El ojo poco preparado que busca traducir una simple noticia económica argentina al inglés puede verse inmerso en un espiral sin salida. Esto no es porque le falten conocimientos de la lengua extranjera, sino muy probablemente porque le falta familiarizarse con situaciones económicas argentinas que no tienen precedente en otros sistemas y que, por lo tanto, carecen de equivalente directo (o indirecto muchas veces) para su traducción.
Blanqueo, cepo, dólar blue: traducir la economía argentina al inglés demanda entender su folclore
Llevar a otro idioma ciertos conceptos criollos exige mucho más que dominio lingüístico y conocimientos especializados, requiere también estar familiarizado con un país complejo y sus particularidades. Situaciones que no tienen precedentes en otros sistemas obligan a lidiar con palabras que no tienen equivalencias.
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La economía argentina, sin equivalencias.
Términos como ”blanqueo de capitales” pueden traer grandes dolores de cabeza para el traductor no especialista y, sobre todo, para quien no entiende que este concepto encierra dos significados: el de recibir una exención impositiva por parte del fisco y el de informar activos no declarados (es decir, dinero y propiedades que nunca se declararon ante la autoridad fiscal). Este último significado es el más confuso para los lectores angloparlantes que quieren buscar un equivalente en sus sistemas, ya que los programas de alivio fiscal no suelen incluir la posibilidad de “blanquear” activos escondidos previamente al fisco; de hecho, esto último se relaciona con una actividad delictiva en la mayoría de las economías desarrolladas, una impronta que no se le atribuye a los esquemas de “blanqueo de capitales” ofrecidos por los gobiernos argentinos en distintos momentos de la historia.
Esto no es un esquema de “lavado dinero” o money laundering es un perdón fiscal sobre activos no declarados anteriormente. Quien se adentre en la traducción de este concepto tendrá que pensar una versión funcional, es decir, que “funcione” de la misma manera en la cultura meta. Podría ser incluyendo una frase que aborde el concepto de alivio o perdón fiscal: Government tax amnesty program; y otra que hable de activos no declarados: for unreported/undeclared assets. Este es solo un ejemplo ilustrativo de los tantos que se dan —y se dieron— a lo largo de la historia argentina.
Pensemos también en conceptos como “cepo cambiario”, donde existe una regulación, o casi prohibición para comprar divisas extranjeras, y que esa regulación está vinculada con el poder de disposición de dinero “en blanco” de cada persona, a criterio incuestionable de la autoridad gubernamental; traducirlo como una simple regulación para compra de divisas quedaría “corto” para lograr una traducción de calidad y dejaría al lector fuera de un contexto que realmente importa: la prohibición gubernamental, casi indiscriminada, de acceder libremente del mercado de cambio de divisas. Una traducción funcional de “cepo cambiario” podría ser Government imposed restrictions on foreign currency purchases o Government imposed currency controls.
Otro ejemplo más vintage de un concepto original de nuestro país es el llamado “corralón” del año 2001. El significado de este término encierra por un lado la imposibilidad de disponer de los depósitos bancarios, y por otro el canje obligatorio de dichos depósitos privados por títulos púbicos con un esquema de devolución de capital que comienza luego de —al menos— cinco años (es decir, títulos públicos de largo plazo). Algo bien difícil de comprender para una persona que vive en una economía totalmente bancarizada y desarrollada. Podemos expresarlo diciendo, por ejemplo, Government mandated conversion of bank deposits into long-term public bonds.
Yendo a ejemplos más actuales podemos nombrar también la dificultad de traducir al inglés los tantos tipos de cambio que ornamentan los titulares de las publicaciones económicas de todos los días: dólar oficial, dólar tarjeta, dólar libre, dólar contado con liqui, dólar MEP, dólar paralelo, dólar BNA...
Al igual que con los ejemplos anteriores, para poder traducirlos no solo basta con entender de qué se trata cada uno, debemos entender cómo surgieron, cuál es su papel dentro de la economía argentina y por qué es tan importante para el público verlos en las primeras planas de las noticias económicas.
El traductor especializado (y humano) hace la verdadera diferencia en la comunicación.
*- Analía Bogdan es Traductora Pública de inglés por la UBA. Traductora Certificada por la American Translators Association y Magíster en traducción jurídica y económica por el Instituto Superior de Estudios Lingüísticos y Traducción (Sevilla). Conferencista y especialista en traducción económica y financiera para mercados de Latinoamérica y EE. UU.
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