Alternativas en el mercado financiero para cubrirse frente al riesgo cambiario

Opiniones

La construcción de una moneda sólida es una tarea de vital importancia que aún se encuentra pendiente en la Argentina. Las dificultades que acarrea la dolarización de carteras y balances, con la consecuente volatilidad en las principales variables monetarias y cambiarias, implica serias dificultades para gestionar activos y pasivos, planificar proyectos a futuro o administrar el ahorro familiar.

Lejos de ser una cuestión macroeconómica, administrable con un par de variables, la moneda (o el dinero) es una institución que descansa en una amplia variedad de pilares y que requiere un esfuerzo constructivo por parte del Estado y del sector privado. Ejemplo de ello es el sector financiero: mientras más herramientas denominadas en pesos existan, menor va a ser la necesidad de recurrir a monedas extranjeras o de “escapar” del sistema argentino.

Al acercarse otro proceso electoral, es posible que existan tensiones en el mercado cambiario. Se encuentren ellas fundadas en un análisis macroeconómico acertado, o no, es preciso otorgarle a la ciudadanía herramientas en pesos que permitan lidiar con estas dificultades de la forma más eficiente posible. El sistema financiero argentino tiene alternativas simples y accesibles para que cualquier empresa o individuo proteja su patrimonio, o administre el riesgo cambiario de su balance. Los fondos comunes de inversión poseen una gran variedad de alternativas, aunque en este caso es de destacar las que tiene como objetivo cubrirse frente a las variaciones del tipo de cambio oficial.

La primera opción son los fondos comunes compuestos por futuros de cambio y activos dólar linked, que permiten a cualquier ahorrista o empresa acceder a una cobertura simple y barata frente a la volatilidad cambiaria. O sea: son fondos que buscan seguir la evolución del tipo de cambio, aunque su patrimonio se encuentra en pesos. Como dijimos, estos productos suelen estar disponibles en todos los bancos comerciales y, particularmente, en los grandes bancos públicos.

Otra alternativa atractiva son los fondos comunes de inversión dedicados a la soja. Dado que la cotización de la misma se encuentra directamente relacionada al tipo de cambio, muchos productores pueden encontrar prudente acopiar producción a fin de cubrirse frente a la inestabilidad cambiaria argentina. En este caso el sector financiero también brinda una solución: los fondos comunes que invierten en futuros de tal oleaginosa siguiendo de cerca el precio de la soja en el mercado de Rosario. Así, los inversores tienen una alternativa simple y líquida para prevenir saltos cambiarios, al tiempo que evitan los riesgos asociados al acopio físico de granos. Nuevamente, no se trata de activos sofisticados o de difícil acceso: se pueden encontrar en los bancos públicos más grandes del país y suscribir a través de la banca online. La cobertura está a solo un click.

Estas estrategias que parecen neutrales, ya que financieramente (y en términos individuales), pueden ser equivalentes a acopiar stock o dolarizar balances, son vitales para el buen funcionamiento de la macroeconomía argentina. Al tratarse de contratos en pesos, permiten cubrirse frente a devaluaciones sin necesidad de afectar el normal funcionamiento de las compañías, al tiempo que otorgan tranquilidad al ahorrista evitando que el mismo se vuelque al mercado de cambios. En otras palabras: evitan las profecías autocumplidas y morigeran los shocks de corto plazo.

El desarrollo de las fuerzas productivas y la capacidad de la moneda argentina para impulsarlas con estabilidad macroeconómica, dependen de generar un sistema monetario y financiero profundo, versátil y eficiente.

(*) Director Pellegrini SAGFCI

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