Los ejecutivos y el retroceso del macrismo: empezó el operativo retorno

Opiniones

Con la renovada foto de 2019, el cambio de rumbo político y la salida de Macri y Vidal en diciembre de este año, la gran mayoría de los ejecutivos que en 2015 se pasaron de la esfera privada a la pública ahora enfrentan un nuevo desafío: el "Operativo Retorno".

Resultó una de las características y novedades del mercado laboral profesional macrista. El inesperado triunfo en 2015 de Cambiemos en la Ciudad, la Provincia y la Nación potenció la necesidad y urgencia de recursos humanos afines al proyecto. Entonces, en aquellos años, surgió una migración, inédita hasta ese momento por su alcance y magnitud, de ejecutivos con extensa trayectoria en el sector privado hacia el renovado sector público. Atraídos por el proyecto de cambio del nuevo gobierno, de evidente y explícita raíz empresaria, fueron muchos los profesionales (de todos los niveles, edades y background) que se animaron al salto: dejar atrás el conocido sector privado, para embarcarse en la aventura de trabajar en el sector público.

Las sustanciales diferencias de fondo entre ambos ámbitos fueron evidentes. El sector público respira otros códigos: una gestión de plazos más extensos y sinuosos, abundancia de procedimientos y normas para la ejecución, múltiples intereses e interlocutores involucrados en una misma decisión, mayor exposición personal; entre otros. Fuertes contrastes que algunos entendieron, otros soportaron y otro más no pudieron siquiera tolerar.

Con la renovada foto de 2019, el cambio de rumbo político y la salida de Macri y Vidal en diciembre de este año, la gran mayoría de estos ejecutivos enfrentan ahora un nuevo desafío: el “Operativo Retorno”. ¿Cómo reinsertarse en un mercado laboral profesional (para males, recesivo)? ¿Regresar al mundo corporativo, emprender, colaborar desde el tercer sector, hibernar para volver a la gestión pública: cuáles son las opciones? Y quizá, el interrogante más ácido e incómodo: ¿cómo los recibirá y evaluará el sector privado a aquellos que quieran volver a sus fuentes?

Se impone distinguir entonces entre desempeño profesional y sus resultados concretos de las competencias que delinean, forman y definen a un ejecutivo. Lógicamente en el balance aparecen gestiones exitosas, regulares y deficientes, como en cualquier organización. Y el tiempo y los votos reconocerán o castigarán las mismas. Ahora bien, ¿Qué aporte mayor pueden hacer este grupo de ejecutivos corporativos luego de su paso por la gestión pública? ¿Cómo país, que podemos capitalizar de esta experiencia?

La primera gran oportunidad es comprender que ambos sectores debieran estar, en términos de mercado laboral, mucho más cerca. Igualar, por ejemplo, políticas en los procesos de selección y compensación salarial para una gestión de recursos humanos más profesional, para reducir la discrecionalidad y el amiguismo aún vigente en el ámbito público. Más de fondo, el intercambio recurrente de ejecutivos de un sector al otro debiera ser mucho más habitual y menos prejuicioso. Mirar la misma realidad, desde veredas disímiles, no sólo es enriquecedor sino necesario para el bien del país.

De manera más individual, aquellos ejecutivos que hoy desean retornar al sector privado, también tiene una muy buena chance: la de enriquecer su perfil profesional mixeando su original background corporativo con el más reciente público. Es decir, a una gestión de cuna apoyada en indicadores, disciplina presupuestaria, gestión, seguimiento y control, sumarle del ámbito público la intensidad y vorágine, la enorme inoculación de resiliencia, la gimnasia en procesos de toma de decisión más extensos y burocráticos y la toma de conciencia de la posibilidad de un impacto mayúsculo sobre la sociedad.

Se entiende pues, para la Argentina del futuro no bastan los ejecutivos corporativos por un lado y los políticos por el otro, en senderos profesionales disasociados de raíz. Cabe apostar por un renovado mercado laboral donde se formen profesionales con experiencias mixtas. Incorporando a sus mochilas los aprendizajes, competencias personales y mejores prácticas de cada sector. Tanto público como privado. E intercambiando cargos de ambos lados. Sin dudas, con personas que comprendan y hayan transitado ambos caminos, tendremos los mejores recursos humanos que nuestro país necesita para su desarrollo.

General Manager GhidiniRodil

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