"La Argentina no debe restringirse al Mercosur. Necesita abrirse al mundo"

Opiniones

El economista chileno Sebastián Edwards aseguró que la presidenta electa Michelle Bachelet «mantendrá la posición de la administración de Ricardo Lagos e insistirá en que los compromisos del gas (que envía la Argentina a ese país) se cumplan». Y recomendó para la Argentina buscar alternativas al Mercosur, como lo hizo Chile: «Apertura a todo el mundo y acuerdos múltiples: con los Estados Unidos, Canadá, la Unión Europea, México y todos los países que tengan interés».

El ex asesor de numerosos organismos internacionales como el Fondo Monetario, el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo y hoy docente de Economía Internacional de la Universidad de California (y que integró el núcleo de asesores del gobernador de ese estado, Arnold Schwarzenegger) señaló que no ve en América latina un retorno del «populismo rampante del pasado, pero sí una injerencia cada vez mayor del Estado en la economía y en la vida de los ciudadanos, una especie de populismo microeconómico».

Estas fueron sus principales declaraciones a Ambito Financiero desde su oficina en Los Angeles:

Periodista:
En los últimos meses, el gobierno argentino tomó algunas medidas relevantes. Por su contacto diario, ¿cómo ven los inversores extranjeros estas decisiones, principalmente las vinculadas al pago anticipado al FMI o los acuerdos de precios con empresarios para contener la inflación?

Sebastián Edwards: El gobierno argentino tenía una urgencia por desprenderse de la tutela del FMI. En ese sentido, creo que fue una medida anticipada, pero comprensible. Los inversores creen que sin la condicionalidad del Fondo la Argentina puede desviarse demasiado de la ortodoxia, y eso los preocupa. Pero lo concreto es que el gobierno de Kirchner igual habría impulsado medidas heterodoxas. Mucho más me preocupan los controles de precios. Son una receta segura para crear nuevos y profundos desequilibrios. Insistir en ellos es incomprensible; pareciera que el equipo económico estaba de vacaciones cuando enseñaron esa materia en la Facultad de Economía
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P.:
Hay otras medidas que se dejaron de tomar, como la actualización de las tarifas de servicios públicos. ¿Le parece un problema?

S.E.: Lo de los servicios públicos es muy preocupante. No sólo se han violado contratos, sino que, además, se ha desincentivado la inversión extranjera productiva. Los apagones y los cortes de gas son alarmantes, ya que tienen un impacto negativo sobre la producción. Desafortunadamente, los cortes de gas a Chile también han resultado en problemas diplomáticos. En ese sentido, yo creo que la presidenta electa de Chile, Michelle Bachelet, mantendrá la posición de la administración Lagos e insistirá en que los compromisos del gas se cumplan
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• Expectativas

P.: ¿Qué impacto económico podría tener en la Argentina esta nueva presidenta en Chile?

S.E.: El triunfo de Bachelet fue amplio y categórico. Tiene un enorme significado en Chile. Capturó a los jóvenes y especialmente a las mujeres. Estos son grupos que se han sentido postergados y que buscan una reivindicación en la sociedad. Su triunfo ha creado tremendas expectativas, de una sociedad más « horizontal,» donde el carácter de las personas sea más importante que su origen social, sus conexiones o su parentesco. En lo económico, lo más probable es que veamos mucha continuidad. La suya va a ser una política que enfatizará la competencia, la eficiencia productiva, los equilibrios macroeconómicos, la apertura internacional, las transferencias sociales y el crecimiento exportador. Además, buscará implementar reformas que apoyen a los más pobres y resulten en una mejor distribución del ingreso. Creo que, en definitiva, Chile continuará siendo un buen vecino y socio comercial para la Argentina
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P.:
¿Cree que el Mercosur sigue siendo opción para la Argentina o sería mejor comenzar a mirar seriamente hacia el ALCA?

S.E.: Desde su nacimiento, el Mercosur ha tenido problemas. En un comienzo fueron desacuerdos comerciales, luego desajustes macroeconómicos, seguidos por la devaluación del real y las medidas proteccionistas de Domingo Cavallo, y nuevos desacuerdos macroeconómicos. Las declaraciones de hace unos días de Kirchner y Lula (da Silva) son sólo eso, palabras. La luna de miel durará sólo semanas. La Argentina debería buscar alternativas seriamente. Lo que ha hecho Chile, y que sin duda Bachelet continuará, es un buen modelo: apertura a todo el mundo y acuerdos múltiples: con los Estados Unidos, Canadá, la Unión Europea, México y todos los países que tengan interés. Como he dicho en otras oportunidades, restringir la apertura comercial argentina al ámbito del Mercosur es como si Boca se limitara a jugar con clubes de tercera división.


• Escepticismo

P.: En ese sentido, ¿cómo evalúa la cercanía entre el presidente Evo Morales y Kirchner?

S.E.: Hay que ver qué políticas específicas implementa y si su heterodoxia llega a los niveles poco saludables de la de Hugo Chávez. Con la elección de Morales, como con la de Lula, Kirchner, Tabaré Vázquez, Chávez y posiblemente Oscar Arias en Costa Rica y Andrés Manuel López Obrador en México, América latina está expresando su escepticismo con respecto a las políticas del mal llamado «consenso de Washington». Yo no veo un retorno del populismo rampante del pasado; sí veo una injerencia cada vez mayor del Estado en la economía y en la vida de los ciudadanos, una especie de populismo microeconómico. Esto es malo para el crecimiento económico, para el bienestar social y para la libertad. La verdad es que me empieza a doler América latina
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P.:
¿Cómo cree que la Argentina se enfrentará este año y los próximos a sus necesidades de financiamiento sin la auditoría del FMI?

S.E.: El FMI continuará analizando a la economía argentina. Es algo que hacen con todos los países del mundo, a través de las llamadas Consultas del Artículo IV. Además, está la prensa financiera y los bancos de inversión, que continúan evaluando lo que sucede en el país. Es posible que el costo de capital suba algo, pero no creo que demasiado. Siempre es posible que vuelvan a llamar al Fondo
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P.:
Hace unos meses usted dijo que el dólar debería dejarse caer a $ 2,50, pero el gobierno continúa manteniéndolo en torno a $ 3. ¿Cómo influye esto en que la inflación haya superado 12% el año pasado?

S.E.: Una inflación de 12% es ciertamente preocupante. La solución no es controlar precios ni intimidar a los productores e intermediarios. La solución es una política monetaria adecuada, que asegure que los medios de pago no se expandan más allá de lo prudente. El haberle fijado un piso rígido al dólar ha sido contraproducente. Hay maneras más sofisticadas de intervenir en el mercado cambiario, y menos costosas
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Entrevista de Florencia Lendoiro

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