Finanzas embebidas: así se ve el futuro

Opiniones

Según un estudio de la Cámara Argentina de Fintech y Poincenot, ocho de cada diez fintech están realizando alguna acción sobre finanzas embebidas y open banking.

El famoso “cepo a las cuotas” que decidió el Banco Central para viajes y paquetes de turismo en el exterior puso de manifiesto las dificultades de Argentina para insertarse al mundo. Pero no solo porque a partir de ahora son menos los argentinos que pueden viajar (y en consecuencia, menos los extranjeros que vendrán para acá), sino también porque la medida va en contra de una de las tendencias más prometedoras del mundo fintech: las finanzas embebidas.

Las fintech irrumpieron en el mundo financiero como grandes facilitadoras, fueron capaces de hacer lo que los jugadores tradicionales no habían podido (o querido) hacer. Pagos digitales, onboarding inmediato, scoring alternativo, operación 24/7, cheques electrónicos, todas herramientas que hoy ya incorporamos en nuestro día a día, pero que hasta hace pocos años eran impensadas. Las finanzas embebidas son una de esas grandes innovaciones que también provocará grandes cambios. Forman parte del universo del Open Banking, es decir, la apertura de los datos bancarios (siempre con consentimiento del usuario, que es su verdadero dueño) para ofrecer nuevos y mejores servicios. Las finanzas embebidas son el punto que hace posible que compañías no financieras ofrezcan servicios financieros (valga la redundancia) embebidos en sus productos. ¿Ejemplos? Un retailer que ofrece su propia solución de pagos digitales; una automotriz que vende automóviles con el seguro incorporado; una compañía de combustibles que permite “ahorrar” en litros de nafta; o -aunque ahora esté prohibido- una plataforma online de servicios turísticos que ofrece pago en cuotas.

El gran diferencial está en la tecnología. Las APIs permiten integrar diferentes rutas de información para que la experiencia sea ágil y los parámetros habiliten una oferta personalizada. Este es, en definitiva, el gran cambio que imprime esta nueva tendencia: un nuevo mercado en el que manda la experiencia y en el que las empresas tienen a su disposición herramientas para ofrecer más valor agregado a sus clientes. Y, por supuesto, simplificarles la vida.

Esta capa de servicios financieros que pueden ofrecer compañías de diferentes rubros y sectores crea además un entorno de negocios completamente novedoso, con asociaciones fructíferas y una competencia que tiene a los usuarios en el centro. Un entorno plagado de oportunidades para ganar en especialización, pero también en diversificación. Las finanzas embebidas conviven en ese sentido con las superapps, otra gran tendencia hacia el futuro. Plataformas de delivery como Rappi o PedidosYa son capaces de ofrecer cada vez más servicios, detrás de los cuales están fintechs más especializadas. En este nuevo entorno prima lo que se conoce como “coopetición”, donde competir es tan importante como cooperar.

Según un estudio de la Cámara Argentina de Fintech y Poincenot, ocho de cada diez fintech están realizando alguna acción sobre finanzas embebidas y open banking. Este entusiasmo de la industria contrasta con el fanatismo que observamos en otros actores por las regulaciones y los palos en la rueda. Pero la experiencia nos demuestra que la innovación siempre termina prevaleciendo. Nos acostumbraremos cada vez más a los servicios integrados, a la posibilidad de resolver todo en un mismo lugar y hacer una planificación más eficiente de nuestras finanzas. Del otro lado, las empresas más innovadoras marcarán el ritmo, y florecerán las oportunidades de negocio para quienes se animen a ampliar la frontera de lo posible. Por donde se lo mire, es un win-win.

(*) Founder y presidente de Miiii.

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