por la Argentina. Y eso lo sabe el presidente Kirchner, y lo sabe Cristina Kirchner. Pero también hay críticas con Chávez. Me acuerdo por ejemplo cuánto le criticó un discurso que Chávez dio en Nueva York, donde maltrató al presidente norteamericano y donde ella le decía «no tenés razón en ir a los Estados Unidos a hablar así del presidente que te deja hablarles a los norteamericanos».
P.: ¿De cuál de las críticas que formula la oposición se hace cargo como jefe de Gabinete?
A.F.: Siento que muchas de las críticas no son bien intencionadas, y por lo tanto las presumo como descalificables porque son mal intencionadas. Yo creo que en la gestión nos debemos de haber equivocado más de una vez. Seguramente, muchas veces, pero siempre hemos caído en el error trabajando, no dejando de hacer. En todo caso, pecamos por exceso más que por defecto. Me parece que, evidentemente, en Misiones nos equivocamos; por ejemplo, en Misiones cometimos un error.
P.: ¿De la relación de Cristina con la prensa qué opina?
A.F.: Cristina todo este tiempo decidió estar fuera de los medios porque está gobernando su marido. Y el que tiene que hablar, y dar respuesta como gobierno es su marido. En el exterior, ella es consultada casi como una espectadora de la política argentina. Ahora no, porque ahora es candidata a presidenta, pero hasta acá ha sido así.
P.: ¿Cómo van a hacer para explicarnos que las cosas no aumentan cuando aumentan?
A.F.: Pero es que nosotros no decimos que las cosas no aumentan. Decimos que aumentan, y no del modo que algunos pretenden mostrar. A ver, nosotros tenemos una economía que de 2003 a la fecha ha crecido más de cuarenta y cinco por ciento. Una economía que crece de este modo, donde se recupera el consumo, indefectiblemente tira los precios para arriba. Una economía que además estuvo durante muchos años postrada en una convertibilidad, empieza a corregir precios relativos, y esto es lo que pasó desde el año 2005 en adelante.




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