Los reclamos de los gremios de aumentos salariales deben contemplar mecanismos que optimicen los ingresos, tengan bajo costo y consideren la mejora de la productividad. Si así no fuera, será difícil sustentar la política de precios estables propiciada por el Poder Ejecutivo. Al respecto, tenemos que prever tanto la oportunidad de negociar y pactar los ajustes, los instrumentos a través de los cuales es posible implementarlos, y por último los instrumentos que permitan operar los efectos deseados. En lo que hace a los tiempos, resulta claro que es importante verificar primero la evolución del primer cuatrimestre del año. Por ende, las negociaciones no deberían iniciarse antes de abril, para tener efectos sobre un marco realista y, a la vez, compatible con la realidad. En lo relativo a los instrumentos, resulta claro que la política instalada desde el Poder Ejecutivo se basa en la mejora real del ingreso, comenzando por la base o por los que menos tienen o perciben. Al respecto, y en materia salarial no sólo es importante preservar el valor real de los ingresos, sino tratar de potenciarlos, procurando que mejoren el poder de compra, sin modificar sustantivamente el costo.
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Al efecto, es importante destacar que la corrección de los montos de los básicos de las escalas convencionales es y se presenta como un sistema que en sí mismo es retrógrado. Es más, modificar los básicos no resulta compatible ni con el desempeño de la persona ni con la mayor producción o productividad. Otro tanto ocurre con adicionales de los convenios basados en pautas inspiradas en la década del 60. Por ello, los valores fijos deberían sustituirse por bandas salariales yuxtapuestas y por sistemas variables en los que se pondere el desempeño, la productividad, mejorando el rendimiento y premiando los resultados. A su vez, estos mecanismos deberían ser compatibles con los existentes en las empresas.
Las bandas salariales tienen la ventaja de generar un marco variable conforme la capacitación, entrenamiento y evolución de la carrera dentro de cada compañía. Los mecanismos variables basados en objetivos permiten subordinar la mejora salarial a una reducción del costo de producción de bienes y servicios. Las prestaciones no remunerativas convencionales y los beneficios sociales, como los tickets de almuerzo y de compras (vale alimentario) y el ticket alimentario promocional (decreto 815/ 01), permiten aumentar el ingreso real reduciendo a la vez el impacto en el costo final. Los componentes precedentes, en lo que hace a las cuestiones de tiempo, instrumentales y orientadas al objetivo de mejorar el ingreso sin efectos inflacionarios, se deben implementar gradualmente. Por ello, además de la espera inicial, resulta importante que los distintos mecanismos se ordenen en forma escalonada, permitiendo la asimilación del costo por un lado, y por otro, la mejora gradual de la productividad, sin perjuicio de la adecuación de otros costos de alto impacto. El escalonamiento debe complementarse con cláusulas de absorción amplias que permitan amortiguar los efectos de los ajustes a quienes ya tienen sistemas retributivos variables, o a los que ya han concedido ajustes anticipándose a la negociación entre gremios y entidades empresariales. Si así no fuera, se castigaría a los que han concedido unilateralmente mejores retribuciones a sus dependientes o cuentan con sistemas de avanzada. Con todos estos componentes coordinados en forma armónica, es posible acompañar la política de precios sin distorsiones en los costos que desencadenen efectos inflacionarios.
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