22 de junio 2005 - 00:00

¿Felipismo = Kirchnerismo?

(Felipe Solá admitió ayer que hay alguna conversación entre duhaldistas y kirchneristas, y buscó, en diálogo con Fernando Bravo por radio «Del Plata», aferrarse al Presidente para formar parte del diseño final. De paso, despachó cuita con un intendente del conurbano y sancionó que la violencia política se terminó porque la TV mira y registra todo.)

Néstor Kirchner
Néstor Kirchner
PERIODISTA: ¿Cómo ve usted las relaciones entre Kirchner y Duhalde?

Felipe Solá: Estamos cerca de la fecha de la presentación de las listas de diputados y senadores provinciales, que es el día 30. Y el día 7 de julio vence la fecha para la presentación de diputados nacionales y senadores nacionales por la provincia. En este largo camino de debate y de pelea, en muchos casos, nosotros hemos sostenido, yo le dije el 3 de noviembre del año pasado, en un almuerzo con Mirtha Legrand, que la señora de Kirchner era la mejor candidata para representarnos en esta Argentina, que es distinta a la de otros años, que tiene un aire más esperanzado. Le hemos acercado al Presidente y a sus colaboradores la firma de 61 intendentes, la mayoría dentro del llamado felipismo, una forma de llamar al kirchnerismo en la provincia, finalmente, y algunos otros que se arrimaron, en total son 61, que están dispuestos a firmar una solicitada en apoyo a la señora de Kirchner
.

P.:
¿Se conversa sobre un acuerdo?

F.S.: No somos ingenuos, hay negociaciones, estamos en conversación con los hombres del Presidente. Sobre todo, ya es conocida mi posición, pero además quiero agregar que yo
parte de legisladores y de proyectos. Eso a mí no me ocurrió y se quiere que eso se consiga. Esos son los objetivos. Hay un objetivo que es el más importante, que es el presidencial, y otro objetivo, que hace a la provincia de Buenos Aires. Nosotros confiamos que el Presidente va a manejarse con la mejor estrategia que tiene. Esa es mi respuesta.

P.: Hace unos días hubo una suerte de copamiento en la intendencia de Avellaneda. El intendente Baldomero Alvarez lo enmarcaba en lo que podía ser la interna política. Incluso dijo que lo llamó a usted varias veces y que no lo atendía...

F.S.: En primer lugar, yo recuerdo ese día, no tuve ningún llamado del intendente, no figura en la secretaría privada ningún llamado del intendente. Si ahora mismo los periodistas destacados acá van a pedir los llamados del lunes...

P.: Si el intendente lo llama, usted lo atiende...

F.S.: Están archivados, por supuesto. Segundo, pensar que yo puedo organizar una toma de un municipio por parte de... creo que eran sindicalistas municipales, es no conocerme y ver fantasmas. Creo que ver fantasmas es de aquel capaz de crear fantasmas. No cualquiera.
Entonces, que se aproveche de esto para tratar de enlodar la interna es otra cosa. Yo no tengo absolutamente nada que ver con la antiquísima relación entre el sindicato y la intendencia...

P.: ¿Le parece que puede haber algún tipo de violencia si no hay acuerdo?

F.S.: No, no, en la Argentina estamos en una era en la que los carriles, si son republicanos y constitucionales, tienen que ser absolutamente pacíficos. Pensar en violencia en ese sentido es una barbaridad.

Por suerte existe la cámara al hombro ahora, ya no puede haber un congreso partidario como en los '80, de congresos muy violentos de «vos ya votaste, pibe, andá para allá». O «el que se queda le damos», o algo por el estilo, que es parte de la leyenda. Porque existe la cámara, un tipo, que a lo mejor es un vecino, un congresal, que pone la cámara.Y frente a las manifestaciones existe la cámara. Es muy difícil que hoy exista mentira alrededor de un hecho de violencia, de un acto público... Si no hubiera sido por la cámara que fotografió al comisario Fanccioti entrando a la estación Avellaneda, mientras estaba vivo, saltando para irse, el joven Santillán, yo no hubiera tenido la velocidad que tuve para detenerlo. Porque la mentira estaba ahí. El mismo día que me dijo «yo lo encontré en la vereda moribundo», en realidad él lo encontró vivo y saltando. Una hora después de decirme una cosa, vi la otra gracias a la fotografía.



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