20 de mayo 2021 - 10:01

Deuda argentina: después de la luz al final del túnel, más luz y más túnel

Estamos intentando posponer los pagos que se vencen con el Club de París por u$s2.400 millones el próximo 31 de Mayo. Tenemos dos meses de gracia adicionales antes de caer en default.

Cuando era pequeño y hacíamos recorridos largos con mi padre en el auto me decía: Ves hijo, allá donde se ve esa especie de mancha de agua, es nuestro destino final”. La mancha de agua nunca llegaba por qué era un espejismo.

Cuando era pequeño y hacíamos recorridos largos con mi padre en el auto me decía: "Ves hijo, allá donde se ve esa especie de mancha de agua, es nuestro destino final”. La mancha de agua nunca llegaba por qué era un espejismo.

Gentileza: https://windykacja-info.pl/

Uno está esperando que Argentina salga de este lodo en el que está metido hace décadas. Pero desde hace 40 años la Argentina es un “subí y baja” permanente. Caemos y crecemos, y volvemos a caer, pero cada vez desde un nivel inferior.

Estamos intentando posponer los pagos que se vencen con el Club de París por u$s2.400 millones el próximo 31 de Mayo. Tenemos dos meses de gracia adicionales antes de caer en default. Esto se da luego de tres años consecutivos que venimos orillando con el default cuando esta “novela negra” comenzó en abril de 2018 y tuvimos que recurrir al FMI para asistencia financiera de última instancia, cuando el mercado internacional de crédito le dijo basta a la Argentina. Nada cambió. Nos prometieron la luz al final del túnel y luego el resultado fue más túnel.

El año pasado estábamos nuevamente por caer en default debido a los vencimientos de deuda con los acreedores externos: u$s64.800 millones bajo ley extranjera y u$s46.000 millones bajo ley Argentina. Logramos reestructurar esa deuda a través de un canje. Si entre 2020 y 2024 teníamos vencimientos por u$s63.692 millones, ahora solo pagaremos u$s7.556 millones. Hubo reducción de tasa de interés y compramos tiempo. Pero el tiempo es bueno comprarlo cuando en el camino a recorrer le agregamos valor. Es decir, modificamos la situación estructural presente para que ya no sea un problema en el futuro.

A las pocas semanas del acuerdo, los bonos reestructurados tenían precio de mercado cuasi default nuevamente. El riesgo país volvió a orillar los 1.500-1.600 puntos. Intentamos descomprimir la demanda de dólares y tuvimos que imponer un "cepo super hard" con el Impuesto País previamente, y luego la Percepción de Impuesto a las Ganancias del 35% y el límite de u$s200, más restricción para acceso al mercado cambiario para la compra de insumos y materias primas en el exterior por parte de las empresas. Nos prometieron la luz al final del túnel y luego el resultado fue más túnel.

La semana pasada Argentina hizo un “road show” europeo a través del presidente Alberto Fernández y el ministro de Economía, Martín Guzmán. El objetivo es la postergación del pago de u$s2.400 millones con el Club de París, que vencen el próximo 31 de Mayo.

Fernández fue recibido por su par de Portugal, Marcelo Rebelo de Sousa; el primer ministro de ese país, António Costa; el Rey Felipe VI de España; el presidente español, Pedro Sánchez; el mandatario francés, Emmanuel Macron; el Papa Francisco; el presidente del Consejo de Ministros de Italia, Mario Draghi, y el presidente italiano, Sergio Mattarella. Además estuvo con el Papa Francisco, la Directora del FMI Kristalina Georgieva y el ex secretario de Estado de los Estados Unidos, John Kerry. Una pasarela de fotos muy importantes, pero sin grandes anuncios para el viaje de regreso. La luz al final del túnel parece estar por llegar pero por ahora más túnel.

Cuando era pequeño y hacíamos recorridos largos con mi padre en el auto me decía: "Ves hijo, allá donde se ve esa especie de mancha de agua, es nuestro destino final”. La mancha de agua nunca llegaba por qué era un espejismo. Una Ilusión óptica debida a la reflexión total de la luz al atravesar capas de aire caliente. La imagen que yo veía era el reflejo del agua invertido.

Vivimos ilusionados y de espejismo, tras espejismo, con fundamentación: nuestro país incurrió nueve veces en default con la promesa de hacer cambios drásticos, para lograr un sendero de crecimiento económico y sostenido para honrar su promesa de pago futuro. En todos estos episodios de deuda, la Argentina vivió de más incremento de gasto público, más presión impositiva sobre el sector privado para financiarlo, más déficit fiscal, más deuda externa para financiarlo, más emisión monetaria para sostenerlo y le sumamos más impuestos para que no desborde aún más el déficit fiscal. Pero nunca logramos superávit fiscal y comercial, más que en los primeros años de la presidencia de Néstor Kirchnner.

Sin los cambios para un crecimiento sostenido con una reforma tributaria, laboral, previsional y una planificación del transporte y comunicación en nuestro país, que baje costos, mejore la productividad, competitividad, rentabilidad e inversión privada, en Argentina las posibilidades de caer en default luego de un posible nuevo acuerdo de deuda con el Club de París y el FMI son más cercanas que distantes. No hay espejismo en este caso. Es solamente estirar el tiempo de viaje, por que después del túnel habrá luz un par de kilómetros y luego más túnel como nos viene sucediendo en las últimos 60 años. Esta vez, con el décimo y nuevo choque de “default”, cada vez más fuerte y de frente.

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