8 de febrero 2007 - 00:00

"La actual bonanza en Wall Street es una cuestión estacional"

(El experto en mercados internacionales personificado como el banquero de la película «Wall Street», Gordon Gekko, pone serios reparos sobre la continuidad de la bonanza bursátil en Estados Unidos. Sobre todo a partir de marzo. Importantes afirmaciones a tener en cuenta por inversores. El siguiente fue el diálogo que mantuvo con este diario.)

La actual bonanza en Wall Street es una cuestión estacional
La Bolsa está cómodamente instalada en territorio récord. Si la suba vibrante de fines de 2006 se montó sobre la idea de una Fed encaminada a recortar las tasas de interés de prisa, no deja de ser llamativo que, mientras esa tesis ha perdido predicamento, las acciones hayan encontrado la forma de trepar a mayores alturas. ¿Qué fuerza las impulsa?

Gordon Gekko: La explicación más convincente es también la más trivial. Pero desde que retornó el mercado alcista («bull market») en 2003, se advierte un patrón estacional muy marcado. Año tras año. No hay ya quien lo desconozca. Ni tampoco quien no le preste atención.

P.: Uno supone que si existe un mercado accionario eficiente debería ser Wall Street...

G.G.: No lo dudo. Pero tampoco conviene discutir con la realidad. Después de todo el efecto enero -el sesgo a la suba que, en ese mes particularísimo, presentan las acciones- es una anomalía plenamente identificada en una diversidad de estudios sobre mercados diferentes...

P.: Si no me traiciona la memoria, el raid de la Bolsa comenzó mucho antes...

G.G.: Sucede que, desde 2003, el dinero se hizo -invariablemente de la misma manera. Tomando exposición a partir del cuarto trimestre y manteniéndola hasta el primer trimestre del año posterior. Pero no hay fechas fijas. El año pasado la bonanza se estiró hasta el 10 de mayo, pero luego sobrevino una corrección violentísima. La recuperación también comenzó antes... El rally de Navidad ya estaba acreditado en la cuenta antes del Día de Acción de Gracias...

P.: ¿Cómo es que este patrón estacional no desaparece vía arbitraje?

G.G.: No durará toda la vida. Lo relevante es que todavía se mantiene. Y es fácil percibirlo más allá de la Bolsa. Lo que uno detecta es una notable predisposición a la toma de riesgos. La decisión individual de poner más fichas en juego está influida por la noción de que los demás harán lo mismo. Y ello, a su vez, promueve una reducción sensible de la volatilidad. De ahí a la percepción de que el propio riesgo ha disminuido media sólo un paso...

P.: Quizás ocurra por la mayor liquidez disponible a comienzos de año.

G.G.: Igualmente debería arbitrarse. Pero no sucede. Usted citó el cambio de opinión acerca de la Fed. Podría añadir la suba pronunciada de las tasas de largo plazo -casi medio punto-que recién ahora se corrige. O, yendo a los propios fundamentos del mercado accionario, la evidente desaceleración en la generación de ganancias empresarias y la incertidumbre que inocula. Cualquiera de los tres ingredientes hubiera podido promover la caída de una Bolsa que ya traía en sus alforjas una suba de más de 15%.

P.: Y no lo hizo...

G.G.: Nadie retira su postura. Ahora la Bolsa acumula un avance de 18%. El que se asusta y se va, no tarda en volver...

P.: No suena muy alentador. No hace falta forzar la imaginación para pensar lo que puede ser la estampida de la manada...

G.G.: Eso lo vivimos de mayo a julio. ¿No se acuerda? Ocurre, por lo menos, una vez al año.

P.: ¿Cree que se repetirá?

G.G.: Por las dudas, conserve un calendario a mano.

P.: Sin embargo, hay nubarrones que se han despejado. Las tasas largas han comenzado a replegarse. La Fed no estará preparando un recorte de tasas inminente, pero tampoco está en pie de guerra como se temió cuando la economía resurgió con un frenesí impensado...

G.G.: El índice Dow Jones Industrial se ubica en el nivel récord de todos los tiempos. El Dow Jones de Transporte cotiza en los máximos. O sea, una señal usual de confirmación. Y el Dow Jones de Servicios Públicos -un predictor de la marcha declinante de las tasas de interés-también alcanzó alturas nunca vistas. En el otro extremo del arco, el Russell 2000, el emblema de las pequeñas compañías (y, como tal, un termómetro del grado de audacia) no sólo está en récord sino que lidera el embate alcista. Uno diría que, en el corto plazo, todos los astros están alineados. No hay moros en la costa. Pero no le cuesta nada guardar un calendario en la billetera...

P.: No me diga que estamos regidos por el fatalismo.

G.G.: No lo estamos. Pero si, ocho meses atrás, cabalgábamos sobre el lomo de una buena valuación, hoy ya la hemos sobrepasado. Nos impulsa una mezcla mucho más potente de exageración y complacencia. Es una monta proclive a los sacudones. Como le dije, la complacencia tiende a encabritarse después de marzo...

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