28 de junio 2005 - 00:00

Habrá un período de gran volatilidad en el mercado bursátil

(La Reserva Federal de Estados Unidos subirá otro cuarto de punto (0,25%) la tasa de corto plazo este jueves. Pero además habrá un período de gran volatilidad de unas tres semanas en el mercado bursátil como resultado del impacto del mayor precio del petróleo y las perspectivas de los balances. Es la opinión del experto en mercados internacionales personificado como Gordon Gekko, el banquero de la película «Wall Street».) Este fue el diálogo que mantuvo con un periodista del diario.

Habrá un período de gran volatilidad en el mercado bursátil
PERIODISTA: Todo lo que el Dow Jones construyó, muy laboriosamente, a lo largo de las cuatro últimas semanas se acaba de perder tras dos ruedas consecutivas en rojo. Pienso que es una buena metáfora de los tiempos que corren. Se avanza con dificultad, paso a paso, y, sin embargo, se puede perder todo de golpe. ¿Cómo se explica? ¿Es la suba del petróleo? ¿O el temor a la inminente reunión de la Fed?

Gordon Gekko: No culparía a la Fed. No a esta altura, en la que ya ha mostrado sus cartas. La escalada del petróleo, en cambio, sí es un corrosivo potente.Y también hay que reparar en que la estacionalidad es poco propicia para el mercado de acciones.


P.:
¿Cómo es eso?

G.G.: Atravesamos el período de las confesiones del segundo trimestre; es la temporada en la que llueven las advertencias y los reconocimientos de dificultades por parte de las empresas y que -con rigurosa puntualidad- precede a la publicación de los balances.


P.:
Un período dominado por las malas noticias...

G.G.: Así es. Todo se vuelve más sombrío de lo que es en realidad. Lamentablemente, no corregimos el flujo de información por estacionalidad como se hace habitualmente con los indicadores económicos. Es por ello que estas semanas las acciones se vuelven siempre más vulnerables.


P.:
¿Dura mucho tiempo?

G.G.: Dos o, a lo sumo, tres semanas más. Tenga presente que la reversión es importante porque cuando se comienzan a difundir los balances -una vez decantadas las malas noticias en el período confesional previo-, el sesgo de los anuncios se vuelve francamente positivo.

P.: Las malas noticias corporativas podrán ceder, pero la suba del petróleo parece obedecer a otra dinámica. Mucho más persistente...

G.G.: Es así. Aunque también se da el caso de que ambos factores se realimenten. El Dow cayó 150 puntos en una rueda, la semana pasada, un día en el que el petróleo alcanzó un nuevo máximo en su cotización y una compañía de transporte -FedEx- revisó hacia la baja sus pronósticos de ganancias como reflejo -precisamente- del impacto de los mayores costos de la energía.


P.:
Cuando el petróleo cruzó el umbral de los 40 dólares por primera vez, el comentario obligado era preguntarse por el futuro de la recuperación económica. ¿Qué pensar ahora que atraviesa el Rubicón de los 60 dólares?

G.G.: Primero y principal, hay que tener bien presente que la oferta de petróleo no se ha reducido, sino todo lo contrario. O sea, no estamos ante un «shock» de oferta adverso como en los años '70 o principios de los '90.

P.: Hay un exceso de demanda. Un «shock» de demanda.

G.G.: La oferta se incrementó, pero la demanda corre más deprisa. Y no ha dejado de aumentar pese a que los precios se han empinado hasta niveles que nunca antes habíamos experimentado. El mundo crece mucho, requiere más abastecimiento de energía, por eso «falta» petróleo.


P.:
Las dudas que exhiben los mercados de acciones, sin embargo, ¿no revelan una preocupación por el futuro de ese crecimiento? Habrá actividades, sectores, empresas que no podrán afrontar valores tan altos de la energía...

G.G.: Si la oferta de energía se amplía, si mejora la eficiencia en su uso (dado el incentivo de los elevados precios), la economía mundial podrá continuar en una senda de expansión.


P.:
Pero no repetirá en 2005 la tasa de crecimiento de 2004...

G.G.: Téngalo por seguro. La demanda de energía tampoco lo hará. Pero aun así la cifra final promete ser muy interesante. No creo que la Bolsa cuestione esas proyecciones; lo que sucede es que cuando usted compra acciones, lo que en verdad adquiere es una corriente de ganancias empresarias que, aun existiendo crecimiento económico, puede debilitarse si se recortan los márgenes esperados de rentabilidad.


P.:
Es el caso que usted mencionó de FedEx.

G.G.: Durante todo 2004 los precios de las acciones del sector de distribución y transporte dieron una respuesta alentadora. La pulseada entre el precio del petróleo y el crecimiento se resolvería sin mella para la rentabilidad. Hoy por hoy, el veredicto es incierto. Las cotizaciones se han empantanado a valores inferiores que a principios de año.


P.:
¿Cómo se posicionarán los bancos centrales ante esta realidad? ¿Qué cambiará en sus decisiones ahora que el petróleo vale lo que vale?

G.G.: Si en 2004 el crecimiento global no sólo era elevado, sino también muy sincronizado entre países y regiones, hoy en día es ese segundo aspecto lo que más ha variado. En la primera mitad de 2004 todos los bancos centrales estaban del mismo lado del mostrador.


P.: Ya no es más así. El Riksbank acaba de recortar sus tasas en medio punto en Suecia...

G.G.: Suecia bajó las tasas. En Inglaterra, 2 miembros del Consejo Monetario (sobre un total de 9) abogaron por tomar la misma resolución en su última reunión. La presión sobre el Banco Central Europeo aumenta día a día para que obre en la misma dirección. Entre tanto, la Fed continuará con su viejo libreto. O sea, espere una suba de un cuarto de punto el próximo jueves.

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