"La Fed decidió darle prioridad a la marcha de la actividad económica"
(El periodista dialoga con el experto en mercados mundiales que se escuda en el seudónimo de Gordon Gekko, el célebre personaje de la película «Wall Street». Considera que mañana la Reserva Federal difícilmente suba la tasa de interés, sobre todo con un barril de petróleo en 63 dólares. A continuación, lo más relevante de la entrevista.)
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P.: Sin embargo, la pulseada parece haberse volcado definitivamente a favor de la conveniencia de no tocar nada...
G.G.: Con el petróleo a 63 dólares el barril -tras rozar los 80-, la discusión está zanjada. Al menos en términos de sus consecuencias prácticas...
P.: La inflación minorista de agosto confirma una moderación...
G.G.: Si usted realiza una lectura estricta del informe, no queda para nada confirmado.
P.: La inflación ex-energía trepó 0,2% por segundo mes consecutivo, cortando una racha de cuatro aumentos seguidos al ritmo de 0,4%...
G.G.: En lo que va del año, promedia una velocidad de 3%. Va más allá del umbral de lo que la retórica oficial reconocería como aceptable. Tome la mediana del costo de vida y además de observar una velocidad todavía más alta -3,9%- no encontrará ninguna señal de desaceleración. Los promedios de los últimos tres y seis meses anualizados -para utilizar la aritmética que empleó Bernanke en su duro mensaje del 5 de junio- arrojan lecturas por encima de 4%...
P.: No lo sabía. No vi ningún comentario que hiciera mención de estas cifras. ¿Todo el mundo -incluyendo una Fed que se mantiene de brazos cruzados- está sintonizando otro canal?
G.G.: La Fed ha optado. Decidió darle prioridad a la marcha de la actividad económica ahora que aprieta la recesión inmobiliaria. Lacker, el disidente, prefería ajustar la política monetaria para cerrarle el camino al ascenso de los precios de forma más contundente. Afortunadamente, el declive profundo de los costos de la energía (no sólo la nafta cayó medio centavo el galón en los EE.UU., sino que el gas natural cotiza en los mínimos de los últimos dos años) permite matar los dos pájaros de un tiro...
P.: Es decir, la propia debilidad de la economía se hará cargo de conjurar la amenaza alcista de la inflación...
G.G.: Si los precios de la energía son sensibles a un menor ritmo de actividad, así será. Después de todo, la energía se encareció a un ritmo anual de 22% en lo que va de 2006 (tras elevarse 17% el año pasado)... Su reversión es la llave para destrabar el problema de la inflación. Y, a decir verdad, todavía en el informe de costo de vida de agosto, la energía suma un aumento de 0,3%.
P.: O sea que aún no hemos empezado a computar los beneficios de su retroceso...
G.G.: Es por eso que prevalece un clima de mayor distensión en el frente inflacionario. No por los guarismos que traen los informes, que no han cambiado en forma significativa, sino porque se anticipa un horizonte despejado a partir del derrumbe precipitado de los precios de la energía...
P.: Sin embargo, la economía mundial permanece firme. ¿No hay una sobrerreacción de la energía?
G.G.: Creo que no. La economía mundial crecerá 5% este año, la demanda global de crudo, apenas 1,3%. O sea que los altos precios ya están promoviendo el ahorro y una gran sustitución.




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