IA: la herramienta inevitable para  que las pymes sean competitivas

Lejos de ser un lujo tecnológico, la inteligencia artificial se presenta como una herramienta accesible para que las pymes argentinas mejoren ventas, reduzcan costos y profesionalicen su operación sin sumar estructura.

La inteligencia artificial puede convertirse en una aliada accesible para que las pymes mejoren rentabilidad, eficiencia y competitividad.

La inteligencia artificial puede convertirse en una aliada accesible para que las pymes mejoren rentabilidad, eficiencia y competitividad.

Para muchos empresarios argentinos, hablar de inteligencia artificial suena hoy a algo lejano, complejo y, sobre todo, poco realista. La agenda diaria de una pyme está dominada por otros urgentes: presión comercial, problemas de rentabilidad, impuestos, financiamiento. En ese contexto, “implementar IA” parece una moda interesante para las grandes corporaciones, pero fuera del alcance para quien está tratando de sostener su negocio mes a mes.

La sensación es comprensible. La mayoría de las pymes no tiene equipos de tecnología, ni tiempo para experimentar, ni margen para equivocarse. Y muchas veces, tampoco tiene capacidad para contratar más gente, aunque el trabajo crezca. Todo eso hace que la IA se perciba como algo sofisticado, caro o directamente abrumador.

El error es creer que el desafío es “adoptar inteligencia artificial”. En realidad, el desafío sigue siendo el mismo de siempre: aumentar ingresos y reducir costos para mejorar la rentabilidad de la empresa. Se necesita vender más y mejor, controlar costos, estandarizar procesos, hacer seguimiento a los clientes, y tomar decisiones con buena información. La diferencia es que hoy, existen herramientas accesibles que permiten resolver esos problemas más rápido y con menos estructura que antes.

La IA no viene a convertir a una pyme en una empresa tecnológica. Viene a hacer algo mucho más concreto: ayudar a que una organización pequeña pueda operar con un nivel de profesionalización que antes solo estaba al alcance de empresas grandes.

Pensemos en algunos ejemplos simples.

En el área comercial, uno de los grandes dolores es la creación y el seguimiento de oportunidades. Prospectos que se pierden, clientes que no reciben respuesta a tiempo, propuestas que se olvidan, y contactos que no se vuelven a llamar. Hoy, con herramientas basadas en IA, es posible: automatizar seguimientos, estandarizar respuestas a consultas frecuentes, organizar información de clientes y oportunidades y generar propuestas comerciales más rápido.

En operaciones, la IA puede ayudar a anticipar faltantes de stock, conectar diferentes sistemas, ordenar información dispersa o acelerar tareas administrativas que hoy consumen horas de personas clave.

En marketing, permite generar contenidos, crear fotos profesionales, analizar campañas, segmentar audiencias y personalizar mensajes sin necesidad de grandes equipos.

Todo esto puede hacerse con soluciones que muchos ya tienen disponibles, como Copilot integrado en Microsoft 365 o Gemini con Google Suite. ChatGPT cuesta usd20 por mes: el precio de una cena y tiene el potencial de dar vuelta la operación.

Lo importante es entender que no se trata de “implementar IA” como un proyecto tecnológico, sino de hacerse una pregunta clave ¿Cuál es hoy el cuello de botella más grande de mi negocio y cómo puedo apoyarme en herramientas de IA para aliviarlo?

Cuando el foco se pone en el problema —rentabilidad, eficiencia, ventas, tiempo, foco del dueño— la tecnología deja de ser algo abstracto y se vuelve una aliada concreta.

Hoy, las PyMEs tienen una decisión estratégica. No hay que hacer todo al mismo tiempo, se puede empezar con algo chiquito e ir aprendiendo, pero, no tomarse el tiempo para adoptar IA, no significa “seguir como estamos”, sino aceptar que otros competidores van a operar con más información, más velocidad y más productividad.

La inteligencia artificial no es una transformación tecnológica. Es una transformación de la manera de trabajar, decidir y liderar, y para las pymes argentinas, lejos de ser un lujo, puede convertirse en una de las pocas palancas reales para ganar competitividad en un contexto cada vez más exigente.

Autora del libro “Líder IA”, Instructora de Innovación en el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), consultora internacional.

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