Kicillof, la deuda y las miradas en Anne

Opiniones

BP21 es un bono en dólares bajo ley extranjera. El gobernador Axel Kicillof debe pagar u$s277 millones el próximo 26 de enero. De esa cifra, u$s250 millones es capital y u$s27 millones de intereses. La estrategia de Kicillof es que los acreedores acepten un cambio en la fecha de pago al 1 de mayo. Se supone que de esa forma se evita el default. Para eso necesita que acepte el 75% de los tenedores de ese bono.

Un 11,19% de esa emisión se obtiene si se suma entidades de Wall Street como NN Investment Partners, Royal Bank of Canada, Blackrock, Southern Trust, Schroders, JP Morgan, Allianz, Prudential Financial y Smith Barney Fund.

Pero quizás el dato más relevante es que sólo Fidelity Investment tiene 16,3% del total que circula. Anne Richards es la CEO de Fidelity. Y si bien nadie dijo aún que los bonaerenses “tienen que enamorarse de Anna”, se trata de una mujer decana del mundo inversor con tres décadas de experiencia en JP Morgan IM, Mercury AM, Edinburgh Fund Managers, Aberdeen AM o Prudential. La “señora”, como se la conoce en Wall Street, tiene 50.000 empleados a su cargo y obtuvo ganancias el año pasado por más de u$s18.000 millones. Pero fue noticia hace algunas semanas cuando señaló que en cualquier momento puede aparecer un “cisne negro” debido a las crecientes tensiones geopolíticas están agotando la liquidez en los mercados de capitales.

En el mercado local hay miedo. Dicen que la jugada de Kicillof puede traer “ruido” y un efecto contagio con el resto de los bonos provinciales. Señalan que para muchos acreedores, la provincia de Buenos Aires es confiable porque se sabe que es “demasiado grande para dejarla caer”, es decir, que siempre la Nación sale al rescate. Por otro lado, estiman que incluso podría tener una escalada el dólar informal o que el evento activaría cláusulas de cross-default de otros títulos bonaerenses y que la situación podría volverse generalizada para los u$s11.000 millones de deuda de la Provincia. A priori, pareciera demasiado riesgo para vencimientos relativamente bajos. Por eso hay quienes piensan que la avanzada bonaerense abre la puerta de una estrategia total: por un lado, sostienen que es solamente una primera demostración de cuál será la postura de la Argentina cuando le toque renegociar con el FMI y los bonistas. Y por otro, le muestra a las provincias que cada una debe hacer el esfuerzo que tenga a mano para no pedir asistencia. De fondo, hay algunos funcionarios que piensan que la idea es que nadie toque las reservas del BCRA, a fuerza de cepo duro, administración de las importaciones, y que parte de esa estrategia es no rematar los dólares ayudando a las provincias.

Precisamente en los últimos días varios gobernadores pasaron por la Casa Rosada para ver si se pueden sumar recursos. La sorpresa fue que se encontraron con una negativa importante por parte del Poder Ejecutivo. Por ejemplo, el gobernador de Santa Fe, Omar Perotti, hizo lo propio con resultados baldíos, lo que generó una onda expansiva entre otros mandatarios. “No hay para nadie”, se escuchó decir por ahí pero muchos se agarran la cabeza: Buenos Aires debe pagar u$s2700 millones este año y el resto de la provincias unos u$s1200 millones. La provincia de Córdoba, por ejemplo, debe pagar u$s725 millones este año y la casualidad quiso que el martes el ministro Wado de Pedro almorzara con el gobernador Juan Scharetti en la Casa Rosada. Si bien trascendió una charla distendida sobre el sector automotriz y el agro, la provincia necesitará dólares para cancelar los pagos de la deuda.

Por ahora, todas las miradas parecen confluir en Washington. Allí se concentra una trilogía que despierta esperanza. Son Sergio Chodos, el ministro Martín Guzmán y el Premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz. Chodos, que formó parte de los equipos de Lavagna y Nielsen, asumió esta semana como director por el Cono Sur ante el directorio del Fondo Monetario Internacional. El economista podría reunirse esta semana con la directora gerente del FMI, Kristalina Giorgieva. Deberán definir la fecha en la que arribará al país la misión del FMI, entre otras cuestiones. Chodos se lleva muy bien con Guzmán (ambos egresaron de Columbia) y los trascendidos hablan de una posible gestión ya en curso por parte de Stiglitz para abrir oídos (y corazones) en Wall Street y el FMI.

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