La primera medida trascendente impulsada por Machinea en 1999 (días después de asumir el cargo) había sido la aprobación de la Ley de Reforma Tributaria, que aumentaba el impuesto a las ganancias, las quitas a las jubilaciones mayores a los 3.100 pesos-dólares, y la generalización de la aplicación del IVA, entre otras medidas; la segunda medida importante fue la reducción de salarios del personal estatal, entre el 12% y 15%, además de la reestructuración o supresión de diversos organismos públicos.
El blindaje
Pocos meses después, en el contexto de las negociaciones por el “blindaje” que tendría lugar en noviembre, De la Rúa decide realizar cambios en su Gabinete: entre otros, salió Nicolás Gallo y al frente del Ministerio de Infraestructura y Vivienda lo puso a Machinea. Lo que fue interpretado como un respaldo a su gestión. Aunque eso ocurrió un día antes de la crisis institucional por la renuncia del Vicepresidente Carlos Álvarez, que De la Rúa había querido evitar con esos cambios. El “empoderamiento” de Machinea quedó diluido por la crisis, pero eso no quitaba el hecho de que la intención de De la Rúa ya había sido fortalecer las capacidades de su ministro en un contexto de crisis. Ese mismo patrón lo veríamos, aumentado, tras su renuncia.
El célebre “blindaje” financiero, que había contado con aportes de distintas entidades internacionales y de bancos privados que operaban en el país, no estaba exento de imposiciones políticas. El FMI, que coordinó el proceso, impuso una serie de condiciones como: el congelamiento del gasto público primario a nivel nacional y provincial por cinco años, la reducción del déficit fiscal y la reforma del sistema previsional, para elevar la edad jubilatoria de las mujeres; aunque se hablaba de evitar una crisis, el tratamiento de la situación por parte del organismo internacional nos remitía a otra idea. El “blindaje” no fue suficiente para calmar a los mercados y en el marco de un nuevo shock externo, el ministro Machinea decide renunciar. Finalizaba el Gabinete 2 y se radicalizaba el proceso de tecnocratización.
López Murphy de Ministro de Defensa a Ministro de Economía
Quien sucede a Machinea fue Ricardo López Murphy, hasta entonces Ministro de Defensa. López Murphy, economista de la Universidad Nacional de La Plata con un Máster de la Universidad de Chicago, era el cuadro técnico más apreciado por el sector financiero. Aunque pertenecía a la Unión Cívica Radical, al igual que su padre, no era un referente económico del partido y mucho menos de la corriente alfonsinista, que rechazaba sus posiciones económicas liberales y ortodoxas.
El ámbito de pertenencia de López Murphy era otro: era consultor y asesor económico de empresas y bancos, había sido contratado en diversas oportunidades por el BID, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, también por el Banco Central en tiempos de dictadura en Uruguay. Se desempeñaba como economista jefe de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL), un think tank muy conocido por los mercados y los empresarios. Era frecuentemente convocado como analista económico por los congresos de IDEA (Instituto para el Desarrollo Económico Argentino) y el IAEF (Instituto de Altos Ejecutivos de Finanzas), lo que lo convertía en un nombre de referencia para estos sectores.
Había sorprendido su convocatoria como Ministro de Defensa por parte de Fernando de la Rúa en 1999, dado que no se le conocían muchos antecedentes en la materia. Era muy obvio que habitaba a la espera de un eventual reemplazo de Machinea. Y tampoco era un dirigente representativo de los partidos que integraban la coalición ni de la identidad “progresista” que había caracterizado a la Alianza. Por esa razón, el ingreso de López Murphy al gabinete desde la cartera de Defensa había sido entendido por muchos como un “banco de suplentes” del Ministerio de Economía. Por eso, el reemplazo de Machinea por López Murphy no fue tan sorpresivo como su primera designación. Se creía que López Murphy era quien De la Rúa verdaderamente prefería como ministro de Economía, pero había prometido no designarlo para no generar tensiones en la Alianza frente a las presidenciales de 1999. En la presentación de su plan económico como Ministro de Economía, López Murphy anunció una serie de recortes en el gasto por 1.962 millones de pesos para reducir el déficit de la administración pública. Esto incluía, fundamentalmente, recortes en el presupuesto educativo (universitario y de formación docente), además de cancelar partidas destinadas a la SIDE, ANSES y PAMI, pagar en 12 cuotas el retroactivo de las altas jubilaciones, declarar la emergencia jubilatoria -eliminando jubilaciones sospechosas de falsificación de antecedentes-, ceder al Tesoro Nacional las utilidades de la Administración General de Puertos; rebajar envíos de ATN a las provincias; abolir, salvo invalidez, las pensiones graciables otorgadas por legisladores; eliminar becas y subsidios otorgados por diputados y senadores nacionales, entre otros. Lo que mayor controversia generó fue el capítulo de los recortes presupuestarios educativos del plan. Aunque muchas veces no son recordadas, cabe destacar que el plan de López Murphy y los economistas de FIEL que lo secundaban en el ministerio incluía planificación para los próximos ejercicios presupuestarios, y una reforma integral de la administración pública. Que incluía una amplia eliminación de cargos, y supresión de entes. No parecía tratarse de una gestión que arrancaba con metas de corto plazo: López Murphy había asumido convencido de que iba a ser el ministro de lo que quedaba del gobierno de De la Rúa. Sin respaldo, López Murphy abandonó el gobierno 15 días después de haber asumido. Los planes de reducción presupuestaria en el área educativa incluían suprimir transferencias de fondos al rectorado de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y otras “vacas sagradas” del radicalismo universitario. Esto provocó protestas estudiantiles y de la propia base radical del gobierno. López Murphy, una vez finalizado el ciclo delarruísta, renunció a su afiliación a la UCR e inició su propio partido político.
El regreso de Cavallo
El desplazamiento de López Murphy dio pie para el retorno de Domingo Felipe Cavallo al gabinete nacional. Tal como se mencionó con anterioridad, este oriundo de San Francisco (Córdoba), recibido con honores de las carreras de Contador Público y Licenciado en Economía de la Universidad Nacional de Córdoba precedentemente a obtener su segundo doctorado en la Universidad de Harvard había ejercido cargos importantes. Irrumpió en la escena nacional en 1981, como subsecretario técnico-administrativo del Ministro del Interior General Horacio Tomas Liendo-Ministro del General Roberto Eduardo Viola, presidente de la Nación-. Luego en 1982 había sido Presidente del Banco Central de la República Argentina durante el tramo final de la dictadura-cuando se estatizaron las deudas de los grupos económicos argentinos. Fue Ministro de Relaciones Exteriores y luego de Economía durante el gobierno de Carlos Menem. Entonces había sido el “creador” intelectual de la convertibilidad monetaria, la famosa ley que disponía que el 100% de los billetes y monedas en circulación estuvieran respaldadas por reservas en divisas del Banco Central, al cual se le obligaba a comprar o vender la cantidad de divisas que el mercado solicitara.
Ese mismo programa suponía la prohibición de emitir moneda para financiar gasto público y la indexación de los contratos. Estabilizó la economía, pero necesitaba mantener bajo el déficit fiscal-no sucedió-, porque implicaba realizar ajustes en el Estado y privatizar empresas públicas para generar ingresos corrientes, que los hizo, pero tuvo limites. También, tenía que generar otros ingresos por vía impositiva, como cuando en 1994 aumentó la tasa del IVA del 18% al 21% (Balazote y Piccinini, 2010). En ese sentido, el plan de López Murphy parecía ser una repetición de los movimientos que realizaba Cavallo en los 90 para estabilizar el modelo. ¿Por qué no convocar, entonces, al creador del mismo? Continuará mañana.
(*) Profesor de Posgrado UBA y Maestrías en universidades privadas. Máster en Política Económica Internacional, Doctor en Ciencia Política, autor de 6 libros. @PabloTigani
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