El Chaco Argentino: la producción de suelos, el nuevo paradigma de la política ambiental

Opiniones

Las intensas precipitaciones que se producen en el territorio de la región chaqueña, y especialmente en las áreas productivas agropecuarias de diferentes provincias, desnudan la falencia técnico-política en el enfoque ambiental del manejo del parque chaqueño.

Las intensas precipitaciones que se producen en el territorio de la región chaqueña, y especialmente en las áreas productivas agropecuarias de diferentes provincias, desnudan la falencia técnico-política en el enfoque ambiental del manejo del parque chaqueño, desconociendo su génesis, su dinámica y sucesión ecológica de las especies vegetales dominantes. La presencia de grandes masas de agua, que se mueven desde el Noroeste hacia el Sudeste, es consecuencia directa de la pérdida de suelo, como soporte y esponja biológica de las grandes unidades de vegetación y ambiente que lo sostenían.

Un reciente estudio presentado en conjunto entre el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y Fundación Vida Silvestre Argentina, realizado en el marco del proyecto “Collaboration for Forests and Agriculture” demuestra que, si el uso del suelo sigue siendo como el actual, para 2028 se producirá una pérdida adicional de casi 4 millones de hectáreas de bosques en la región chaqueña

La incorporación del agrosistema al parque chaqueño, hizo que la función del monte como vegetación leñosa, ya sea en forma densa (monte) o salpicada en islotes (aybal), haya sido totalmente modificada por la función de la vegetación herbácea (gramillar y espartillar), para el caso de ganadería extensiva ó por cultivos (soja, fundamentalmente y maíz en los mejores casos), sometida a mayores presiones en sus funciones de infiltración y retención de los excesos de agua.

Hemos “pavimentado” cientos de miles de hectáreas del parque chaqueño, con la incorporación de cultivos de baja producción de “suelo útil” al ecosistema, poniendo el recurso natural en función de sostén del cultivo: el árbol nos ha tapado al bosque.

En el período 1988-93, se trabajó en el mapeo de suelos de los Departamentos productivos del oeste provincia del Chaco (12 de Octubre, Chacabuco, 9 de Julio y General Belgrano), la vegetación del parque chaqueño seco se mantenía en un equilibrio sustentable, dónde las grandes unidades de vegetación y ambiente (GUVAs, según la descripción de Morello y Adámoli), se mantenían como la matriz de soporte de los agrosistemas extensivos (girasol, maíz, sorgo, algodón y un poco de soja, muy poco).

La función de los suelos para producir rentabilidad económica con la agricultura, estaba equilibrada con el mantenimiento de masas boscosas, densas o laxas, que realizaban la contención de las copiosas lluvias (maximizando la infiltración o movimiento descendente del agua), que en el período considerado también existieron, y el esfuerzo del Estado en ese momento estaba solamente direccionado en la construcción de obras hidráulicas para encausar el exceso de agua en el suelo agrícola, con nula incidencia de las inundaciones en los ejidos urbanos.

La política pública y la gestión técnica productiva, deberá estar dirigida a la “producción de suelo” y no solamente a la obra hidráulica o incrementar los cambios de uso del suelo (nombre “marketinero” del desmonte).

El desafío de este nuevo paradigma, es poder entender que “producir suelo” no es lo mismo que “producir cultivos”, y que la rentabilidad de esta nueva producción está enmarcada en el mediano y largo plazo, en cuestiones ambientales, en el mantenimiento de las generaciones futuras y en la calidad de vida de las localidades del interior productivo de la región chaqueña.

Producir Suelo se traduce en el aumento del porcentaje de Materia Orgánica, mediante técnicas agronómicas basadas en la rotación de cultivos, manejo de suelos, incorporación de abonos verdes, reducir la salinización y sodificación, aplicación de enmiendas orgánicas y húmicas, entre otras prácticas de mediano plazo, y es aquí donde el Estado debe intervenir con créditos muy blandos para la producción de suelo, debido a que tienen el carácter de altas inversiones poli-anuales. Una buena noticia, es que la producción de materia orgánica se realiza introduciendo el Carbono (considerado un gas de efecto invernadero) en el suelo, y con el incremento de microorganismos de suelo, generan las sustancias húmicas y fúlvicas que componen la materia orgánica (activo ambiental).

Si la política pública pudiera objetivizar la frase anterior, mediante un balance de los ingresos (económico productivos y ambientales) y los egresos (asistencia social a los damnificados rurales y urbanos, inversiones en recomponer las ciudades, pérdida de recaudación de impuestos, arreglo de las vías de comunicación, profundización de canales hidráulicos, recomposición del tejido productivo, por nombras algunas pérdidas), con total seguridad el resultado será negativo.

El cambio de paradigma que nos interpela el ambiente, es caminar hacia lo sustentable y generar políticas que promuevan y beneficien a los “productores de suelo”, en forma contundente y sin medias tintas. Todo lo que paguemos por esta actividad siempre será menor que la atención de la crisis y emergencias.

La “producción de suelos” es una actividad agronómica y social, puesto que está compuesta por una serie de manejos técnicos especialmente diseñados para los suelos de nuestro ecosistema y le agrega el condimento del arraigo del productor en su campo, recuperando rentabilidad, para el resurgimiento de los pequeños y medianos productores de la pobreza.

La producción de suelos, es una decisión política que debe tomarse con toda la seriedad necesaria, puesto que nuestro parque chaqueño está agonizando, hemos modificado los pulsos normales de la presencia del monte y la pampa, y como consecuencia las inundaciones y las sequías serán devastadoras. tanto para la población rural como la urbana, sin distinguir credos, partidismos, ni estatus socioeconómicos.

Pongamos en discusión nuestro modelo productivo, modifiquemos nuestra ley de suelos para que se encuadre en la promoción y beneficios por manejar la producción de suelos, trabajemos para los pequeños y medianos productores como matriz social de arraigo para este nuevo paradigma, pongamos la agronomía al servicio de los que menos tienen, aportemos con inteligencia emocional chaqueña para superar definitivamente los altibajos productivos, los cuales son abrumadores y se han llevado muchas vidas, de amigos productores y profesionales del campo.

El gobierno deberá poner una mirada más comprometida, con las diferentes entidades que irrumpieron el escenario productivo, con un rumbo claro de aportar mejores prácticas agronómicas, certificar responsabilidad, mejorar el negocio de la cadena algodonera y proponer ejecutividad privada, por mencionar a la AAPA de los productores algodoneros y la APPA santafecina de la cadena provincial.

(*) Ingeniero Agrónomo. Especialista en Agronegocios y Alimentos Fundación MasValor.

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