22 de junio 2005 - 00:00

"El Fondo no tiene motivos para pedir un superávit mayor"

Daniel Heymann
Daniel Heymann
Para el economista de la CEPAL Daniel Heymann, el FMI no debería tener motivos para demandar al país resultados fiscales distintos de los que ya se observan.

Aseguró, además, que las medidas para controlar el ingreso de capitales impuestas recientemente por el gobierno «no están diseñadas para tener un impacto de gran magnitud». El también docente de la Universidad de Buenos Aires señaló que la mejora en las condiciones de financiamiento para el país será un «proceso gradual», y que los gastos del Estado deben cubrirse con recursos propios y no depender de los «humores del mercado». A continuación, el diálogo de Daniel Heymann con Ambito Financiero.

Periodista:
Reestructurada la deuda, ¿piensa que los problemas financieros de la Argentina han quedado resueltos?

Daniel Heymann: Creo que lo importante del canje ha sido definir una secuencia de compromisos de pago con perspectivas de sostenibilidad macroeconómica y fiscal. Aunque haría falta emitir nueva deuda para refinanciar vencimientos de capital que tiene el gobierno. Sin embargo, lo importante es que los gastos se cubran con recursos propios, y no se esté pendiente de los humores del mercado.


P.:
¿Entonces no sería necesario regresar rápidamente al mercado internacional de crédito?

D.H.: Más que la rapidez del acceso al crédito del exterior, me parece que lo que cuenta es ir estableciendo un patrón de cumplimiento, que opere dentro de las restricciones de presupuesto. Las mejoras se logren en las condiciones de financiamiento hacia el país serán probablemente un proceso gradual.


P.:
¿Piensa que la exposición de la Argentina a las fluctuaciones de los capitales internacionales justificaba los controles?

D.H.: La volatilidad de la oferta de capitales externos ha sido un tema muy discutido, y no sólo en laArgentina. Movimientos bruscos ciertamente pueden afectar a la política monetaria y también inducir variaciones indeseables en la demanda interna y en el tipo de cambio real. De todos modos, me parece que esas medidas no están diseñadas para tener impactos de gran magnitud.


P.:
¿Qué alternativas existen?

D.H.: Para evitar grandes vaivenes en la demanda y en el producto es fundamental definir las políticas de gasto y financiamiento tanto en el sector privado como en el sector público. Después de los violentos ciclos por los que atravesó la economía argentina, se entiende que estemos todavía en la búsqueda de una tendencia definida. Creo que éste es el tema principal hacia adelante. Es importante mantener los comportamientos de prudencia que hicieron que la recuperación haya sido con superávit externo y fiscal.Ahora es necesario que el ahorro interno aumente para poder financiar un volumen creciente de inversión.

• Pronóstico difícil

P.: ¿Esa prudencia mostrada hasta el momento está en línea con lo que el FMI puede exigir al país?

D.H.: No parecería que desde ese punto de vista, el FMI tuviera motivos para pedir resultados muy distintos de los que ya se están observando. Pero la verdad es que con la agitada historia de las relaciones con el FMI, es difícil hacer un pronóstico. Personalmente, debo decir que a menudo he tenido problemas para descifrar en qué análisis macroeconómico se han ido basando las opiniones y los requerimientos del Fondo respecto de la Argentina. En todo caso, más allá de gestos y actitudes, creo que lo básico es pactar un programa de vencimientos y un conjunto de metas macroeconómicasfactibles.

P.: ¿Cree que la inflación pasó a segundo plano luego de los últimos dos meses?

D.H.: Se ha logrado moderar los movimientos de precios, y los temores al respecto parecieran haberse atenuado también. Igualmente, conviene seguir prestando atención. Con una economía donde el producto y la demanda han venido subiendo visiblemente, es de esperar que haya más ajustes, sobre todo en precios que venían atrasados.


P.:
¿Qué actitud debería adoptar el Banco Central?

D.H.: Con la experiencia de laArgentina, importaría especialmente que se siga « pensando nominalmente» y que no se generen conductas adaptadas a una inflación persistente. Aquí también, la cuestión parece sobre todo que haya una perspectiva más allá de lo inmediato, que marque que se va a sostener una tendencia de baja inflación. Por lo pronto, la inflación es impopular, y no parece que la política económica la tome a la ligera.


P.:
El próximo tema por definir son los contratos con las privatizadas. ¿Cree que se llegará a un entendimiento?

D.H.: Luego que la convertibilidad volvió inviable el anterior esquema contractual, es evidente que hay que rehacer un marco de funcionamiento que genere una perspectiva cierta de inversiones. Este es un importante tema abierto. Hay disyuntivas entre dar incentivos de precios y rentabilidad para inducir inversiones privadas y aumentar costos para los usuarios o para el sector público. Supongo que no es fácil encontrar el «punto justo» en esa disyuntiva, pero importa que se haga.


Entrevista de Carolina Morales

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