28 de mayo 2007 - 00:00

La Argentina de pie, los mercados lo anticiparon hace tiempo

La Argentina de pie, los mercados lo anticiparon hace tiempo
La semana que pasó los índices bursátiles americanos, fundamentalmente el jueves, tuvieron un ajuste, para recuperarse parcialmente sobre el viernes.

Este lunes es feriado para los mercados americanos, no operarán la Bolsa ni los mercados de futuros que son los más importantes del mundo.

Aprovechando este receso en los mercados, creemos que es una buena oportunidad para explicar el poder anticipatorio de los mercados financieros.

Si bien puede resultar difícil calcular en forma exacta cuál será el techo de un mercado accionario, o de commodities, o de monedas, y también los pisos, éstos son los puntos de inflexiones, en el que cambian las tendencias de los mercados financieros; observando la tendencia de los mercados podemos inducir lo que puede pasar en la economía, en la política y en la sociedad con un alto porcentaje de acierto y, lo que es más importante, con la suficiente anticipación que hace a los mercados una herramienta de alto valor predictivo.

En realidad, los mercados financieros, tomando los activos de confianza como las acciones y los índices, son un barómetro que mide el estado de la psicología de masas que es el principal componente de las tendencias de los mercados bursátiles.

Por cada comprador existe un vendedor, y el índice Dow, el Merval, el Bovespa, el Nikkei, el NASDAQ, el Dax, el IBEX, el IPC son índices bursátiles que puede explicar con bastante certeza el estado de la psicología de masas de cada uno de los países a los que representa.

Si los índices bursátiles de un país avanzan quiere decir que el poder de los compradores es mayor que el de los vendedores y empujan la tendencia alcista, al revés cuando caen tendencialmente los índices, los vendedores tienen mayor poder, dominan la situación y producen valores cada vez más bajos en las cotizaciones.

En realidad, un activo de confianza como es una acción de una compañía, cuando lo aglutinamos con las acciones más importantes de un país y éstos conforman el índice ya sea Dow, Merval, Bovespa, en realidad las tendencias en los índices reflejan la confianza o desconfianza de los inversores en las compañías más importantes del país.

La mayoría de los inversores invierte en acciones cuando ve el futuro con optimismo, y desinvierte o se retira del mercado cuando avizora lo contrario; en general una tendencia alcista de un índice bursátil de un país determinado está proyectando que la situación va mejorando y que las perspectivas son que continúe haciéndolo, es decir están viendo el futuro con optimismo y debemos esperar buenas noticias hacia delante en la economía en la política y en la sociedad.

Al revés, una tendencia bajista señala que la situación está desmejorando y que las perspectivas son que continúe el desmejoramiento, y ello anticipa malas noticias hacia delante en la economía, en la política y en la sociedad.

Tendencias bajistas importantes en los mercados bursátiles anticipan recesiones en la economía, en tanto que las tendencias alcistas importantes anticipan una expansión económica.

Muchos analistas consideran que este barómetro de los índices bursátiles sólo es aplicable a países desarrollados en donde los índices son altamente representativos, ya que los inversores participan activamente en inversiones bursátiles con volúmenes altos de operaciones diarias; sin embargo, los mismos analistas plantean sus dudas, y es entendible que así suceda, en la validez de este razonamiento en índices como el Merval en la Argentina, en donde la Bolsa tiene un volumen bajo de operaciones con respecto a otros países como Brasil y México, ni qué hablar de países desarrollados como EE.UU., Inglaterra, Japón, por nombrar algunos, el Dow, NASDAQ de EE.UU., el FTSE 100 de Inglaterra o el Nikkei del Japón pueden ser más representativos y predictivos de la economía de dichos países que el Merval puede hacerlo para Argentina.

Sin embargo, en nuestro país tenemos muchos ejemplos que prueban que el índice Merval y la Bolsa tienen un carácter predictivo importante..

Si uno examina el Merval, los techos más importantes fueron vistos en 1992, en 1994 y en 1997, y en realidad el índice Merval tuvo tanto en término de pesos como de dólares una caída muy importante hasta alcanzar su valor más bajo en octubrenoviembre de 2001 en pesos, y ajustado en dólares en el primer semestre de 2002.

La Argentina tuvo una severa tendencia bajista de su índice bursátil siendo la más importante la desarrollada entre 1997-2001.

De hecho que si tomamos el período de De la Rúa, la Bolsa siempre estuvo en baja, con una marcada tendencia bajista. La Bolsa hacia octubre de 2001 antes de la hecatombe política, económica y social, ya había bajado 78% anticipando que estábamos mal e íbamos para peor.

La caída bursátil anticipó que venían malas noticias en lo económico, en lo político y en lo social.

Esta interpretación de que los índices bursátiles son barómetros del estado de la psicología y que es un indicador líder de lo que puede pasar en los otros sistemas fue el elemento que, en nuestro caso y tomando como referencia el Merval, nos llevó a proyectar que venía la exacerbación de la psicología negativa y que ello traería aparejadas importantes consecuencias en lo económico, en lo político y en lo social.

En el año 2001, pocos anticipaban que podía desencadenarse una devaluación, una salida de la convertibilidad, una suba del dólar y un cambio de rumbo, y mucho menos una salida anticipada del presidente, y cinco cambios presidenciales.

Algo difícil de entender, y también es razonable que así suceda es el sentido determinista de los ciclos, y la ciclotimia que oscila cíclicamente de la euforia a la depresión, y que los pisos de los ciclos ocurren cuando eclosiones muy malas económicas, políticas y sociales ocurren; sin embargo, del mismo modo que la Bolsa anticipa en sus fuertes caídas qué pasarán estas eclosiones, cuando las mismas suceden son consecuencia del estado de la psicología que en su exacerbación determina el final del ciclo negativo y el comienzo de uno positivo.

Cuando estos eventos suceden, el primer indicador que se recupera y advierte del cambio de tendencia nuevamente es el mercado financiero y el mercado bursátil, que básicamente tiene en sus componentes a acciones que reflejan en sus valores y en su crecimiento de cotizaciones que la confianza vuelve y que la situación llegó a su peor momento y estamos en un nuevo ciclo, el largo paso de la desazón, del negativismo extremo, a la confianza, para pasar a la euforia en el final del ciclo positivo.

La Argentina claramente ha demostrado el valor predictivo de los índices como ha ocurrido en otros países, el Merval del mismo modo que con su severa caída en el período de De la Rúa anticipó que venían malas noticias, cuando éstas se dieron todas juntas y tuvimos eclosiones económicas, devaluación y no pago de la deuda externa, eclosiones políticas, salida del presidente y otros 5 sobre comienzos de 2002, y eclosiones sociales, manifestaciones violentas, saqueos en el fatídico mes de diciembre de 2001.

PANORAMA POSTERIOR

En el primer semestre de 2002, con todas esas eclosiones políticas, sociales y económicos se produjo el punto de inflexión del Merval y del Indice Bursátil Argentino, en términos sin ajuste esta inflexión se produjo en el último trimestre de 2001, y en términos ajustados por dólares en el segundo trimestre de 2002.

Desde esos momentos, el Merval ha protagonizado una de las subas más importantes de su historia, y las acciones que lo conforman con las variaciones de sus componentes también, los valores se han multiplicado por 10 en término de dólares y mucho más de 10 en término de pesos a los actuales valores del año 2007.

Pero en el segundo trimestre del 2002, fue cuando el índice dio su veredicto, lo peor había pasado. ¿Qué peor situación podría ocurrir? Devaluación, no pago de deuda, cinco cambios presidenciales, confiscación de depósitos, «corralito» , caos social.

En esa exacerbación de la psicología, la Bolsa ya se embarcó en la nueva tendencia en el nuevo ciclo positivo, y del mismo modo que anticipó malas noticias para De la Rúa ha anticipado todo lo bueno que estaba por venir desde 2002 y hoy es una realidad en la economía argentina, y que el actual presidente ha usufructuado.

Luego de un ciclo tan negativo para la Argentina, ha venido un ciclo positivo que ha sorprendido a propios y extraños, a muchos en la Argentina y también ya causa sorpresa en el mundo, muchos que pregonaron en 2001-2002 que la Argentina no podía recuperarse desde hace unos años no paran de sorprenderse y algunos tardíamente se dan cuenta de que nuestro país nuevamente se encuentra de pie.

Un presidente que subió con un escaso apoyo, con el usufructo del ciclo positivo ha construido un fuerte poder, fundamentado en las buenas noticias que se han venido presentado en el terreno económico.

Qué lejos quedaron los aplausos en el Congreso ante el anuncio del no pago de la deuda en su breve paso por la presidente de Rodríguez Saá; la Argentina reestructuró exitosamente su deuda y hoy sus bonos con Cupón PBI son ampliamente solicitados, él "nunca más" para comprar bonos argentinos de 2001-2002 se traduce en un apetito por instrumentos públicos en la actualidad, la psicología mutó, por el ciclo y confirma la ciclotimia que lo caracteriza: lo que antes era el peor negocio, hoy es el mejor negocio; lo que antes era debilidad, hoy es fortaleza; lo que antes era oscuridad, hoy brilla. ¿Es el milagro argentino?

Los analistas racionales tardíamente se unen a la fiesta. Hoy es evidente para la mayoría que la Argentina cambió, que la economía crece a un ritmo vertiginoso mayor que lo esperado, que el desempleo ha bajado, que las compañías ganan nuevamente dinero. Tenemos un Merval en los 2.200 puntos en niveles de 730 dólares, cuando se viene de un ciclo bajista tan duradero, tan malo que terminó en 2001-2002, el ciclo positivo que sigue es también persistente duradero y crea sorpresa y admiración.

Hoy la Argentina está de pie y en la mira de muchos por sus excelentes números, reservas por 40 mil millones de dólares luego de pagar el FMI, ¡qué lejos está el período 2001-2002 de bajas reservas de baja confianza!

Hoy, el panorama electoral asoma despejado para los gobernantes, y qué difícil era gobernar en la crisis del 2001-2002. Los mercados nos enseñan con sus ciclicidad y ciclotimia que todo es posible, del mismo modo que el ciclo negativo de la Bolsa anticipó todo lo malo del período 1997-2002, el ciclo positivo bursátil 2002-2007 anticipó todo lo bueno de los últimos años y el actual momento que vivimos. La Bolsa enseña con sus gráficos y habla con sus tendencias; hay que aprender a darle importancia, hay que escuchar con suma atención su mensaje, ya que su alto valor predictivo nos prepara para lo que puede venir. Hoy nos dice que estamos bien y que pueden continuar las buenas noticias. Sin embargo, del mismo modo que pasó en el ciclo negativo que fue la exacerbación del ciclo negativo con malas noticias que anticipó el piso y el fin del ciclo, será la exacerbación de las buenas noticias, y con euforia lo que marcará el techo, y la Bolsa cambiará su tendencia. Por ahora ello no ha ocurrido y del mismo modo que fueron muy malas las noticias que marcaron el piso del 2001-2002, deben ser muy buenas noticias y una gran euforia hacia nuestro país lo que debe marcar el mejor momento del ciclo positivo, iniciado hace cinco años en nuestro país y anticipado por nuestros reportes técnicos.

Continuará...

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