21 de junio 2005 - 00:00

"Habrá una ola de reclamos por afiliaciones a gremios"

¿Se está modificando el modelo sindical de la Argentina? ¿Existe una afiliación compulsiva para cobrarles aportes a quienes no están asociados a los sindicatos? ¿Qué significan las advertencias de la OIT sobre falta de libertad sindical en la Argentina? Ambito Financiero interrogó sobre estos temas al experto Enrique Strega. Se trata de un abogado laboralista de larga trayectoria en el sector privado y también en el ejercicio de la función pública. Este año publicó una edición comentada de la Ley de Asociaciones Sindicales 23.551 (Editorial La Ley) que fue prologada por la actual viceministra de Trabajo, Noemí Rial, y que se ha convertido en el estudio jurídico más completo y orgánico sobre el tipo de sindicalismo que existe en la Argentina. Con este especialista dialogamos sobre las principales novedades que agitan al mundo sindical en estos días, antes de que se constituya la nueva cúpula de la CGT con la conducción unificada de Hugo Moyano. Veamos.

Enrique Strega analiza las modificaciones al modelo sindical argentino por los cambios en el encuadramiento de afiliados que lleva adelante Hugo Moyano.
Enrique Strega analiza las modificaciones al modelo sindical argentino por los cambios en el encuadramiento de afiliados que lleva adelante Hugo Moyano.
Periodista: En el diario publicamos una innovación que está pasando casi inadvertida para las empresas y tal vez para el gobierno. Se trata de las cláusulas de solidaridad que se están incorporando a los convenios que se están renegociando entre empresarios y sindicalistas. ¿Qué está sucediendo?

Enrique Strega: Los convenios incluyen habitualmente cuotas y aportes. Los empleadores son agentes de retención. En ese marco, siempre se acostumbró a incorporar una «cuota de solidaridad». ¿Qué era esa cuota? Cuando se negociaba un aumento de salarios, se disponía que el primer cobro de esa mejora fuera transferidoal sindicato por parte de todos los beneficiados, fueran o no afiliados. Se interpretaba que era el pago por una gestión de negocios. Ahora se está adoptando el mismo criterio, pero en vez de derivarse al sindicato el monto del primer aumento, se dispone una cuota permanente de 2%, 3% o 4% de afiliados y no afiliados. Esto va a generar una multitud de reclamos porque se lo considerará una afiliación compulsiva. Si bien la jurisprudencia admite la cláusula de solidaridad casi como una doctrina pacífica, la ley permite afiliarse o no afiliarse. Y esta incorporación permanente de un aporte es una especie de afiliación.

P.: La Organización Internacional del Trabajo acaba de recomendar a la Argentina que garantice la libertad sindical. ¿Qué alcance tiene esa recomendación?

E.S.: Desde siempre, los técnicos de la OIT tienen un entripado con la organización sindical argentina. La ven como un caso de organización fascista. No hay que olvidarse de que en ese tipo de instituciones prima a veces una perspectiva académica, más apoyada en la bibliografía que en la realidad, además de que frente al lago, en Ginebra, todo se ve distinto, ¿no? Bueno, más allá de bromas, ellos adhieren a la tesis de que el movimientoobrero argentino debe ser fragmentado. En esto coinciden con una larga tradición antiperonista. Perón formó la estructura sindical peronista tal como la conocemos, y todos los experimentos antiperonistas pretendieron romperla: el Decreto 9.270 de la Revolución Libertadora, el Decreto 969 de Arturo Illia, la Ley 22.105 de Videla y la Ley Mucci, que no llega a aprobarse y da lugar a una negociación para que se apruebe la actual, 23.551, de 1988.

P.: ¿Qué impacto tiene lo que dispuso la OIT?

E.S.: Bueno, precisamente, la OIT recomendó varias veces la adopción de un sistema más flexible para la organización de los trabajadores. Y varios decretos de la administración de Carlos Menem receptaron esas recomendaciones. Pero esto se confunde con lo que pretende la CTA de Víctor De Gennaro.


• Diseño imposible

P.: ¿Qué pretende la CTA?

E.S.: Pretende un diseño imposible en el actual sistema tal como está fijado por la ley. Esta determina que existan sindicatos, federaciones y confederaciones. No hay impedimento para que exista más de una confederación. Pero lo que pretende la CTA es que haya una representación de desocupados, jubilados, líneas internas de sindicatos, etc. Esto puede estar bien o mal, pero no está previsto en la actual legislación. La CTA tiene reconocimiento político: integra las delegaciones a la OIT y el Consejo del Salario, por ejemplo. Pero sólo con un reconocimiento legal que es imposible otorgarle actualmente podrían obtener lo que pretenden: cobrar cuota sindical, firmar convenios, darles estabilidad a sus delegados de fábrica, etcétera.


P.:
¿Esto no cambiaría también la lógica de las empresas?

E.S.: Por supuesto. Si usted habilita más de un convenio y tiene vinculación con más de un sindicato, todo se vuelve más complejo. Ni qué hablar de la negociación salarial, que puede desatar una carrera por la competencia entre varios sindicatos. Cuando se habla de reconocer legalmente a estas organizaciones, debe saberse que se está ingresando en este camino.


P.:
¿Qué es lo que acaba de resolver la OIT en Ginebra?

E.S.: Algo más leve. Que la OIT tiene la esperanza de que las organizaciones sindicales se pongan de acuerdo en un criterio para garantizar la libertad sindical del país. El consejo de administraciónse reunirá en octubrey para ese entonces comenzará a evaluar las recomendaciones y su perspectiva de cumplimiento.


P.:
¿Cómo está viendo la pelea entre Cavalieri y Moyano por el encuadramiento de los empleados de logística de supermercados?

E.S.: Desde un fallo plenario de todas las Cámaras de Trabajo, el famoso caso «Química Estrella», el encuadramiento debe decidirse según la actividad principal de la empresa a la que pertenecen. Es interesante volver a la historia. El Derecho del Trabajo nace de una modificación al Código de Comercio de la década del '30. Por eso en su origen, todos los sindicalizados pertenecían a Empleados de Comercio, que por eso tiene la personería N° 1, tuvo institutos de todo tipo ( bancarios, asegurador, médico) y 357 filiales en todo el país. En este sentido, todo fue un desgranamiento de comercio, dicho irónicamente. El problema aparece en los '90, sobre todo con las privatizaciones y el origen de nuevas actividades. Todos los sindicatos amplían su competencia. Y esto es usado por los empresarios, que terminan haciendo una especie de licitación para firmar convenio. Algo que se verifica especialmente en el sector automotor. Moyano hizo lo mismo y avanzó sobre la distribución, que todos los sectores la tienen. ¿Cómo se resuelve este problema? Actualizando las personerías legalmente, en el Ministerio de Trabajo. De lo contrario, si se decide que la agremiación es por oficio y no por rama principal de actividad, cada 5 trabajadores habrá un sindicato, y todo el sistema laboral se enloquecerá.

Dejá tu comentario

Te puede interesar