Emergió una nueva burbuja en los precios de los activos financieros: ¿es momento de invertir?

Opiniones

Biden o Trump: ¿Make America Great Again? El resultado de estos comicios determinará el rumbo comercial que tomará no solamente EE.UU como uno de los principales actores económicos del mundo.

Estados Unidos se enfrenta a uno de los momentos más importantes de su historia reciente. El 3 de noviembre será el día que cambiará su relación estratégica con el mundo. Los americanos deben elegir entre el ex vicepresidente demócrata, Joe Biden, y el actual presidente republicano, Donald Trump.

Al día de hoy, el clima económico en Estados Unidos señala un aumento del déficit fiscal y una baja muy fuerte de la tasa de interés. El mismo se transmite hacia una burbuja en los precios de los activos financieros.

Si bien es preciso señalar que la situación con el COVID-19 ha generado en el mundo un aumento de los déficits fiscales, en el caso de EE.UU ha repercutido además inmediatamente en el valor del dólar frente a otras monedas, sufriendo una fuerte devaluación frente a monedas como el yuan y el euro durante la pandemia.

Dado el riesgo global por la pandemia y la relación diplomáticamente conflictiva con Rusia, China y Europa han dejado a Estados Unidos en una posición de menor influencia a nivel global, pero con tasas de crecimiento y fortalecimiento del salario real que aún permiten a Donald Trump seducir a un electorado afín y contar con chances para extender su mandato.

La revista especializada The Economist analiza que las propuestas de Joe Biden sobre el nivel de gasto e impuestos son razonables, pero que sus aspiraciones en ciertas industrias verdes no serían del todo ambiciosas como para hacer de Estados Unidos un verdadero lugar para invertir, que inspire la confianza total de los inversores del mundo.

El analista financiero Lucas Meyer, por su parte, señala que este es un “momento único a la hora de invertir” sin importar quién de los dos gane la elección, debido al posible bajón del precio de las acciones debido a la especulación sobre el resultado que arroje la votación.

Además Meyer señala que es preciso “pensar a la economía global como un todo”. El resultado de estos comicios determinará el rumbo comercial que tomará no solamente EE.UU como uno de los principales actores económicos del mundo, sino el resto de los países que están directa o indirectamente vinculados o enfrentados a esa nación.

De momento el mercado accionario ha reaccionado con una racha alcista en las últimas semanas. Esto podría representar una señal de confianza de cara a las elecciones, pero lo cierto es que la falta de consenso para un acuerdo fiscal con la FED siembran dudas en los inversores, que no dan por descontado ninguno de los dos escenarios posibles en los comicios. De hecho, se especula también con que los días previos a la votación haya una caída en el precio de las acciones. La especulación y el interés se ven reflejados.

En este sentido, el sector energético es posiblemente el que más expectante esté en el rumbo que tomará la Casa Blanca a partir del 2021. Trump, de carácter más ortodoxo, pugna por priorizar la industria pesada anclada en el petróleo del fracking que, pese a sus altos costos, acerca a Estados Unidos al autoabastecimiento del consumo petrolero; mientras que Biden opta por el estímulo y desarrollo de las energías renovables, dando algunos indicios de su plan para potenciar el sector “verde” de este rubro.

En conclusión, a Estados Unidos se le presenta el desafío de volver a ser un país de cooperación internacional junto a Europa, Rusia y China pero con un tinte progresista novedosamente radicalizado. O seguir oficiando de “líder del mundo libre” e intervenir en los problemas en Medio Oriente, a excepción de Irán, y Asia en cuestiones nucleares, tal como lo plantearon en el último debate. En esos países efectivamente la administración Trump ha encaminado las negociaciones de paz entre algunos países de Medio Oriente e Israel, conteniendo el terrorismo fundamentalista islámico.

De cualquier manera, ni el obstinamiento de Trump ni el escepticismo de Biden harán de Estados Unidos un país que vuelva automáticamente a un ritmo de crecimiento dada la delicada situación social, económica y financiera que atraviesa, al igual que otras naciones del mundo. Obviamente la situación de nuestro país es estructuralmente mucho más delicada, con el agravante de haber destruido casi un cuarto de su riqueza en el último año, sin poder construir un sendero de desarrollo económico en los últimos 40.

En suma, a pesar de nuestra propia crisis la elección de Estados Unidos redefinirá (o no) el escenario geopolítico, moviendo el tablero económico para las economías de todo el mundo. El ejercicio de observar el comportamiento de los mercados ante esos movimientos, representa una oportunidad de prever tanto el destino de una inversión familiar, como la de todo un país.

(*) Economista - CEO Más Inversiones.

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