¿24 millones de argentinos pobres y la CGT no quiere cambios en las leyes laborales?

Opiniones

La solución para lograr el bienestar general es no atacar a emprendedores y empresarios con leyes asfixiantes, sino, por el contrario, estimularlos para que hagan lo que saben hacer: generar riqueza y crear empleos.

Días atrás, la CGT rechazó la propuesta del ex ministro Florencio Randazzo, quien pidió una reforma laboral. En el comunicado emitido, la central obrera reconoce que la pobreza y la injusticia social se profundizan a niveles no conocidos. Sin embargo, asegura que la propuesta de Randazzo trataría de quitar “derechos adquiridos” y que modificar la legislación laboral significa no comprender al Peronismo.

No obstante, Randazzo no es el único peronista que se expresó a favor de una reforma: meses atrás el propio ex ministro de Economía Roberto Lavagna se manifestó en ese sentido, al igual que el diputado Facundo Moyano, quien admitió la necesidad de discutir una actualización del sistema laboral.

Por ese motivo, cabe preguntar si los “derechos adquiridos” esgrimidos por la CGT son el hambre, la pobreza y el desempleo, que hoy afecta a más de la mitad de nuestra población. Si el Peronismo tiene como objetivo el bienestar de los argentinos -y en especial forma de los trabajadores y sus familias-, ya debería darse cuenta de que algo va en contra de esos propósitos, dada la situación en que está la mayor parte de nuestra población: los trabajadores con sus bajos sueldos, la gran cantidad de desempleados, la pobreza y, según UNICEF, el 62,9% de niños en la pobreza en el segundo semestre de 2020.

Hay quienes estiman que la verdadera desocupación es del 33 % ó 9 millones de demandantes de empleo, es decir, más que los 6 millones mencionados por Emilio Pérsico, conocido dirigente social y Secretario del Min. de Desarrollo y mucho más que lo informado por INDEC de 2.2 millones ó el 11 % y que la pobreza multidimensional en el primer semestre de 2020 era del 47 %

¿Estos datos no son suficientes para buscar un cambio? Más aún cuando hoy, tal como señala Mario Vargas Llosa, ¨los legisladores y gobernantes por primera vez en la historia de la humanidad pueden elegir que sus países sean pobres o desarrollados¨. La solución para lograr el bienestar general es no atacar a emprendedores y empresarios con leyes asfixiantes, sino, por el contrario, estimularlos para que hagan lo que saben hacer: generar riqueza y crear empleos.

También es de interés que se conozca que el Congreso de Estados Unidos, interesado en mejorar la situación de su estancado estado de Puerto Rico, designó una Junta mediante el PROMESA Act of 2016, para que estudie las razones por las cuales no crecía, a diferencia de los estados continentales. La conclusión a la que llegó la mencionada Junta fue que la legislación laboral de la isla, diferente a la de los estados continentales, generaba un ambiente contrario a la inversión y al empleo, por lo cual, recomendó que si se quería crecer debían cambiarla por el Seguro de Desempleo como en el resto de EE.UU.

Las leyes laborales de Puerto Rico eran como nuestra Ley de Contrato del Trabajo (1974) y sus cláusulas anexas indemnizatorias o como las de México, otro país estancado y sumergido en la pobreza. En cambio, los países desarrollados protegen a los trabajadores con los Seguros de Desempleo, con lo que logran alto nivel de empleo y mejores salarios, realzando la economía en un verdadero círculo virtuoso.

En mi libro “Pleno Empleo” destaco que el subdesarrollo es el resultado de políticas que atacan a los emprendedores, con lo cual los emprendimientos y la oferta de empleo son insuficientes y no generan crecimiento.

Por eso, la consideración de la importancia que tienen los emprendedores en el desarrollo económico hace a la diferencia entre los países. Argentina tiene todo para crecer y ser nuevamente uno de los países más ricos y desarrollados del mundo. Para eso, hace falta que el gobierno elimine las trabas para dar lugar al pleno empleo. De lo contrario, nuestro país seguirá generando más pobreza que, ya a esta altura, resulta una ofensa.

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