2 de febrero 2021 - 00:00

Ecosistema fintech: modelo de agilidad y adaptación

La pandemia terminó de demostrar el valor que aporta la tecnología en pagos y otras soluciones financieras para la vida de las personas. Y por otro lado puso de manifiesto que la cooperación es el camino para la consolidación del ecosistema

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El año 2020 fue un parteaguas para el entorno fintech. La pandemia terminó de demostrar el valor que aporta la tecnología en pagos y otras soluciones financieras para la vida de las personas. Y por otro lado puso de manifiesto que la cooperación es el camino para la consolidación del ecosistema. La “coopetición” está de moda y no es casual. Abre un enorme abanico de oportunidades, con cada jugador dedicado a perfeccionar todos los puntos de la cadena. La historia de Miiii, la app líder de gestión de la vida en comunidades, refleja este proceso. Cuando la creamos en 2015, fue pionera con su modelo en barrios cerrados, comunidades y consorcios: la aplicación demostró ser la solución ideal para gestionar invitaciones, reservas de espacios comunes y demás actividades fundamentales en el día a día de las familias en su comunidad. Seguridad e interacción sin fricciones para mejorar la calidad de vida.

Rápidamente, Miiii incorporó módulos transaccionales que la convirtieron definitivamente en una fintech. Ya no solo se podía reservar una mesa en un restaurante sino pagar la cena. Los módulos transaccionales alimentaron a los módulos sociales permitiendo soluciones realmente rupturistas, como la posibilidad de administrar el dinero de nuestros hijos. Cargar y controlar sus transacciones nos da la seguridad y confianza que necesitamos grandes y chicos.

En poco tiempo, Miiii centralizó todas las transacciones dentro de las comunidades donde estaba presente. Pero pronto descubrimos que las soluciones que ofrecíamos agregaban valor también afuera. El éxito que observábamos en el ecosistema cerrado nos impedía ver que su verdadero potencial estaba en el ecosistema abierto. Afortunadamente aprendimos de nuestros errores y nos reinventamos. Miiii seguiría siendo una app para comunidades, pero ya sin limitación geográfica, y con la posibilidad de interrelacionarse con otras comunidades, otros comercios y nuevos servicios.

A medida que nos abrimos a más comunidades, comenzamos a cooperar con otros actores del entorno. Sabíamos que la verdadera revolución fintech no se da contra los bancos sino con los bancos y junto con nuestros competidores. En ese proceso nos aliamos con el Banco Itaú para gestionar el pago de expensas y servicios aportando lo mejor de las dos partes: la confianza y tecnología robusta de Miiii y la capacidad financiera de Itaú para ofrecer beneficios inigualables. Esa misma tecnología, que desarrollamos en 2018 con una inversión de $ 1000 millones, es la que hoy incorporamos para terceros en un modelo de Wallet As A Service: nuestros clientes se montan sobre la infraestructura creada por Miiii para dedicarse a lo que saben hacer.

El año que acaba de terminar nos mostró que las organizaciones tienen que ser ágiles y flexibles para sobrevivir. Que la constante iteración de productos y servicios es la clave para generar propuestas en mutación, que acompañan la evolución de las necesidades de los clientes, tanto de las personas físicas como la de empresas con las que creamos alianzas de trabajo estratégicas.

Es un ritmo vertiginoso y apasionante, que nos exige flexibilidad para poder leer las demandas del mercado y adaptarnos de forma rápida y eficiente. Pero el horizonte de posibilidades que ofrece es enorme y allá vamos con Miiii para conquistar estos nuevos desafíos.

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