7 de diciembre 2005 - 00:00

Bielsa, sin memoria

(Jorge Guinzburg desenterró ayer un diálogo con Rafael Bielsa del 5 de julio pasado en el cual el ex canciller negó con énfasis conmovedor que no fuera a asumir la banca a la que era entonces candidato. Bielsa deberá pasar el resto de sus días explicando por qué hizo lo que hizo a quienes le reprocharán que antes de entrar en la embajada argentina en París dejó afuera no sólo las convicciones, sino también la memoria. Lo reprodujo Guinzburg ayer en su programa por radio «Mitre».)

PERIODISTA: Hay muchos que dicen que una vez que lo elijan como diputado vuelve a ser canciller...

Rafael Bielsa: Pero mire, esa hipótesis implicaría un grado de inmoralidad de mi parte que realmente no se merecen 25 años de función pública sin tener un sumario y sin haber prestado jamás una indagatoria en un juzgado. Pero yo conozco pocos honores superiores a que la conciudadanía lo honre a uno con el voto; es casi el ideal de por qué uno está en la función pública, ser respetado por los conciudadanos. Cómo uno va, después de ser ungido por el voto, a desertar de ese mandato popular; realmente me resulta inimaginable una cosa semejante.


P.:
Me alegra mucho escucharlo.

R.B.: El contrato que uno hace con los conciudadanos; yo voy a comer los fines de semana a los mismos boliches que fui toda mi vida y veo a la misma gente. ¿Con qué cara los miraría si ellos me dan el voto y yo después hago lo contrario de lo que me mandaron? Es inconcebible; lo he leído en algunos diarios y me parece un disparate.

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